La familia de Pacífico Zingaretti: una historia de voluntad y sacrificio

Llegaron de Europa a la América de las oportunidades y trabajaron día y noche para pagar gastos y ahorrar, hasta que construyeron su propia bodega.

La familia Zingaretti fue una gran familia sanrafaelina, tanto por el número de integrantes como también porque fueron un ejemplo, ya que unidos en el esfuerzo común lograron el bienestar de todos.

La historia comenzó en Italia, de donde era originario Pacífico Zingaretti, quien vivía en Jesi, un pequeño pueblito de la provincia de Ancona, cercano al Adriático, lugar donde contrajo matrimonio con Albina, formando la familia que años después se trasladaría a San Rafael.

En ese tiempo reinaba el hambre en la población, el clima era hostil, el trabajo escaseaba y era muy mal pago. Todo esto había generado condiciones de vida muy difíciles para las personas.

El matrimonio tuvo 5 hijos varones, el mayor de los cuales fue César, quien comenzó a trabajar siendo casi un niño para ayudar a sus padres.

Lo hacía para un “comendatore”, una especie de señor feudal, y prácticamente lo hacía solo por la comida diaria, en labores rurales destinadas al cultivo del tabaco; era un sistema de trabajo de tipo medieval, sin ninguna posibilidad de crecimiento.

Siendo muy joven se casó con una jovencita del pueblo, que murió al nacer su tercer hijo, Anselmo. Sumido en el dolor, viendo la pobreza que lo rodeaba, la soledad que sentía y la necesidad de criar bien a sus hijos, buscó un sitio donde hubiera probabilidades de progreso. En ese tiempo la región del futuro era América y así fue como comenzó a preparar su viaje.

El 18 de setiembre de 1907 se casó en segundas nupcias con Natalia y emprendió el viaje a América. Tal vez este segundo matrimonio haya sido para dejar a alguien encargado del cuidado de sus hijos. El viaje lo hizo solo, dejando a sus tres pequeños hijos junto con su nueva esposa.

La fecha en la que viajó César es la que la historia llama la “segunda corriente inmigratoria”, ya que la primera, que ocurrió en los años 1880 y 1890, ya había terminado.

Esfuerzo titánico

César llegó a Mendoza y se instaló en La Carrodilla, Luján de Cuyo, e inmediatamente comenzó a trabajar en la construcción de la bodega Gargantini.

Un día se puso a observar cómo dos obreros trasladaban los tirantillos para los techos, lo que le pareció una pérdida de tiempo. Entonces decidió pedirle al capataz que lo dejara a él trasladar solo cada tronco, que era transportado por dos obreros. César, en su mal castellano, le preguntó al capataz: “¿Si yo solo transporto el tirantillo, me pagan por dos?”. Asombrado, el capataz aceptó el desafío, y así fue como, además de otras tareas y haciendo gala de su fuerza física, comenzó a trasladar esas pesadas maderas él solo, cobrando doble.

Continuó trabajando en la construcción de la bodega y durante las horas libres quitaba tiempo al descanso trabajando como contratista de 10 hectáreas de viñedos, en las horas de la noche, aprovechando la luz de la luna y desafiando el frío y el cansancio.

Durante dos años juntó peso sobre peso y así con su espíritu visionario, su voluntad, su fuerza, su capacidad de trabajo y también su astucia, trazó el destino propio y de toda su familia. En 1909 contaba ya con el dinero suficiente para traer al resto de la familia. Regresó a Ancona, vendieron lo poco que tenían y toda la familia Zingaretti viajó a la Argentina. César trajo a sus padres: Pacífico y Albina, a sus cuatro hermanos: Antonio, Augusto, José y Filiberto Luis, a su esposa Natalia y a sus tres hijos italianos: Adela, Duilio y Anselmo.

Se instalaron nuevamente en Carrodilla, donde consiguieron un contrato más importante para la atención de fincas, ya que eran muchos y cuatro años más tarde, en 1913, con el dinero logrado por el trabajo de todos, compraron 15 hectáreas en Rama Caída, dando origen así a la historia de la bodega Zingaretti.

Antonio se había enamorado de una chica en Mendoza y decidió quedarse en Maipú. El resto viajó a San Rafael y comenzaron la construcción de la bodega. Los cuatro hermanos, aprovechando los conocimientos que en construcción había adquirido César, iniciaron las obras en 1913, trabajando denodadamente durante mucho tiempo. Esta primera construcción era de adobe crudo, con tijerales de madera, con 10 piletas construidas de ladrillo y la totalidad de la maquinaria (prensa, bombas) era manual. La capacidad original de la bodega fue de 145.000 litros. El predio adquirido contaba con una pequeña vivienda que fueron ampliando, ya que vivieron todos juntos. Estaba ubicado en la actual calle Ejército de Los Andes.

Al iniciarse la Primera Guerra Mundial, la grave crisis económica que asoló a nuestro país puso nuevamente en alerta a César y, sin considerar obstáculos, los hermanos se dieron manos a la obra y construyeron un molino harinero, aprovechando la fuerza de las aguas del canal que pasaba por el costado de la bodega, lo que sirvió para mover las aspas. Así fue como molían, a porcentaje, el trigo que cultivaban los vecinos y la harina obtenida la utilizaban para el autoabastecimiento familiar y ayudaban a obreros y vecinos más necesitados.

El emprendimiento “Zingaretti” estaba constituido en el año 1915 por la bodega, un galpón para almacenar herramientas e insumos, el molino harinero y la vivienda familiar.

Profesora María Elena Izuel
Especial para Día del Sur Noticias
marializuel@speedy.com.ar

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