Le reclaman más de $ 350.000 al padre Copado

El diario Uno, con una investigación del periodista Alejandro Gamero, revela hoy los detalles de los ilícitos de los cuales se acusa al Padre Edgardo Copado, separado de la iglesia por decisiòn del Arzobispo de Mendoza. El religioso es oriundo de General Alvear, donde se ha recluído en la casa de sus padres.
La nota de diario UNO:
La investigación judicial contra el padre Edgardo Daniel Copado por las estafas que habría cometido contra sus fieles en Rodeo de la Cruz, donde era párroco, y por las que fue denunciado a la Justicia por el Arzobispado de Mendoza ya empezó a dejar huella.

Las primeras víctimas que han declarado en la causa, cinco de un total de 11 por ahora, le reclaman al cura la devolución de más de $350.000 que le prestaron.
Pero los investigadores sospechan que muy pronto esa suma quebrará la franja de los $500.000, ya que los testigos dieron cuenta con nombre y apellido de más personas afectadas.

La construcción de la capilla Cristo de Quillacas, ubicada en el barrio Cocucci, de Guaymallén, ha sido, según los fieles que atestiguaron, el principal motivo para justificar los préstamos al padre Copado, y aseguraron que el sacerdote les pidió dinero prestado para esta obra con promesa de devolución.

El nuevo templo de la comunidad boliviana y local, construido durante la gestión de Copado, efectivamente está en pie, pero no totalmente terminado.

Tiene luz, gas, agua, piso de granito, paredes enlucidas sin pintar, techo de tinglado a dos aguas , un altar en mármol y los bancos de madera.

De hecho los vecinos de la barriada utilizan la capilla desde hace tres años, cuando quedó levantada la obra gruesa con el ladrillo a la vista y una sencilla mesa para los elementos con los que se oficiaba la misa.

En el barrio Cocucci los fieles le están agradecidos al sacerdote por la capilla pero también están asombrados por la denuncias en su contra.

Aseguran en estricto off the record que la capilla se construyó con donaciones que están “puntualmente registradas por la Comisión Pro Templo y que nunca se usaron préstamos para la obra”.

Aclararon que mucha gente donó su mano de obra para levantar la capilla y que hace unos tres años el padre Copado apareció con un documento del Arzobispado que le otorgaba una partida de $60.000 para la construcción “que la comunidad tuvo que devolver a la Iglesia con rifas, ferias de platos y colectas que organizamos. Todo ese dinero se lo dimos al padre Copado”.

Los más relevantes
Entre los distintos casos del expediente hay una mujer que afirma que le prestó a Copado “unos $130.000 para el santuario de Quillacas”, dinero que no volvió a ver.

Otro hombre que ayudó al sacerdote explicó que el cura, quien lo asistía espiritualmente, le contó consternado que necesitaba dinero “para la capilla de Quillacas” porque “un boliviano le había donado $345.000 en cheques y éstos habían sido rechazados en el banco porque el donante esta preso en su país natal”.

El testigo detalló entonces que Copado le pidió primero $20.000 a modo de préstamo, que se los dio, pero que al día siguiente lo volvió a llamar explicándole que necesitaba más, por lo que desembolsó $35.000 más pero no tranquilizó a Copado.

El creyente afectado volvió a ser contactado por el sacerdote días después para solicitarle unos $50.000. “Le llevé a Rodeo de la Cruz un cheque de $30.000 y dos más de $15.000 cada uno” y se lamentó porque afirmó: “Me atendió mal, estaba ocupado, le dejé los cheques y me fui”.

El mismo testigo volvería a ser contactado por el sacerdote, que le preguntó si tenía amigos o familiares que pudieran donar o prestar fondos. Finalmente le solicitó $5.000 que el joven depositó en una cuenta bancaria del secretario de Copado. En total prestó $110.000 para la obra de Quillacas.

Otro testigo de Rodeo de la Cruz dio una versión diferente: contó que Copado le pidió un préstamo porque su padre y su madre estaban muy enfermos en General Alvear, lo que es cierto: los progenitores de Copado sufren patologías graves pero están controladas médicamente.

El creyente escuchó los lamentos del religioso y mostrándose solidario le puso $7.500 en la mano que el sacerdote tampoco le regresó.

En otro caso, un agricultor de 62 años declaró que Copado le solicitó dinero “para diferentes obras y para la de Quillacas”, suma que se tradujo en un préstamo de “unos $100.000 o un poco más en varios cheques” y que el testigo precisó: “Me dijo que me los iba a devolver con una rifa ”, lo que nunca sucedió.

Aún faltan seis testigos por pasar, por lo que la suma final podría ser más escandalosa. Los investigadores ya hablan de “mucha gente afectada” y de “mucha plata involucrada”.

A algunos les devolvió
Un caso que no está judicializado pero al que Diario UNO tuvo acceso es el de un feligrés que le prestó al religioso $150.000, pero a diferencia de los casos anteriores le devolvió la mayor parte de la plata.

“Me dijo que era para Quillacas y que me lo devolvía rápido porque iba a recibir unos fondos de Alemania, pero pasaron cuatro meses y no aparecía la plata entonces se lo reclamé”, recordó.

Indicó que “me fue pagando en efectivo y hasta devolverme unos $100.000. Los $50.000 restantes no los recibí porque él se fue de acá y no se lo vio más”.

Recientemente un tercero, relacionado por algún tipo de trato comercial con el padre Edgardo Copado, se comunicó con este feligrés y le informó que le cancelaría los $50.000 que faltaban, en varias cuotas y con cheques a partir del año que viene.

 

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