La difícil situación actual de los deudores

Lo hemos visto en muchas películas y series, ya sea en tono de comedia o como parte de un drama. Una familia acude a su oficina bancaria, o a un gestor de crédito privado, y salta una alarma roja al meter los datos en el ordenador, tras lo cual el agente suele darles largas o huir de ellos de forma cómica.

Situaciones muy parecidas son vividas por muchas familias hoy en día, aunque de forma menos teatral. Cuando pasa en la vida real no es tan gracioso. Y pasa demasiadas veces.

En muchas ocasiones, quien va en busca de ayuda económica para su proyecto o para la compra de un coche o una vivienda, se encuentra que no se le considera solvente. Puede tener trabajo fijo, ser joven y no tener deudas y aún así no ajustarse a los baremos de seguridad del Score Crediticio de la entidad a la que pide el préstamo. Aunque eso cambia si tienes un porcentaje, bastante elevado en muchas ocasiones, de la cantidad que necesitas.

Al final te encuentras con que tienes que tener dinero para que te presten dinero. Y esto es así aun teniendo un historial limpio de deudas. Otra opción es contar con un avalista, una persona cercana con una propiedad lo suficientemente jugosa y que esté dispuesto a «ponerla el riesgo» para ayudarte a conseguir el crédito. En estas ocasiones pueden surgir muchos problemas de índole personal y, de ser posible, es mejor evitar esta situación de tensión que podría poner en peligro la relación que tengas con el avalista.

Y, ¿Qué pasa si en ese momento estás ya pagando algún crédito? En ese caso la situación es aún más adversa y casi ninguna entidad te consideraría solvente. Hay excepciones, desde luego, que ofrecen préstamos para personas con Veraz negativo, pero por regla general se presentan muchas dificultades. Dificultades que suelen sufrir padres o madres de familia, que mientras pagan la casa y el coche, necesitan un empujoncito para los estudios de sus hijos, una factura médica o para un negocio propio.

Tener un Veraz negativo es más común de lo que se podría pensar en un primer momento y aun así resulta en un estigma social muy recurrente. El «tiene problemas de dinero» suele traer críticas ante cualquier «lujo» que se de una persona o una familia, como una escapada vacacional o salir a comer fuera, así como cierta desconfianza por parte de aquellos que te rodean. De pronto te has convertido en la persona insolvente para todos y pareciera que fueras a echarle el guante a dinero ajeno.

Pero más allá de la molestia de las habladurías, está la precariedad temporal para cubrir los gastos de esa necesidad que te ha surgido o de empezar un proyecto que podría ser brillante con el debido apoyo. No todas las entidades cuentan con la suficiente empatía para tomar en cuenta ese detalle en sus cálculos, por ello necesitas asegurarte de ir al lugar adecuado para que tus sueños no se conviertan en una pesadilla.

¿Quieres saber cual es tu historial de deudas? Puedes consultar la información sobre deudores del BCRA

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