La gran bodega de la calle Ballofet

En los primeros años del siglo XX, don Pedro Jean Brunet, nacido en Francia emigró a la Argentina junto con otros franceses Se casó, pero no tuvo hijos. Una vez en San Rafael, alrededor de 1906, compró tierras, plantó viñedos y luego construyó una pequeña bodega en la calle Balloffet, en terrenos que le compró a doña Aurora Suárez. La bodega era pequeña, sólo tenía un cuerpo, como la mayoría de las de esa época. Fue una bodega importante donde había cubas y toneles de roble para guardar el vino. Tenía una capacidad de 10.000 hl .

Sus viñas, 72 ha en total, estaban protegidas por una torre contra el granizo, que en ese momento parecía que era la solución en la lucha contra ese flagelo. Esa torre se levantaba 40 m sobre el suelo y según decían protegía a toda la propiedad.

En 1914 le compró a don Benjamín Dupont, quien había adquirido todas las propiedades de Iselín, dos lotes en la zona urbana de San Rafael. Vivía junto a su sobrino Pedro Guillemot, y en esa propiedad, construyó otra Bodega, que luego fue ampliada por León Guillemot hijo. La Bodega de la calle Balloffet la vendió en 1924 a don Marcos Viñuela, quien luego la amplió.

DON MARCOS VIÑUELA

Don Marcos Viñuela, que adquirió la Bodega de la calle Balloffet a Brunet, era español, había arribado desde León, España, y se dedicó de lleno a la vitivinicultura. No desmayó en el trabajo, como todos los inmigrantes, venía lleno de sueños que quería lograr mediante el esfuerzo, no decayendo ante las adversidades. Pasó a ser uno de los bodegueros más directamente ligados al desarrollo de nuestra principal industria.

Se casó con doña Cristeta González, nacida también en León, España, y tuvieron 6 hijos, 5 varones: Gil, Ali, Sir, Marcos y Lidio y una mujer: Haydeé, la que al casarse se fue a vivir a Bs. As.

Cuando compró la antigua bodega de don Pedro Brunet era pequeña, sólo tenía un cuerpo, edificado hacía mucho y le agregó uno nuevo. En el nuevo se elaboraba el vino y en el viejo estaban las cubas y toneles de roble donde se guardaba el vino.

Don Marcos poseía algunos viñedos y compró otros terrenos a un primo de Iselín de nombre André Tornuer, con los cuales comenzó a elaborar en la bodega.

Su propiedad llegaba hasta la calle Sarmiento, después de su muerte, fue loteado y se construyó el barrio Viñuela.

Merced a su trabajo y perseverancia el establecimiento fue progresando con sucesivas ampliaciones y modernización de la maquinaria. Comenzó con una capacidad de 10.000 hl y en 1950 la había ampliado a 171.000 hl. A la entrada de la bodega estaban los escritorios y un poco más allá, el lugar donde descargaban los camiones, que eran modernos lagares para molienda, que podían moler hasta 1.000.000 kg al día, las paredes estaban cubiertas con azulejos y cintas sin fin para el transporte. Los lagares eran tan grandes que alcanzaban a descargar hasta 6 camiones juntos. Al mismo tiempo trabajaban las prensas. La energía para todo se dirigía desde una sala de comando. El mosto era llevado con la ayuda de una bomba hasta las piletas de fermentación. Esto es algo muy importante que comenzó a lograrse a partir de ese momento: una vez que entra la uva no se la toca más, hasta que se convierte en vino. Al pasar por la calle Balloffet, en la época de cosecha, era impresionante ver la cantidad de camiones que hacían cola, día y noche para descargar.

El laboratorio, donde se iba controlando el vino, estaba dirigido por expertos enólogos, este equipamiento la convirtió en una firma que estaba a la vanguardia, lo que se traducía en la calidad de los vinos.

Poseía más de 300 ha de viñedos, cuya producción no alcanzaba para la producción de la bodega, por lo que compraba gran cantidad de uva a los viñateros sin bodega. La casi totalidad de la producción propia, correspondía a las variedades Cabernet, Merloc, Malbek, Barbera de Asti, etc.

La firma poseía once vagones de ferrocarril en los cuales trasladaba sus vinos hasta los centros de consumo, donde tenía plantas fraccionadoras: Buenos Aires, Rufino(Santa Fe), Quemú-Quemú ( La Pampa) y Los Toldos (Bs. As.). Vendía también vinos al Paraguay.

En la década del 40, que fue la época de mayor esplendor, tenía empleados 39 toneleros, 35 mujeres en fraccionamiento y 8 empleados en la administración. Esos números nos dan cuenta de la importancia de la Bodega.

En el callejón Viñuela había también una parte de la Bodega. Detrás de esta habían 20 ha, donde ahora se ha realizado un loteo.

Aproximadamente en 1940, la marca que registraron fue Vimar, don Marcos asoció a sus hijos Gil, Alí y Sir. La firma se transformó en Marcos Viñuela e hijos.

Contaba ya con 63 años y no desmayaba en su trabajo al frente de la firma. En ese momento el capital de la Bodega era de $2.000.000- .

Don Marcos falleció en 1955 y sus hijos conformaron la razón social Viñuela Hnos., continuaron los tres que se habían asociado con el padre. Las marcas registradas con las que vendían sus vinos eran: Viñuela, Cabeza de León, Vimar, en sus variedades blanco y tinto.

Entre 1957 y 1958 la bodega de don Marcos fue comprada por don Martín Vera, quien la adquirió con un crédito del Banco de la Nación y poco después se declaró en quiebra. Años después se instaló una Cooperativa, pero esa, es otra historia.

Prof.María Elena Izuel

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