Los duelos duelen…!

*¿Qué es un duelo?

Toda pérdida es una conmoción y nos enfrenta a nuestra propia vulnerabilidad.
Desde el momento mismo en que nacemos, para crecer nos separamos de nuestra madre gran metáfora del crecimiento psicológico y así sucesivamente la vida está hecha de desgarros, de pequeños y grandes desapegos, de renunciamientos y ausencias inesperadas.

La pérdida definitiva o la separación de seres que amamos, una ruptura amorosa, el alejamiento de la propia tierra o del propio hogar, suelen ser las situaciones más reconocidas como el inicio de un duelo pero también existen muchas otras circunstancias en las que, en general, se subestima o directamente se ignora el proceso de duelo que implican:la renuncia a un status o ideal laboral-profesional,anhelos no realizados,la pérdida de la salud y de alguna función o parte del cuerpo por enfermedad o accidente,el paso de los años,la llegada de la jubilación,los cambios históricos que acontecen a nuestro alrededor e, inevitablemente, cambian nuestra manera de vivir y de estar en el mundo.

En una sociedad que sólo tiene ojos para la belleza, la juventud y el éxito, se obstaculiza y se niega el contacto con las limitaciones propias de nuestra condición humana; la verdadera fortaleza radica en reconocer las limitaciones, negarlas nos vuelve frágiles e insensibles.

En el reconocimiento de las limitaciones y de las carencias es donde comienza el verdadero trabajo de duelo.

¿En qué consiste un duelo?

Es el proceso psicológico de adaptación del ser humano al estrés y sufrimiento que ocasiona una pérdida significativa.

Toda pérdida implica sufrimiento y no hay manera de atravesar un duelo sin dolor.
Toda pérdida siempre es un traumatismo mayor o menor; es un cambio que desestabiliza, por lo cual se requiere un tiempo de adaptación para acceder a un nuevo equilibrio psíquico y emocional.

Mucha gente desconoce el nivel de estrés que conlleva un proceso de duelo, se le resta importancia y se respeta cada vez menos el tiempo necesario de elaboración y reparación.

El desaliento,la angustia,el sentimiento de inseguridad,desolación,tristeza y pena.

Son algunos de los intensos y hondos sentimientos consecutivos a toda pérdida. Como no hemos sido formados para vivenciar y aprender de nuestras emociones, escapamos de ellas o las enterramos para reducir su importancia o su impacto en nosotros y así seguir adelante.

El show debe continuar

Las obligaciones me impiden detenerme y sentir. Los duelos prohibidos, los duelos no vividos, tienen consecuencias implacables para la salud psíquica de una persona.

El sufrimiento no escuchado, no reconocido y, por lo tanto, no aceptado queda grabado en el cuerpo o en el psiquismo y resurgirá, tarde o temprano, a través de enfermedades psicosomáticas o estados depresivos…..

*Por Gabriel Edgardo Olivo

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