Las paritarias ponen a prueba al modelo en cuatro largos meses

Se palpitan meses de duras negociaciones. La inflación es el argumento de los trabajadores, que reclaman una mejora de entre el 30 y el 35%. Empresarios responden con los empleos.

Los principales gremios industriales y de servicios deberán negociar paritarias para este año entre este mes y junio, poniendo a prueba la política económica, que busca contener precios en medio de una temporaria tranquilidad financiera.

Los reclamos generales van del 30 al 35 por ciento promedio en los principales gremios, lejos de la pauta del 22 al 25% que desearía imponer como techo el gobierno, para tratar de contener la inflación en niveles razonables y bajar el nivel de conflictividad sindical.

Si los precios se disparan en febrero alrededor de otro 4% como están anticipando consultoras privadas, se proyectaría una inflación anual cercana al 60 por ciento, que condiciona los apoyos sindicales al gobierno y pone a los gremios entre la espada y la presión de sus bases.

Algunos sindicatos que comienzan negociaciones en marzo, porque sus paritarias vencen el 31 de ese mes, van en desventaja a negociar, ya que desconocen aún la efectividad del plan de «Precios Cuidados».

Los que negocien con posterioridad podrán conocer los números de la inflación y si el gobierno mantiene la estabilidad en el mercado de cambios y renueva el acuerdo de precios, cuyos nuevos valores regirán desde el primero de abril.

En ambos casos los sindicalistas no irán desprevenidos y muchos gremios analizan incorporar «cláusulas de ajuste» para el segundo semestre del año, que posibilite reabrir la negociación en caso de que los precios se disparen.

La segunda quincena de marzo marcará el inicio de las negociaciones para los gremios testigos, tanto en el sector industrial como el de servicios: la UOM y la Asociación Bancaria, que plantearán reclamos no inferiores al 30%.

En marzo vencen las paritarias de alimentación (algunas ramas), cerveceros, gastronómicos, portuarios, químicos, farmacia, subtes, panaderos, madereros y gráficos, entre otros.

Al mes siguiente entran a discutir paritarias el poderoso gremio de Comercio, calzado, propaganda médica, ceramistas, SMATA, supervisores metalúrgicos (Asimra) y otras ramas de gastronómicos, cuyos convenios vencen 31 de abril.

En mayo terminan los convenios de construcción (obreros y empleados), portuarios, carne, mineros, espectáculos públicos, chacinados y lechería, entre otros.

En junio estarán negociando fideeros, perfumeros, turf, textiles, cinematrografía, plásticos, seguridad y junto a ramas de gastronómicos, cierra la lista el sindicato de camioneros de Hugo Moyano.

En junio se inicia también la paritaria de los estatales nacionales, una prueba de fuego para UPCN, un gremio afin al gobierno, que espera que la inflación no los obligue a sacar los pies del plato.

En cambio, los estatales de ATE, que lidera Pablo Micheli, ya definieron que reclamarán paritarias libres y sin restricciones de tiempo, con un piso de 35% de aumento; la convocatoria al Consejo del Salario para llevar el sueldo básico a 8.500, y el pago de una bonificación de 3.000 pesos que también incluya a los jubilados.

Los estatales que integran la CGT de Hugo Moyano, tomaron una posición mas cauta y exigieron un piso salarial de 6.500 y un aumento del 30% en las negociaciones paritarias, según el plenario del que participaron 18 sindicatos, entre los que se destacan el personal de la Anses, el PAMI, la AFIP, dragado y balizamiento, los judiciales y municipales porteños.

En pleno curso de negociación están las paritarias del sector docente y la de los estatales bonaerense, que rechazaron la pauta del 22,5 al 25 por ciento ofrecida por las administraciones, se encuentran en pleno conflicto y que pone a prueba la resistencia política del gobierno.

Buenos Aires, NA.

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