Londres rearma Malvinas y se niega a dialogar

Por Alberto Dearriba TELAM

Treinta y tres años después del desembarco de tropas argentinas en las islas Malvinas para recuperar el archipiélago ocupado por británicos en 1833, el Reino Unido continúa desoyendo los llamados de Naciones Unidas a negociar y refuerza además su armamento en Malvinas.

El nuevo aniversario del comienzo de la guerra que produjo 649 muertos argentinos y 255 británicos, se cumple en el marco de otra escalada generada por el anuncio de que Londres gastará 268 millones de dólares en diez años, para reforzar la defensa militar de las islas.El canciller Héctor Timmerman anticipó que la Argentina denunciará al Reino Unido ante el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas por el refuerzo de las defensas militares en Malvinas.

En medio de una situación económica complicada, el secretario de Defensa del Reino Unido, Michael Fallon, justificó el gasto militar el pasado martes 24 ante la Cámara de los Comunes, con un argumento falaz.

Fallon intentó convencer a los parlamentarios laboristas y conservadores de que «la Argentina sigue siendo una amenaza muy viva», por lo cual resulta necesario enviar dos helicópteros, instalar nuevos misiles antiaéreos, mejorar sistemas de comunicación en el archipiélago y modernizar equipos que utilizan los 2 mil soldados británicos estacionados en las islas australes.

El diario sensacionalista The Sun manifestó la inquietud del Reino Unido porque supuestamente la Argentina estaría negociando la compra de doce bombarderos rusos con el gobierno de Vladimir Putin, lo cual fue desmentido por el ministro de Defensa, Agustín Rossi.

Fallon avaló la idea de que la Argentina se rearma con ayuda de Rusia pero dijo no haber podido constatar la supuesta compra de aviones rusos.

La relación del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner con el de Putin produce especial escozor en Londres. «Los rusos nos amenazan a nosotros y a la OTAN en muchos y muy diferentes lugares», dijo Fallon a la cadena Sky News.

La postura británica coincide con los ataques discursivos del gobierno de Barack Obama hacia Rusia, por lo cual se estima que Londres intenta aceitar la vieja alianza, ante la soledad diplomática que padece en torno del conflicto de Malvinas.

Putin visitó Buenos Aires en julio del año pasado y señaló a la Argentina como su socio más importante en América latina, lo cual no fue obviamente del agrado de Washington.

Cuestionado por la OTAN por el conflicto con Ucrania, Moscú sostiene que «Crimea es mucho más rusa que Malvinas británica».

La advertencia sobre un supuesto apoyo del gobierno Putin a la Argentina no sólo le sirve a Londres como excusa para aumentar su presupuesto militar, sino también como guiño a Washington que en los últimos tiempos no defendió a su viejo aliado con entusiasmo respecto de Malvinas.

También se especuló que el gobierno del conservador David Cameron intenta captar votos nacionalistas para la elección del próximo 7 de mayo, en la cual aspira a conquistar un segundo mandato hasta el 2020.

Cameron sostiene una dura porfía con los laboristas, ya que las encuestas indican que ambas fuerzas poseen una intención de voto similar.

Sin embargo, el primer ministro deberá esmerarse para demostrar una supuesta agresividad argentina ya que, más allá del énfasis puesto en la recuperación de las islas Malvinas, desde la reinstauración de la democracia ningún gobierno se planteó el suicidio de un nuevo conflicto armado.

La cancillería nacional insistió en que la Argentina no tiene ninguna hipótesis de conflictos con terceros países, pero la reivindicación de la soberanía sobre las islas australes está incorporada a la Constitución Nacional.

El Reino Unido no acató ninguna de las 40 resoluciones de Naciones Unidas que instaron a negociar ambas partes, además de numerosas declaraciones de organismos regionales como Unasur, Mercosur y Celac, y de otros entes internacionales como el Grupo 77 y China.

A 33 años de la absurda guerra con la que la dictadura militar argentina, que tomó el poder en 1976, intentó legitimarse, los británicos siguen haciendo oídos sordos al reclamo de soberanía argentino que cuenta con amplio respaldo internacional.

Para mantener su postura colonialista, el Reino Unido se escuda en una amañada interpretación del principio de «autodeterminación de los pueblos», que fue escenificado en marzo de 2013 con un referéndum de resultado cantado realizado entre los kelpers.

Temas relacionados