La Fórmula Eléctrica corrió en Puerto Madero

La Fórmula E pasó por Argentina. El fin de semana los coches eléctricos disputaron su 4ª fecha por las calles de Puerto Madero en Buenos Aires. El británico Sam Bird (DS Virgin) ganó la competencia. El líder del torneo, Sebástien Buemi, partió último y arribó en 2° lugar con su Renault e.Dams, que encabeza la copa por equipos. El podio lo completó el brasileño Lucas Di Grassi (Audi Sport ABT).

Mientras la Fórmula 1 se apresta en los próximos días a presentar sus monoplazas para la nueva temporada y comenzar los test con vistas al inicio del campeonato, el 20 de marzo; la Fórmula E disputó su 4ª fecha del calendario 2015-2016 en Argentina.

“El pariente verde” de la F1, pasó por Buenos Aires y las calles de Puerto Madero vieron ganador al inglés Sam Bird, a bordo de un DS Virgin equipo perteneciente al grupo PSA (Peugeot, Citroen y DS). El suizo Sesbátien Buemi  (Renault e.Dams) acaparó toda la atención, al partir en último lugar y llegar en segundo a menos de 1” de Bird. Tercero fue el Brasileño Lucas Di Grassi (ABT Schaeffler Audi Sport).

El campeón de la primera temporada, Nelson Piquet Jr., finalizó 12°. Los otros dos apellidos ilustres terminaron dentro de la zona de puntos: Nicolás Prost (hijo del cuádruple campéon del mundo de F1, Alain Prost) arribó 5° y Bruno Senna (sobrino del tricampeón, Ayrton Senna), 10°.

Las posiciones del torneo lo tienen como líder a Buemi con 80 puntos, seguido por Di Grassi, 76 y Bird con 52 unidades, en los puestos de vanguardia. Con respecto a la copa por equipos, Renault está al frente con 101 puntos y lo escoltan ABT Schaeffler Audi Sport y Dragon Racing con 86 y 52 unidades  respectivamente.

aSam Bird, el ganador, rodeado por Buemi (Renault) y Di Grassi (Audi ABT) en el podio.

¿De dónde proviene la electricidad que mueve a los autos de la Fórmula E? 

 Los baterías de los autos (fabricadas por el equipo Williams de Fórmula 1) se cargan en dos enormes generadores especiales, que son trasladados a cada carrera, y que producen energía eléctrica a partir de agua y glicerina. Hasta el auto de seguridad, un BMW, es eléctrico.

Los coches tienen 200 kW de potencia máxima, es decir 272 CV. La misma se puede utilizar en los entrenamientos y la clasificación, pero no durante la carrera. En la carrera la potencia utilizable son 150 kW, es decir, 204 CV, pero con un modo fanboost que añade 30 kW más de potencia, o sea casi 41 CV, durante un tiempo limitado a 5 segundos por carrera. Lo curioso de este fanboost es que lo consiguen los tres pilotos más votados por los aficionados antes de la carrera. En ésta, el público favoreció a Bird, Di Grassi y a Jean Eric Vergne.

¿La Fórmula E, la categoría del futuro?

La automotriz Renault presentó su regreso a la Fórmula 1 como equipo de competición, el 3 de febrero en París. En la misma, se habló de una apuesta global de la marca del rombo a dos grandes frentes: la F1 y la Fórmula E. Por eso, no resultó extraño que a  los boxes del equipo francés en Buenos Aires, la prensa tuviera acceso.

El presidente de la FIA (Federación Internacional de Automovilismo), Jean Todt le dio un decidido apoyo por aquello de la “sustentabilidad”. Pero detrás hay una batalla de poder y por supuesto, de millones de dólares. El ex jefe de equipo de Ferrari campeón de todo con Schumacher ya recibió críticas del mandamás de la fórmula uno, Bernie Eccclestone por querer abaratar los costos de la “máxima” a favor del espectáculo.

aEl Auto de Seguridad también es un coche eléctrico.

Lo cierto es que la F1 atraviesa una crisis económica que hace insostenible solventar los costos. Sólo las grandes automotrices que están detrás de los equipos pueden hacerlo y no todas ven con buenos ojos desembolsar grandes sumas en un negocio que últimamente fue acosado por la justicia tras las denuncias de un fiscal alemán a “Don Bernie” por corrupción y soborno en la venta de los derechos de la categoría del que, el magnate de más de 3 mil millones de euros de patrimonio, resultó ser inocente. A las grandes multinacionales, el invertir en el cuidado del medio ambiente, lo ven mucho más edificante, discreto y seguro con respecto a los “asuntos leguleyos”.

La Fórmula 1 siempre fue el banco de pruebas de las grandes marcas que luego volcaban sus desarrollos tecnológicos a sus autos de calle. Pero hoy, desarrollar un monoplaza de F1 vale 50 millones de dólares contra el millón y medio que vale hacerlo en un auto eléctrico de la Fórmula E.

El futuro apunta a los autos eléctricos por eso tanto interés de las marcas líderes en ser pioneros (Audi, Renault, Peugeot, Citroen, DS, Mercedes, BMW, Mahindra, Jaguar, Land Rover). Además, el desinterés de un público que promedia los 50 años en desmedro de uno joven, participativo y creciente. ¿Podrán coexistir las dos?. Alguien dijo: “Las carreras de caballos no terminaron con la aparición de las competencias de automóviles” y tal vez tenga razón: porque también hay público para las carreras de galgos.

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