La Vasconia y su historia

La Izuelina 

El canal construido por don Bernardino Izuel, conocido por canal de la Izuelina, nombre que se extendió a toda la zona, al dotarla de agua, aumentó su valor,  ya que pudo extenderse  la agricultura. Cuando les devolvió a los Arizu el dinero que le habían facilitado para terminar el canal, lo hizo con tierras, don Balbino se quedó en la parte de la actual Villa donde construyó la Bodega de la Sociedad Anónima  y don Sotero en lo que se llamaba la Izuelina. 

La Soterina  

Don Sotero, ya poseía otras propiedades en  Luján de 230 ha , donde luego construyó una bodega en 1908. En  San Rafael, en el distrito Rama Caída don Sotero compró otra propiedad de 470 ha alfalfadas, pero con el tiempo plantó viñedos. 

Sotero se casó con Balbina Villasante, matrimonio del que nacieron 6 hijos. 

La región pasó a llamarse la Soterina, hasta que don Sotero Arizu, se asoció con la firma Goyenechea, Bilbao y Rentería, quienes atraídos por la propaganda que hacía don Izuel de sus tierras,  habían comprado muchas ha para instalarse. 

Don Sotero en sus tierras actuó de delantero, tuvo la valentía de gastar enormes sumas en traer lo más nuevo, moderno y costoso, para extraer de la tierra la riqueza que brindaba. 

Plantó en dos años quinientas ha de viña, lo que se convirtió en un record mundial, que dejó atrás todo lo realizado anteriormente. Calculando que se plantaban 3200 plantas por ha, había hecho enterrar 1.600.000 cepas en sus tierras. Pero ahí no terminó el trabajo, siguió con las restantes hectáreas y con la bodega para elaborar el vino, de esta bodega 

tenía listos en 1910 los planos para levantarla, con una capacidad extraordinaria, movida con fuerza hidráulica. Se iba a transformar en un establecimiento modelo en su tipo. 

El trabajo de labranza se hacía en forma muy laboriosa y lento, todo a mano, por lo que junto con sus hermanos, en 1909, introdujeron enormes máquinas de labranza, casi desconocidas en el país, fueron las 3° de su tipo en Argentina, adquirieron Locomóviles, movidos por la fuerza del vapor, de la casa John Fouler y Cia., compuesta de arado, rastra, aplanadora y destroncadora. 

Tuvo que venir personal especializado de Inglaterra para enseñarles a manejarlas. Los Arizu y los empleados ingleses, vivían en rústicas carpas en medio del campo. 

Según los datos de un trabajador, estas máquinas, casi como locomotoras, se movían con vapor y tenían arados que podían mover 1m/3 de tierra. De ese modo no desmontaban, sino que enterraban y dejaban en reposo un tiempito, hasta que nuevamente se formaba el suelo. 

Los árboles más viejos los tiraban con estas máquinas y limpiaban un poco las raíces, para quemarlas cuando cocían ladrillos, aprovechaban todo lo que les daba la naturaleza 

Una vez listos los viñedos y en producción, comenzaron a levantar la bodega en sociedad, pero por problemas económicos don Sotero debió pedir un préstamo a los Goyenechea y como no les pudo pagar les entregó la Bodega, falleció en 1912 y en 1916 la esposa terminó de entregar toda su parte a los Goyenechea. 

Los Goyenechea y La Vasconia 

Esta firma había sido fundada en 1868, y tenían una gran licorería en Bs. As., la historia comenzó  cuando los hermanos Santiago y Narciso Goyenechea, viajaron  a América. 

Provenían de Bermeo, uno de los puertos pesqueros más importante de Vizcaya, en el Norte de España. Su licorería estaba instalada frente a la casa Rosada, en el sitio donde hoy está el Banco de la Nación, dedicándose a la venta mayorista de especias, alimentos y bebidas, en especial vinos nacionales e importados. 

Santiago falleció en 1872 en un naufragio y la firma pasó a ser dirigida por don Narciso Goyenechea y su yerno Pedro de Bilbao, cambiando la razón social por “Goyenechea, Bilbao y Cía.”. De acuerdo a las costumbres vascas, los negocios eran mantenidos como pertenecientes a la familia, por lo cual los descendientes eran incluidos en la empresa. 

La casa aumentó su clientela, trasladándose a un local más amplio; de la calle Cangallo pasaron a la Av. Rivadavia. 

En 1885 don Narciso cedió su parte a don Francisco Goyenechea y en 1897 se agregó a la firma don Casiano Rentería, también español, pasando la razón social a denominarse Goyenechea, Bilbao, Rentería y Cia. Don Pedro y don Francisco fallecieron en 1908, y la sociedad decidió comprar tierras y comenzar como viñateros. 

Trabajaron asociados con don Sotero Arizu, dueño de las tierras conocidas como la Soterina. Construyeron una bodega en sociedad y a partir de 1916 la firma Goyenechea adquirió la totalidad de la bodega y finca La Vasconia, nombre con el que a partir de ese momento se conoció al lugar. 

Bodega Goyenechea 

Comenzaron a construir la Bodega alrededor de 1908, con adobón, en estos momentos está restaurada, pero continúa tal como era en el pasado: los pisos son de ladrillos y las paredes también, las piletas son de cemento, al principio tenían revoque, sus paredes tienen 1 metro de ancho, el techo era de caña y torta de barro, tal como se usaba en la antigüedad, pero una manga de piedra les perforó el techo. Las casas son de adobe. 

En 1916 el establecimiento tenía una capacidad de 1.400.000 litros en cubas de roble, las que fueron acrecentadas con el correr de los años. 

Se continuó la implantación de viñedos,  con nuevos sistemas de conducción como los parrales “pini”. 

La bodega elaboraba vinos de calidad fraccionados en bordelesas, que se transportaban por ferrocarril a Buenos Aires, desde donde se distribuían las marcas “Vasconia”, “Patria”, etc. por todo el país, principalmente en la Provincia de Buenos Aires y la Mesopotamia. 

En 1926 un nieto, Agustín Goyenechea, se hizo cargo del negocio de Bs. As y de la Bodega en La Vasconia. 

Con el paso de los años llegaron a poseer 830 hectáreas de viñedos. Los que junto a las 3.500 de Arizu conformaron el paño más extenso del mundo, en la década del 40. 

La Vasconia se transformó en un pueblo, la firma Goyenechea mantiene, en estos momentos, una escuela, un Club social y más de 50 casas para sus empleados. 

En estos momentos está conducida por don Alberto Goyenechea y la quinta Generación, y están embotellando un vino con ese nombre, Quinta Generación, sin dejar de embotellar los clásicos Goyenechea. 

La antigua Izuelina, pasó a llamarse la Soterina y años después La Vasconia, por los Goyenechea,  que eran originarios de la zona vasca de España, hoy ése es el nombre con el cual se la conoce. 

Esta Bodega, una de las más importantes de la Argentina da prestigio a nuestro Departamento y a su industria. 

 

Prof. María Elena Izuel 

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