Las edades del amor

Si tienes entre 18 y 25: Te quiero para un romance fogoso e intenso; breve pero repetible las veces que quieras.

Si tienes entre 26 y 35:Me interesas para algo serio y memorable.

Si tienes entre 35 y 45:Estás en la quemada si no preguntas más de lo necesario.

Si tienes entre 46 y 55:Lo que me estaría complicando son tus nietos.

Si tienes entre 56 y 65:Quiero que sepas que le tengo horror a las dentaduras en vasos con agua en el baño o en el velador, tanto como a los es que.

Si estás entre 66 y 75:Sé que estás en una edad muy interesante: sigue así.

Si tienes 76 o más años, eres soltera, separada o viuda y tienes todo lo que se desea en esta vida, o sea la fortuna te ha sonreído, has sido afortunada, o, lo que viene siendo lo mismo, tienes una gran fortuna, yo no tengo ninguna objeción en declararme apto para aspirar a la mano y todo lo demás de tan afortunada dama por tener a tan simpático pretendiente rendido a sus pies en eterna devoción hasta el instante preciso en que la muerte nos separe.

Dime que no tienes hijos; dime que bailas rock & roll toda la noche; que te encantará arrojarte en parapente desde la torre Entel o en su defecto de un edificio de 20 pisos; que te fascinan las películas de horror, incluso protagonizarlas si se da la ocasión; que no te importaría entregarte con todo a mi persona, firmado ante notario para que todo el mundo sepa que el nuestro fue un amor tan rico y con interesantes dividendos.

Si te interesa mi propuesta, hazme una señal enviando a buscarme en un Volvo o en un Mercedes Benz a tu chofer y yo estaré feliz esperándote fumando entre la bruma, un poco como Franky Bogart esperaría a la Ingrid Berman en tu película favorita.

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