Los aplaudidores de Paco

Algunos empresarios de la construcción que lo acompañaban en las gestiones en Buenos Aires no lo podían creer.

“Paco no podés hacer esto”, le dijo uno de ellos.

La comitiva acababa de salir de una reunión en el Organismo Nacional de Obras Hídricas de Saneamiento (ONOHSA), del que prácticamente habían sido expulsados por una reacción rayana con la violencia del gobernador de Mendoza con algunos de sus interlocutores capitalinos.

Pérez es de aquellas personas que termina las discusiones a los gritos y se retira golpeando las puertas.

Y no lo hace en la intimidad de su casa cuando no coincide con Celina. Es habitual que lo haga en el Cuarto Piso de la casa de gobierno. Sus colaboradores más cercanos ya están acostumbrados a escuchar los improperios que algunas veces llegaron a las piñas.

Eso de salir gritando y golpeando puertas, Paco lo volvió a hacer este sábado en General Alvear.

Lo hizo justo en uno de los departamentos más golpeado por la crisis en la última década. Heladas, nevadas, granizadas, y eso sin contar las políticas erróneas para la agro-industria, lo fueron diezmando en su esencia económica y productiva.

Y el gesto absurdo se tiene contra la ganadería, una de las actividades en la que Alvear se aferra a la esperanza. La actividad a la que fue dando un lugar cuando de a poco iba siendo expulsada de la pampa humeda por el avance de la soja.

En la década del 70 Alvear proveía a buena parte del consumo interno del país con sus envasados, con sus secaderos. Para entonces era el departamento con mayor cantidad de automóviles por habitante, un índice contundente de su prosperidad.

Hay muchas razones para que el desplante duela.

Y poco contribuya al momento político del oficialismo y de sus candidatos para las elecciones de junio.

Paco se olvidó del valor que los responsables de la campaña le están otorgando a las fotos, y que está llevando al FPV al límite de la sobreactuación.

Como con Karina, o como con José “Pepe” Scioli, un ignoto para la gran mayoría de los mendocinos. Casi como una pleitesía al nepotismo en el que el justicialismo ha caído en los últimos tiempos (llegando al escándalo en algunos casos) por su insistencia en dar poder a esposas y hermanos.

La foto atacando a los costillares cuchillo en mano fue para Cornejo.

Debió ser con el gobernador, pero no estaba. El jefe de campaña de Cambia Mendoza agradecido.

Las 600 entradas que reclamaba el gobierno a los organizadores de la fiesta eran  para los “aplaudidores” de Paco,  como los aplaudidores de Celso Jaque en la Vendimia.

Una rara forma de entender la política y de subestimar a la opinión pública.

Como si la gestión se nutriera de íconos, y no de realizaciones.

Temas relacionados