La Estanciera: el primer SUV argentino

A pesar del éxito de este utilitario, faltaba un medio que pudiera satisfacer las necesidades de transporte tanto de pasajeros como de mercaderías. Para ese grupo de usuarios IKA presentó la Estanciera, “Un vehículo gaucho en el campo y caballero en la ciudad”, como bien lo reflejaba la campaña publicitaria. El lanzamiento comercial se realizó el 2 de mayo de 1957.

Conocida en su país de origen como Willys Station Wagon, su nombre con reminiscencias autóctonas fue propuesto por Manuel Ordóñez, Gerente de Relaciones Públicas de IKA. La Estanciera fue el primer producto de la fábrica cordobesa totalmente carrozado.

Con un largo de casi 4,5 m y una altura cercana los dos metros, ofrecía un interior con espacio para siete pasajeros y una capacidad de carga de 500 kilos. Para ampliar el volumen destinado a equipaje o mercaderías se podía remover el asiento trasero y transformar el vehículo en un furgón.

Con un despeje de más de 20 cm, se convertía en un vehículo apto para los caminos de huella. El interior denotaba su carácter utilitario. El piso de la sección delantera estaba cubierto de goma, mientras que el espacio de carga disponía de listones de madera. Los asientos estaban forrados en cuero color gris y el techo, tapizado en plástico de polivinilo del mismo

El portón trasero se dividía en dos paños. El superior incluía una luneta de dos piezas que se articulaba en el techo, mientras que el inferior, abisagrado en su base, se plegaba hasta ras del suelo facilitándose las operaciones de carga y descarga. Tratándose de un vehículo de trabajo, su equipamiento estaba resumido a lo esencial.

El tablero de instrumentos disponía de voltímetro, cuenta kilómetros, indicadores de presión de aceite y carga de batería. El velocímetro estaba dispuesto en el centro del panel central, e incluía indicadores de nivel de combustible y temperatura de agua.

El equipamiento de las Estancieras incluía asientos traseros, limpia parabrisas auxiliar, viseras para sol, apoya brazos, luz interior y rueda de auxilio. El esquema de suspensión era similar al del Jeep. Tanto atrás como adelante, presentaba un eje rígido con ballestas longitudinales y amortiguadores hidráulicos telescópicos de doble efecto.

El lanzamiento de la rural de IKA implicó también el debut del propulsor Continental 6 L-226, un motor de seis cilindros en línea, de 3.700 cc y 115 hp de potencia. Aunque confiable, el viejo impulsor adolecía de un elevado consumo estimado en 20 litros cada 138 kilómetros.

La transmisión era trasera con caja de tres velocidades, con segunda y tercera sincronizada. Opcionalmente, se podía solicitar con tracción en las cuatro ruedas. En este caso, incorporaba una caja de transferencia de tipo selectivo, con alta y baja, con la cual se podían obtener seis velocidades de avance y dos de retroceso.

En diciembre de ese año, se introdujo la versión furgón, un vehículo destinado a la industria, el campo y el comercio. Se destacaba por su caja trasera sin ventanillas que ofrecía un volumen de carga de 3,2 metros cúbicos. El acceso a la parte trasera se facilitaba con dos puertas de tipo libro.

La Estanciera significó el verdadero despegue de ventas para IKA. En 1959, se produjeron 24.000 unidades de todas las versiones. Por entonces, su producción representaba la mitad del total fabricado por la empresa. Este exitoso utilitario se mantuvo sin grandes novedades hasta 1965, año en que IKA comenzó a producir el novedoso motor Tornado con árbol de levas a la cabeza. La versión que equipó a la Estanciera fue denominada Tornado Special, tenía una cilindrada de 2.960 cc y una potencia de 115 HP. Otro cambio importante fue la introducción de la suspensión delantera independiente con paralelogramo deformable, novedad que significó una mejora en el confort de marcha y estabilidad direccional del vehículo.

Las últimas novedades llegaron en 1966, cuando se incorporó una nueva trompa, derivada de la versión brasileña producida por Willys Overland Brasil. Esta modificación, junto al parabrisas curvo de una sola pieza y la luneta trasera enteriza renovaron la imagen del vehículo.

La Estanciera fue el primer SUV argentino, un automóvil versátil que supo satisfacer eficientemente las necesidades de transporte familiar y de carga. Las líneas de montaje de Santa Isabel vieron salir más de 71.000 ejemplares hasta 1970, cuando finalizó su producción.

Por Gustavo Feder (Autohistoriaweb.com)
Autoescaner-magazine periodístico sobre la industria automotriz Argentina. Con la conducción de Alejandro Fischer.

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