La Familia Ballofet

Esta semana la profesora e historiadora María Elena Izuel nos cuenta sobre una familia que mucho tuvo que ver en el crecimiento de San Rafael.

 

 

LA FAMILIA BALLOFFET

Después del terremoto de Mendoza se marzo de 1861, cuando llegó Balloffeet a Mendoza, se quedó a trabajar en la reconstrucción de la ciudad y se relacionó con familias del medio. Entre otras la familia de don Nicolás Suárez, con cuya hija,  doña Aurora Suárez, contrajo matrimonio en la Iglesia  Matriz  el 5 de setiembre de 1868.

Don Nicolás Suárez y su esposa doña Ana María Rodríguez, eran  propietarios de los terrenos ubicados en la  margen Norte del río Diamante, entre los canales Pavés y Las Paredes, terrenos que posteriormente heredó, en parte, el matrimonio.

En el año 1871 se trasladaron a San Rafael y en las tierras heredadas, construyeron una gran casa, que por las características fue en realidad un fuerte, ya que como aún no había terminado el peligro de los malones, lo protegió con gruesas paredes y un foso con agua que lo rodeaba.

Balloffet habitó en su Fuerte o Fortín, pero frecuentemente se trasladaba a  Mendoza.

En 1872 trazó la “nueva Villa del Diamante” al norte del río y efectuó un loteo, que lamentablemente no tuvo éxito, no se vendió ninguna parcela, pues aún existía el peligro de los malones y cuatreros. En ese mismo sitio hoy se encuentra el Barrio Balloffet.

En Mendoza continuó haciendo trabajos muy importantes, trabajos geodésicos que permitieron al Ejército realizar la triangulación de la Provincia; por encargo del Gobernador Nicolás Villanueva confeccionó el plano topográfico de la provincia y también un trabajo de relevamiento de la zona irrigada por el río Mendoza.

Durante varios años fue jefe del Departamento Topográfico de la Provincia y redactó el  Reglamento para los aspirantes al título.

En 1884 se radicó definitivamente en San Rafael, había ya interesado a algunos compatriotas  para que conocieran estas tierras y adquirieran  terrenos; el más importante de los compradores fue don Rodolfo Iselín, quien invitado por Balloffet,  recorrió con él las tierras a caballo y según cuenta una anécdota, un corcoveo del caballo hizo caer a Iselín y Balloffet  le expresó:  «Aquí cuando uno se cae del caballo la tradición obliga a comprar el terreno donde se ha caído, por eso se llama «comprar terreno» caerse del caballo, así que Sr. Iselín  Ud. obligadamente tiene que comprar tierras en este San Rafael»; y así fue. Las familias fueron muy amigas.

Este francés, a su vez,  impulsó a otros a que compraran  tierras, viendo el porvenir latente en ellas, dando origen a Colonia Francesa, posteriormente San Rafael..

Balloffet viajó varias veces a Francia a visitar a su familia, padres y hermanos,  pero regresó junto a su esposa e hijos;  el matrimonio Balloffet tuvo seis hijos: Juana, la mayor; luego Lola que se casó con el francés  Adolfo Peyret;  Nicolás; Julio, que fue médico;  María casada con Juan Abelardo Arias, padres del escritor Abelardo Arias Balloffet, quien en su obra “Alamos Talados” relata la vida de la familia en su adolescencia; y  Emma, la menor, casada con  Carlos  Layera.

A orilla de los canales había plantado Balloffet unas cañas traídas de Europa de las cuales se conservan pocas plantas, que son únicas en la zona; Dirección de Bosques tiene proyectado trasplantar algunas a plazas y paseos, ya que son históricas.

Balloffet realizó muchos trabajos en San Rafael, modernizó las obras de regadío, rectificó los canales Cerrito y Toledano, impulsó la forestación, donó terrenos para edificios públicos, para la construcción de puentes y trazó personalmente la famosa avenida que lleva su nombre, donde había plantado “las dos trincheras de álamos que casi se juntaban a lo lejos, dejando ver entre ellas la cresta de un cerro (Cº Jalón), enclavada como la mira de un fusil”. (Abelardo Arias. “Álamos talados”).

Estaba mensurando los campos de don Domingo Bombal cuando falleció, víctima de un ataque al corazón, el 12 de setiembre de 1897. Sus restos fueron sepultados en el cementerio de la actual Villa 25 de Mayo y posteriormente trasladados al cementerio nuevo de San Rafael, en este momento ese sector es el más viejo del cementerio y corre peligro de desmoronarse, habría que pensar en algún modo de poder preservar esas tumbas, que están en nichos y son de la mayoría de los pioneros.  El sitio donde estuvieron  sus fincas se convirtió en un distrito que llevaba su nombre, ahora absorbido por la ciudad.

Julio Balloffet  fue un entusiasta propagandista del porvenir de la zona; uno de los pioneros que arribaron a estas tierras incultas a trabajar, a sembrar las semillas del progreso y esperar, con fe, que dieran frutos, lo que se hizo realidad a través de sus descendientes, y, entre todos, dieron origen a nuestro hermoso departamento.

Prof. María Elena Izuel

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