La Bodega de la familia Labiano

El iniciador de la familia fue don Hipólito Martín Labiano, quien nació en Orisoain, Tafalla, Provincia de Navarra, España, el 7 de agosto de 1877.

En un pueblito cercano, Olas de Subiza, nació doña Juana Larraya, con el tiempo los jóvenes se conocieron y decidieron formar una familia, pero la vida en España era muy difícil, se trabajaba mucho y se ganaba poco, por lo que buscando un futuro más venturoso, partieron hacia la Argentina, de la que habían escuchado maravillas. Llegaron a Mendoza en 1907 y a poco de su arribo, contrajeron matrimonio.

En 1910 nació Francisco, su primer hijo, en un lugar situado frente a la Bodega Chandón, en Perdriel, Luján, Mendoza ¿Habrá sido esta una premonición del destino que le esperaba?

Viajaron por invitación de don Balbino Arizu, quien ya tenía sus hermosas bodegas y enormes viñedos. Eran parientes, ya que la madre de los Arizu era Labiano, hermana de Hipólito.

Los hermanos Arizu hicieron venir a muchos de sus paisanos, como es el caso de Labiano, Eraso y otros, todos eran de Navarra y Pamplona.

Junto con don Hipólito viajó también un primo; trabajaron en Mendoza por un tiempo y luego se trasladaron a San Rafael, donde se relacionaron con don Alberto Herrero, que ya poseía la Bodega El Moro. Firmaron un contrato en el que se estipulaba que plantarían viñas para él, a cambio de tierras.En ese tiempo nació Miguel, su segundo hijo.

Realizaron la plantación en la zona del Vencedor y sobre la ruta, en Cuadro Benegas, lo que hoy es Dottori. Después de un tiempo, don Hipólito, como le había ido muy bien en las cosechas, logró ganar el dinero suficiente para regresar a España con su familia, y vendió las tierras que había comprado.

Al llegar a España, a sus hijos, Francisco y Miguel, de 8 y 9 años, los colocó pupilos, en el Colegio Marista, de Pamplona. Estuvieron tres años en España, pero pese a estar en su Patria, decidió regresar, se había enamorado de San Rafael, extrañaba mucho sus viñedos y la inmensidad de estas tierras.

Regresó y aproximadamente en 1925 construyó una pequeña Bodega de un cuerpo, hecha con adobe, en la calle La Lonja, actual calle Cubillos 3850 de Rama Caída.

Pasados unos años reacondicionó la Bodega y la hizo de ladrillo, los constructores fueron los Sres. Balacco y Chiapini. A la muerte de don Hipólito continuaron sus hijos, que habían aprendido junto al padre los secretos de la vitivinicultura.

La cosecha se efectuaba con canastos que posteriormente eran vaciados en canecas, una especie de bordelesas de 1,40 m de alto en forma cónica. Luego esta se volcaba en carros y se trasladaba a la Bodega. Al llegar las hacían rodar para vaciarlas en el lagar. La uva se molía con una máquina a manivela, que se daba vueltas a mano. Don Francisco compró después un generador para mover la maquinaria con electricidad y seguramente compraron una Garolla.

En un principio el vino lo vendían por traslado y posteriormente también en barricas. Alrededor de 1930, vendían a todos los almacenes de sus vecinos, a don Bernardino Izuel Piedrafita, mi abuelo, que tenía su almacén en Rincón del Atuel, le dejaban varias barricas para que vendiera, lo que este hacía al mostrador, en copas o lo embotellaba en el almacén.

Don Francisco se casó con la joven Carolina Mortarotti y tuvieron dos hijos: Oscar y Nelly. Por su parte don Miguel se casó con doña Pascua Ripa, en esa familia también nacieron dos hijos Miguel y Esther. Alrededor de 1950, las familias Labiano y Ripa, que eran amigos y parientes, adquirieron a Schlieper la que había sido la primera bodega de San Rafael, la Bodega La Abeja de don Rodolfo Iselín.

Los hermanos Labiano se separaron: Miguel se quedó con la finca La Abeja y don Francisco con la Bodega de la calle Cubillos.

Mucha gente trabajó en la bodega, una vez que aprendían el proceso de elaboración,construían su propia Bodega, como pasó con don Armando Camerucci, que adquirió una pequeña bodega cerca de Labiano.

Prof. María Elena Izuel

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