La economía de Suarez: Mucha deuda y pocos salarios

Esta semana se conoció la decisión del gobernador de la provincia de incrementar el monto de los salarios de los trabajadores públicos en un porcentaje tan bajo que genera gran preocupación.

El porcentaje es, nada más, del 20% con sumas que serán otorgadas es negro, en decir, que se estipulan al margen de lo percibido por bono de sueldo y que son exceptuados para el cálculo, por ejemplo, del aguinaldo de trabadoras y trabajadores.

Lo que nos resulta preocupante, no es sólo el ínfimo porcentaje de aumento en una provincia que se ha caracterizado por altos niveles de inflación, sino también porque durante el año 2020 los trabajadores mendocinos no percibieron aumentos que permitieran mantener si nivel de vida. Es decir: los salarios que propone el Gobernador van un año atrasados.

Ahora bien, así como los salarios de los trabajadores mendocinos son de los peores en todo el país, nuestra provincia también está en podio de las que poseen mayor endeudamiento público. Es decir que Mendoza es una de las que más deuda ha pedido pero de las peores en condiciones laborales de sus trabajadores.

¿Qué merito tiene esto? Ninguno, por el contrario, el gobernador actual y el anterior, actual Legislador Nacional, deberían replantearse seriamente su capacidad de gestión de los fondos públicos de una provincia que retrocede año tras año: disminuye su capacidad productiva, sus salarios en términos reales, el consumo de bienes y servicios, mientras aumenta el endeudamiento, la pobreza y la precarización de las condiciones de trabajo.

Lo hemos dicho en todas las oportunidades: siempre vamos a estar dispuestos a colaborar en la tarea que implica el diseño de una provincia pujante, con desarrollo endógeno y crecimiento de sus fuerzas productivas, pero no queremos una provincia endeudada y con trabajadoras y trabajadores que no tengan reconocidos sus derechos.

Por Samuel Barcudi

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