Las primeras iglesias del sur

Esta semana la profesora e historiadora, María Elena Izuel nos cuenta como se fue desarrollando la religión en el sur de la provincia de Mendoza.

Cuando el virrey Sobremonte ordenó la fundación del fuerte de San Rafael, hecho ocurrido el 2 de abril de 1805, le indicó a Teles Menezes que previo a la fundación realizara un parlamento, ya que era necesario tranquilizar a los aborígenes, en ese parlamento participó Fray Francisco Inalicán, quien iba en la expedición como Capellán y conversor, actuando como intérprete  y había sido pedido expresamente por la Cacica Roco, ya que era mapuche y le tenían mucha confianza. Al término del parlamento se redactaron 12 artículos que los aborígenes aceptaron  e hicieron que firmara por ellos Fray Inalicán. En esos artículos se les habló de formar una población y de construir una Iglesia, ambos se los ofrecía el Rey por si querían bautizarse y hacerse cristianos. Uno de los objetivos principales del Virrey era  la evangelización de los aborígenes.

En un principio respondieron que ellos querían seguir viviendo como sus antepasados, pero iban a estar atentos al buen trato que recibiesen. La Cacica María Josefa Roco, ya cristiana,  hizo saber a todos que ella admitía la oferta del Rey, pues la Población y la Iglesia se las ofrecía para su felicidad y vendría a instalarse en cuanto estuviera lista, palabra que fue cumplida en corto tiempo. Los demás prometieron que en la primavera vendrían para bautizarse. Fray Inalicán los hizo escuchar misa y trató de persuadirlos que debían quedarse con una sola esposa, y separarse de las otras, eso les costó mucho. Finalmente se decidieron y vinieron a buscarlo para que los bautizara.

La Capilla dentro del Fuerte

Al  construir  el fuerte, protegida por las murallas, se ubicó la Capilla en dirección Sur, frente a la puerta principal y  a ambos lados estaban las  habitaciones del Comandante y del sacerdote. El Virrey, en una carta, le solicitó a Teles que  para la obra de la Capilla, su provisión de ornamentos  y decencia del culto, le pasara presupuesto de todo lo necesario.

Poco tiempo después Fray Inalicán solicitó se le enviara un cáliz y un Ara consagradas,  con dos misales, y también un mantel para el altar, pues el que tenía estaba roto. Había hecho votos de pobreza y realmente no contaba con todo  aquello que necesitaba para poder cumplir con el Santo oficio de la Misa.

La Capilla fue colocada bajo la advocación de la Virgen del Carmen y él mismo transportó la imagen, se comenta que la habría hecho traer de España. Esta imagen aún se conserva en la Iglesia de la Villa. Es una imagen del siglo XVII de madera, con pelo natural y ropaje de tela. Hace unos años fue restaurada por las Hermanas del Colegio del Carmen quienes le hicieron un nuevo traje y le colocaron la imagen del Niño en sus brazos.

El salón que ocupaba la Capilla tenía aproximadamente 5m x 10m, y según cuenta Fray Inalicán en varias cartas, cuando era mucha la gente que asistía a Misa, la misma la celebraba en la Plaza de Armas, frente al Fuerte.

Fray Inalicán estaba en permanente actividad y recorría toda la región llevando la evangelización a todos los rincones del sur mendocino. Así es que Real del Padre debe su nombre a que en ese sitio, él se instalaba por un tiempo para llevar la religión a los aborígenes de esa zona. No fundó ninguna Iglesia más, ya que no había muchos sacerdotes que se arriesgaran hacia el sur.

Luego del fallecimiento de Fray Inalicán, la población solicitó se les enviara otro sacerdote, pero estuvieron mucho tiempo sin auxilio espiritual, mucha gente se fue a San Carlos,  pues todos eran católicos y no querían vivir sin un sacerdote a quien recurrir.

La Iglesia en el pueblo

Por datos extraídos de algunos documentos en 1833 el Fuerte estaba destruido, por lo que en 1836 se levantó otro,  aunque más pequeño, de él nos habla el Cmte. don Juan Antonio Rodríguez, cuando levantó un censo en 1847 y dice que había hecho construir una pequeña Capilla afuera del Fuerte,  la describe así:

“Una Iglesia de largo veinte varas y de ancho seis varas y alto seis varas, con dos ornamentos nuevos y otro bien usado todo costeado por  Rodríguez. En ella está colocada la Santísima Virgen del Carmen con todos los útiles necesarios para su culto y veneración misa,  plática y sacramento, otro edificio para habitación cómoda para el Capellán”.

Con el tiempo el edificio se deterioró demasiado  “amenazando ruina”  y se pensó en celebrar Misa en otra parte, en deshacer lo que había, para que todo el pueblo se diera cuenta de la necesidad de construir un nuevo edificio, se cuenta que celebraban misa en una casa particular. Finalmente  en 1872 se reunieron los vecinos y formaron una Comisión, en parte designada por el Gobierno, con el fin de recaudar los fondos necesarios para la construcción de un nuevo Templo. El Presidente de esa Comisión fue el Comandante del Fuerte y del 7° de Caballería don Luis Tejedor, formaban parte de ella don Alberto Cubillos, don Bernardino Galigniana, don Ramón Rodríguez, el Padre Manuel Marco y  don Gonzalo Videla. También había una larga lista de Sras. y Srtas. que colaboraban solicitando suscripciones de personas del lugar y también remitiendo esquelas a Señoras y Señores de la Ciudad de Mendoza,  pidiendo una limosna para la obra.

En el mes de febrero de 1876 visitó San Rafael el Ilustrísimo Sr. Obispo de Cuyo don José Wenceslao Achával, invitado por la Comisión para observar los planos que habían presentado los Sres. Eleodoro Estrella y  Manuel Nieto, el primero la había proyectado con una nave y el segundo con tres. Ambos planos fueron elogiados por su elegancia y sencillez, por mayoría se eligió el de tres; por este plano pagaron Cuarenta Pesos. El Obispo manifestó el deseo de colocar él la piedra fundamental y así se hizo, con toda la solemnidad posible.

Se había colocado la piedra fundamental de la Nueva Iglesia que se construiría en el pueblo de San Rafael, pero fue sólo la piedra fundamental, la construcción debió esperar todavía un tiempo.


Prof. María Elena Izuel

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