La historia de los fuertes

*Esta semana la Profesora e Historiadora,María Elena Izuel en una apasionante crónica, nos relata como se vivía en cuyo.

FUERTE NUEVO O DIAMANTE

Los aborígenes, con sus malones, no sólo atacaban a San Rafael, sino también a otros departamentos mendocinos, en especial a La Paz,  y a la Provincia de San Luis; los fuertes estaban muy lejanos unos, de otros, por lo que los aborígenes podían circular libremente, es por eso que el Ministro de Defensa de la Nación le encargó a Manuel Olascoaga que recorriera la frontera y hallara lugares aptos para construir otros fuertes.

El trabajo le tomó dos años y finalmente aconsejó levantar una nueva fortificación en la región más frecuentada por los indios que era la zona de comunicación entre San Rafael y Villa Mercedes, por lo que sugirió construir el Fuerte Nuevo, en el Paso de los Algarrobos, situado en la margen sur del río Diamante, lugar por donde pasaban los aborígenes con el ganado robado.

El sitio para construir el fuerte fue muy discutido, al principio la orden era construirlo en El Plumerito, sobre el río Salado, sitio donde ya se asentaban con el Regimiento, por lo que el Cnel. Segovia, apoyado por el Gral. Paunero,  pidieron que se hiciera  en el Paso de los Jumes, lugar donde existía gran cantidad de pasto para los caballos, pero Olascoaga informó: “Debo advertir a V.S. que tengo la más completa certidumbre de que el indicado punto del Plumerito es hábil y muy estratégico para que esté situado  el Regimiento 1º de Línea u otra Fuerza.
Una fuerza pues que no esté en el Plumerito o en esas inmediaciones tiene que ser siempre burlada por los Indios de la Pampa: porque por más pronto que tenga los avisos de las invasiones no podría jamás alcanzar los Indios mientras que no los siguiese hasta los mismos Toldos; y esto con una pérdida de caballos que nunca podría soportar la Nación.

El Plumerito además es un punto seguro para tener caballos en pastos, encerrados en Islas que forma el mismo Río Salado a manera de grandes corrales: es por eso que antiguamente se ha llamado “Corral del Plumerito”. A.M.B.A. Doc.2-735.Carta del Cnel. Olascoaga  al Cmte. De Armas Paunero.  09-04-1864.

Este paraje, El Plumerito,  es un sitio que se encontraba a pocos km de la actual Canalejas, sobre el río Salado,  ahí estuvo asentado durante un tiempo el Regimiento 1° de Caballería de Línea, sin fortificación  de ningún tipo, sólo construían unos precarios cuarteles.

Según las órdenes expresadas en el siguiente documento: “El Regimiento Nº 1º debe fijar su acantonamiento central, en el lugar de la frontera de San Luis, denominado “Plumerito”, eligiendo el Jefe de aquel, el punto más adecuado al efecto, y siendo de su deber, emprender inmediatamente la construcción en el punto elegido, de cuarteles para la tropa y potreros que se sembrarán de alfalfa, para su caballada.

Una vez establecido así, queda a cargo del mismo Jefe, levantar fortines sobre la línea del Río Salado, con intermedios de seis o más leguas, según lo permitiese el terreno, y exigiesen las necesidades del servicio, para lo que debe proceder con entera libertad, y según su inteligencia y discreción se lo aconseje”. Cuartel General en Mendoza, 10 de Enero de 1864.

Por lo leído anteriormente, las fuerzas se estacionaban en un sitio hasta elegir lugares para hacer fortines sobre la línea del río Salado, antes de la lectura de este documento se sabía que : “El Gobernador mendocino había mandado construir un fuerte para  200 hombres en la zona conocida como Media Luna ( unión del río Diamante con el Salado), pero una expedición formada con soldados de San Carlos y San Rafael, bajo el mando del Coronel Pablo Irrazabal recorrió la región y luego de dos semanas de reconocimiento llegaron a la conclusión de  que el sitio no servía para levantar un fuerte.

Fue así que con la madera que hallaron en la zona y herramientas que les prestaron en San Rafael, levantó el Fuerte Nuevo el 29 de setiembre de 1863; también se lo conoció como Fuerte del Diamante, estaba situado  20 leguas al este de San Rafael cerca del límite con San Luis, en la margen derecha del río”.  El análisis de las cartas halladas en el Archivo Militar de Buenos Aires, nos da otra versión, la diferencia es de sólo algunos meses.

En la carta siguiente el Cnel. Segovia manifiesta que está por fundar el fuerte Nuevo, por lo que la fecha debería corregirse: “Nadie desconocerá, Sr. Ministro la dificultad que resulta, marchando este Regimiento a aquel punto, cual es la de dejar desamparada la parte situada entre la Villa de Mercedes y el nuevo Fuerte que estamos encargados de establecer y que según noticias es también la única puerta por donde pueden los salvajes efectuar sus incursiones en esta provincia pero también nadie desconocerá que este es un mal de que adolece desgraciadamente toda la República en la inmensa extensión de frontera que tiene que guardar”.A.M.B.A.Doc. 34-8785. Frontera con los indios. Carta de Faustino Berrondo a Ignacio Segovia y contestación. 07/04/1864.

Esta construcción sirvió para evitar una mayor invasión de indios hacia el sur de San Luis y Mendoza. Los soldados del Fuerte de San Rafael hacían escala en él y  recorrían los ríos Salado y Atuel en busca de rastros para seguir.

El 1865 fue destinado al Fuerte Nuevo  un joven Capitán de sólo 22 años, era tucumano, llamado Julio Argentino Roca,  quien estuvo al frente un corto tiempo, hasta que se enfermó y tuvo que retirarse. Roca de  A.Mónica Álvarez. Historia de Roca de Alfredo Terzaga.

En este dato no todos los historiadores coinciden,  pero a través de una gestión realizada en el Museo Roca, obtuve la respuesta: el joven Julio Argentino fue destinado a Mendoza,  a luchar en ese momento,  contra el rebelde Gral. Arredondo y estuvo aproximadamente un año, en el último tiempo se hizo cargo del Fuerte Nuevo como su jefe, hasta que se enfermó, dicen que de culebrilla  y se retiró, para luego ser enviado al Paraguay.

Él dejó una descripción del Fuerte Nuevo, más conocido como Diamante: “un acantonamiento en forma de paralelogramo, de construcción precaria, con empalizada de palo a pique, con puerta de acceso y algunos galpones de adobe con techo de jarilla, destinados a viviendas de los oficiales, oficina de destacamento y alojamiento de los soldados”.

Durante el tiempo en que fue habitado el Fuerte Nuevo, existieron fuerzas acantonadas, sin fortaleza, en otros lugares de la frontera,  como fueron El Plumerito y Media Luna, lugar situado un poco más al sur de la desembocadura del río  Diamante en el río Salado.

El 13 de marzo de 1872  el Cnel. Segovia envió un informe en el que dice: “Pasaré ahora a hacer una reseña de los trabajos practicados en Fuerte “Diamante”.

En este punto, que el año pasado, en esta misma fecha, era desierto se ha construido una fortaleza de tapias y adobes, rodeado de un foso de 50 varas de frente y 5 de boca con 4 baluartes rellenos de tapia y cuadras capaces de contener una guarnición de más de 200 hombres con todas las Oficinas necesarias; la guarnición de este Fuerte está compuesta del Regimiento “Guías de Mendoza”, (120 hombres) 30 infantes del Batallón “Mendoza”, y 25 del Regimiento núm. 1º de Caballería de Línea, que forman un total de 175 hombres; en el mismo punto se han verificado varios trabajos para formar potreros de alfalfa, los que están en planta y lo único que les falta es derramarles las semillas, pues se han sacado las acequias necesarias para el regadío y el terreno está arado y pronto para recibirlas.

Hay que tener en consideración que, aunque el Comandante Catalán, Jefe accidental de la Frontera, cuando se planteó este Fortín, ha pedido maderas para su construcción, no han sido remitidas, por lo que ha tenido que ocuparse para ello chañares, los cuales, sin embargo de ser palo duros, no son muy adecuados en cuanto se deterioran muy pronto por una parte y son por otra muy cortos, por lo que no será de extrañar que los techos muy pronto se inutilicen y haya por consiguiente que renovarlos.

Carece también esta nueva población (pues se ha formado una pequeña villa) de puertas y ventanas por la falta absoluta de maderas y no tener esta Comandancia autorización para proveerla de este artículo indispensable a esta clase de obras. Sin embargo de todos los inconvenientes mencionados para la formación de este Fuerte, se ha llevado a cabo hasta el punto de prestar un importante servicio a esta Frontera asegurándola por el flanco del Este de las invasiones de los indio, que por este lado se introducían anteriormente, y para lo cual el Fortín “Salto”, colocado a 24 leguas a retaguardia de esta línea, era insuficiente por su mala colocación”. Cnel. Segovia.

Pese a lo que hemos leído,  informa Segovia  al año siguiente:“Habiendo trasladado la fuerza que guarnecía el Fuerte “Diamante” en la extrema izquierda de la línea al Fuerte Salto 24 leguas a retaguardia del anterior por orden de V.S. ha tenido esta fuerza que hacer varios trabajos de fosos, tapias, etc., por estar deteriorados como consecuencia de su abandono. En este punto ha sido necesario construir un camino de 100 cuadras de longitud, ancho para traer agua potable de la “Chilca” aguada que se halla en la falda del cerro “Varela” por ser nociva el agua del Salto para hombres y bestias.

Ha sido hecho un corral de cerco de ramas al Norte cerca del Fuerte, de treinta varas de largo y 20 de ancho sobre la margen del Salado. Se ha construido una represa para conservar agua de lluvia pero como no son frecuentes, no ha dado resultado.

El punto más vulnerable es sin duda el flanco izquierdo, es decir, el Este, pues aunque tiene el fuerte Diamante, este no tiene fuerzas. Aquí hago notar a V.S. la conveniencia de rehabilitar este fuerte y establecer un fortín en la “Media Luna” quedando así asegurada esta parte peligrosa de la Frontera”. Memoria pasada a la Comandancia General de las Fronteras Sur del Interior por el Comandante en Jefe de las de Mendoza de los trabajos ejecutados en la misma durante el año 1872.

De la lectura de la Memoria, extraemos que el Fuerte Nuevo o Diamante estaba en ruinas, por lo que su guarnición fue trasladada al Fortín Salto, ubicado sobre el río Salado, más al Norte,  que a la vez debía ser refaccionado y que no tenía agua de buena calidad, por lo que debían hacer trabajos  para llevarla desde  gran distancia. Realmente la situación del Fuerte Diamante está un poco confusa, pero hay que tener  en cuenta que estas construcciones eran muy precarias y no duraban mucho en medio del desierto.

Se sabe que funcionó hasta 1881, después no hay más referencias, aunque figura en un mapa de Mendoza del año 1888.  Con el tiempo el fuerte fue olvidado, hasta que Carlos Villegas y colaboradores del Museo de Historia Natural de General Alvear, comenzaron su búsqueda, recorriendo durante años la costa del río. Durante más de 20 años han visitado la zona y finalmente hallaron un gran médano, que les dio la pauta que abajo podrían estar las ruinas. Así fue, hallaron las paredes, el foso que lo rodeaba, también botones, armas, tenedores, restos de vajilla. De acuerdo a los últimos informes que tengo las excavaciones han llegado hasta los pisos del fuerte, que son de ladrillo,  aún queda mucho por hacer,  y aunque ha fallecido el propulsor Sr.Carlos Villegas, el entusiasmo es grande y no dudo que llegarán a descubrirlo todo.

*Prof. María Elena Izuel

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