Lo que el Carrizal dejó al descubierto

En 1971 se inauguró el dique El Carrizal, en la gobernación de facto  del demócrata Francisco «Pancho» Gabrielli.  En el lugar se instalaron clubes de pesca y náuticos. Se creó una amplia  expectativa, pero, y aunque los cambios fueron importantes, el gran desarrollo turístico y económico no  llegó como lo soñaban. Ahora bajo la cota del lago formado por las aguas del Río Tunuyán y dejo al desnudo todas las construciones de una vieja bodega, como así también los viñedos, los olivos que estaban a la vera de los callejones de la finca, está todo intacto y seco, se observan las viejas piletas de la bodeguita que había sido cubierta por las aguas de los glaciares que escurren por el Tunuyán, mucha historia que fue cubierto por el lago en un momento, pero en la emergencia hídrica que vive la provincia dejó todo a la vista.

Se realizaron loteos intentando realizar una importante villa turística que en el 2000 realizaron  un festejo popular afín a las aguas del espejo que tenían como símbolo y patrimonio, creando el Festival del Pejerrey. Se formó la Asociación Turística Dique El Carrizal; se construyó y emplazó el monumento al Pejerrey, símbolo del pueblo, y se creó un mirador, desde donde hay una vista espectacular hacia el este, con la presa y las serranías de Rivadavia.

A la zona le falta un desarrollo integral con la construcción del camino del perilago, con inversión turística, la construcción de algún hotel y lugares de gastronomía, mejorar las calles interiores, la atención de arboledas en peligro y transformarlo en un polo turístico de excelencia.

 

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