Los expulsados del sistema

Son excluidos a los que nadie les presta atención, pero también tienen su verdad que es cruda y cruel, por que han sido despojados que sus pocas cosas materiales y no los dejan volver a recuperarlas, por que la Argentina actual no le ofrece ese trabajo que necesitan para hacer su vida digna.

La actual situación económica que vivimos los argentinos no es novedad en estos momentos, cada día que transcurre el dinero alcanza menos a los comunes mortales, y la inventiva y el ingenio del ser humano, nos lleva a buscar soluciones para resolver los problemas que a diario enfrentamos, tal esta familia que reside en una carpa de camping, en pleno centro de la ciudad de San Rafael. En calle Emilio Mitre al 650 instalaron una carpa para vivir en lo que fueran las vias del ferrocarril y ahí están, pegados a la “propiedad” del Colegio Redentor, a donde llegan innumerables políticos a intentar encontrar los votos que dice el Pastor que orienta esa comunidad, tener cautivos. Es uno de los más visitados en este tiempo que se aproximan las elecciones. Pero desde que el mundo, es mundo conviven la mentira y la verdad.

Sabido es que vos, yo y muchos más, hacemos malabarismos para poder hacer frente a nuestras deudas mes a mes, cuando te llega el magro salario, ese que no tiene los mismos ajustes mensuales de los alimentos, el combustible,la luz, el gas, la vestimenta y seguís retrasado, perdiendo el valor adquisitivo.

La indigencia desde 2015 creció mucho en la Argentina y en San Rafael no estabamos acostumbrados a verla tan cerca de nuestras casas, como la imagen que mostramos. Nadie está libre, a vos también te puede pasar. La calle, los terrenos baldíos no son un lugar para vivir. Muchos no se resignan y le ponen voluntad para seguir adelante, cortando el pasto, arreglando jardines, lavando autos en la calle, solamente para poder llevar un bocado de comida a su boca y seguir resistiendo una vida que no le es favorable para nada.

¿Que hiciste vos para que esto cambie?… Se pueden hacer muchas cosas frente a la ostentación de las campañas políticas que están en marcha, donde te hacen promesas, que luego no cumplen, por que las apetencias personales de quienes quieren ocupar tal o cual lugar, dentro del espectro gubernamental son mayores, que tus necesidades.

Quienes pretenden gobernarte tienen preocupación por las formas, porque es parte del mismo asunto. Formas superficiales, de packaging de felicidad y armonía, de esos carteles que dicen: Si alguien se siente mal, ayudémoslo. Lo obvio se convierte en slogan. Este marketing de vida sana y comprensión es la exudación de la economía política que sostienen.

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