La Familia de Don Primitivo Chimeno

La historia de esta familia comienza con el nacimiento de don Primitivo Chimeno, en Villalpando, Provincia de Zamora, España, en 1883. Pasado un tiempo se casó con doña María Mogroño y de este matrimonio nacieron en España cuatro hijos.

España estaba en guerra con otros países y para evitar que lo llevaran al frente, de donde generalmente no se volvía, decidió viajar a la Argentina. Tenía 29 años cuando llegó a Buenos Aires en el barco Deseado, era 1912.

Como venía a buscar trabajo se vino sólo, la esposa con los niños se quedó en España y recién viajó casi dos años después, poco antes de la primera Guerra Mundial, con tres de los niños, la mayor que era una niña, se quedó con los abuelos y recién vino cuando tenía 16 años.

Al llegar al país don Primitivo, como la mayoría de los inmigrantes llegó sin nada, sólo una bolsita al hombro, viajó en tren desde Bs. As. a Monte Comán, donde comenzó a trabajar, junto con un grupo de españoles. El tren los llevaba casi gratis, aprovechándolo se trasladó a La Llave y luego a Cañada Seca, el sueldo que le pagaban era mínimo, en realidad trabajaban por la comida y la ropa.

En Cañada Seca conoció al Ingeniero Juan Babacce, quien había venido de Italia, y trabajó para él en la construcción del canal que lleva su nombre, que dotó de agua a una extensa zona.

Al llegar la esposa, se unió nuevamente la familia y se establecieron en la zona de Rama Caída. En San Rafael nacieron 8 hijos más, por lo que, en total, el matrimonio tuvo 12 hijos, el penúltimo de los cuales fue Waldino, más conocido en la sociedad sanrafaelina como Tito Chimeno.

Don Babacce, que lo apreciaba mucho, le aconsejó que construyera un alambique para destilar vino, ya que en ese entonces no existían destilerías en San Rafael y sí, mucha demanda de aguardiente. Con los escasos recursos que tenía, como pudo, construyó un pequeño alambique, compraba el vino a don Agustín Bellera, quien tenía Bodega en la calle Avecilla de Rincón del Atuel, Rama Caída y también orujo, que adquiría de varias bodegas.

De la destilación obtenía una grapa muy buena a la que denominó “La Castellana”, también hacía anisado y carabanchel, el ponche.

La destilería estaba en la zona de Pobre Diablo, sobre la ruta 143. Sus hijos le ayudaban en el trabajo y contaba don Tito Chimero que él hacía, con un pequeño camioncito el reparto entre los negocios de la zona, como ejemplo al Almacén de Ramos Generales de don Bernardino Izuel de Rincón del Atuel y también retiraba el orujo de las bodegas cercanas.

La de don Primitivo Chimeno fue la primera destilería y luego se instaló otra que pertenecía a una sociedad entre Rodríguez y José Vejar, en las Paredes.

Don Waldino “Tito” Chimeno contaba una anécdota de aquellos tiempos, tan distintos a los nuestros, donde todo era más difícil y más complicado, no habían tantos avances, ni tantas comodidades. La anécdota se refiere a la caída de ceniza ocurrida el día 10 de abril de 1932, él decía: “Yo tenía 9 años, vivía en Rama Caída con mis padres y 11 hermanos. Asistía a la Escuela 25 de Mayo porque era la única con el ciclo completo. Salía de mi casa a las 11 y 30, venía a caballo por la ruta 143 y en la intersección con la calle Cubillos, en el lugar que llamaban puente Colorado, porque estaba hecho con caños de ese color, ahí esperaba a los hermanos Mario y Filamir Mercado, hijos de don Ricardo Mercado que venían de Malvinas y seguíamos el viaje juntos. Llegábamos a la escuela a tiempo, el horario era de 13 a 17. A eso de las 14 comenzó a oscurecer y caía algo que no sabíamos lo que era. Se hizo de noche cerrada, no se veía nada. Los maestros decidieron despacharnos, no sabían qué hacer, ni tampoco sabían qué pasaba.

Salimos con los caballos y los llevábamos de la brida. Por momentos sentíamos que nos asfixiábamos. Fuimos caminando hasta que nos encontramos con mi padre, don Primitivo Chimeno, que venía a buscarnos con su pequeño camioncito, el que pudo andar hasta la zona de los dos puentes, ahí se paró, porque la ceniza fundió el carburador y tuvimos que continuar caminando, los caballos nos ayudaron a guiarnos. Llegamos a la casa a las 12 de la noche, sin saber qué pasaba. Las dos familias estaban desesperadas, porque no llegábamos”.

Don Tito Chimeno siguió trabajando con su Padre y aprendió los secretos de la vitivinicultura. En 1952 contrajo matrimonio con doña Rosita Codó, cuyos padres eran propietarios de la ya famosa Cochería Codó, aunque su suegro ya había muerto y la que la llevaba adelante era su suegra, él la ayudó hasta su muerte y luego continuó solo.

El matrimonio tuvo dos hijos Manuelita y Eduardo, el que lamentablemente falleció en un accidente, cuando aun no empezaba a vivir.

Manuelita contrajo enlace con Alejandro Cabral y sus hijos son los que ahora continúan con la Cochería.

Don Primitivo Chimeno falleció en San Rafael en 1953.

Don Tito, a partir de 1968, integró la Cooperativa San Rafael, formada exclusivamente por productores y adquirieron la bodega de la Calle Balloffet, que había sido de Brunet primero y luego de don Marcos Viñuela, siendo elegido Presidente de la Cooperativa don Waldino “Tito” Chimeno, cargo que desempeñó durante 30 años.

Prof. María Elena Izuel

Comentar

comentarios

Temas relacionados