La Iglesia de San Ambrosio: hoy Parroquia de Lourdes

Capilla dela Colonia francesa*Esta semana la Profesora e Historiadora, María Elena Izuel, nos continua relatando la historia de nuestro terruño, de una forma simple y amena.

El Padre Manuel Marco, fue quien hizo venir  a los italianos con promesas de trabajo y tierras, los alojó en galpones en Las Paredes, pero les fue mal con la cosecha y  el Sacerdote había perdido todo su dinero, por lo que decidieron irse y en el momento en que estaban por partir, apareció don Rodolfo Iselín ofreciéndoles trabajo y tierras a pagar con trabajo.

Así nació Colonia Italiana, dentro de Colonia Francesa. Los italianos eran todos católicos y llegar hasta la Iglesia de la Villa les costaba muchos esfuerzo: asistían a Misa, también en ella se casaban y bautizaban a sus hijos, a quienes el sacerdote les enseñaba la doctrina católica.

Pero la distancia que separa a la Calle Italia, donde estaba Colonia Italiana,  de la Villa, es muy grande, son unos cuantos km,  los que debían recorrer a pie, todos juntos, en largas caminatas para asistir a Misa o a algún acto religioso, con el tiempo, cuando pudieron comprar caballos, lo hacían en este transporte y mucho después en carretelas; pero a medida que pasaban los años fue creciendo en ellos la idea de levantar  un templo en sus tierras, y así fue que pusieron manos a la obra, sabiendo de antemano que tal vez no contarían con un párroco permanente, pero sí uno que viniera de  tanto en tanto.

Necesitaban un terreno para levantarlo y  don Ambrosio Bonfanti donó una parte de sus tierras, ya que las mismas daban al Carril Nacional y les pareció el sitio más apropiado.

Toda la colectividad participó en el proyecto, algunos, sin salir de sus tierras cortaron adobes, otros quemaron ladrillos, se trajeron las piedras para los cimientos desde ese volcancito que  queda en Cuadro Nacional llamado El Cerrito; como no poseían los carros necesarios contaron con el aporte que les hizo don Rodolfo Iselín: les prestó los carros, con los animales correspondientes y los carreros para que los condujeran.

Es de destacar que don Rodolfo Iselín era de religión protestante, pero no obstante, ayudó gustoso a los católicos para que pudieran tener su templo.

Realizaron una colecta para comprar la madera para los techos, que fue de álamo, en lo que colaboró don Domingo Bombal y se pusieron todos a trabajar, un poco de albañiles, de carpinteros o de peones, hombres, mujeres y niños, levantaron su Iglesia sobre los planos que les confeccionó el Padre Antonio Ricci; habían obtenido un permiso especial del Párroco para trabajar los días domingo, día de descanso para los católicos. Trabajaron  mucho para tener su Capillita y poder asistir a Misa, así hicieron todo, con esfuerzo y sacrificio.

Cuenta don Fernando Abbona, en su Historia de la Colonia Italiana que en los cimientos colocaron una botella con el acta de fundación, firmada por todos los que trabajaron en ella y concurrieron a la inauguración. Pero hasta el momento y pese a que en varias ocasiones ha sido restaurada,  no ha podido ser encontrada.

Después de dos años de trabajo, finalmente quedó terminada, con la hermosa puerta del frente, labrada por don Carlos Sala, al igual que los bancos; la inauguración se efectuó en 1894, a la que asistieron todos los habitantes de Colonia Francesa y también de la Villa. La dedicaron a San Ambrosio, patrono de la ciudad de Milán de donde era nativo don Ambrosio Bonfanti.  Fue bendecida por el Padre Ricci

Entre todos los vecinos la dotaron de los elementos necesarios, muchos de los cuales ya poseían, porque en ocasiones se oficiaba Misa en casas particulares. Una vez bendecida la obra se comenzó a oficiar en ella.

Después del traslado de la Villa Cabecera a Colonia Francesa, pasó a ser la Parroquia de San Rafael, hecho ocurrido en 1905 y posteriormente, esta  Capilla, se denominó Parroquia de Lourdes, ya que el nombre de San Ambrosio no fue aceptado por la curia Argentina.

Era pequeña, contaba sólo con el atrio y un pequeño recinto interior, apenas suficiente para los integrantes de Colonia Italiana, cuando se efectuaban oficios a los que asistía Colonia Francesa y los habitantes de la Villa, se celebraba en el atrio y la gente se sentaba en la vereda, esto motivó que en corto tiempo debiera ampliarse.

Tanto para la construcción como para las ampliaciones se realizaban colectas entre los pobladores y todos colaboraban, cada uno con lo que podía, así fuera una bordelesa de vino, o dinero o más bordelesas, todos participaban, las listas se pueden ver en «Ecos de San Rafael» publicación esa época.

El frente se conserva como era en sus inicios, lo único que se le agregó fueron las torres, usadas como campanarios, que se construyeron años después.  El antiguo edificio se utilizó hasta 1944 cuando se ordenó cerrarlo por el estado ruinoso en que se hallaba, inaugurándose el nuevo templo en 1945, siendo bendecido por el Obispo Monseñor Alfonso María Buteler.

*Prof. María Elena Izuel

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