Los Goico

Son los últimos propietarios de las conocidas Salinas del Dimante.En una interesante historia la profesora María Elena Izuel, nos lo cuenta esta semana.

HISTORIA DE MI TERRUÑO

ARTÍCULO N° 33

LOS GOICO

*Desde muy antiguo, la familia de los Goico se hizo amiga de los españoles, aprendieron a hablar el español y en varias ocasiones trabajaron como intérpretes. Fueron de los primeros aborígenes en venir a vivir cerca de los españoles en la zona del Valle de Uco.

El primero que se destacó fue Marcos, a él le siguió Vicente, su hijo, quien a su muerte heredó el cacicazgo. Tenía amistad con los personajes importantes que en esa época gobernaban Mendoza, a los que visitaba con su hermano Juan, siendo figuras conocidas en la ciudad; fue ahijado del Cmte. José Félix Aldao y apoyándolo, en el combate de Las Aucas, encontró la muerte junto a los hombres de su tribu, en lucha contra las tropas pincheirinas;  su hermano Juan le sucedió y siguió junto al Cmte. Aldao en la Campaña del Desierto en 1833.

Sus hijos, nietos y sobrinos continuaron viviendo en la zona y fueron los últimos propietarios aborígenes de las Salinas del Diamante, que la vendieron al Cura Marcos.

Los últimos descendientes vivieron en la Villa  25 de Mayo, en especial se recuerda a Leticia Goico de quien nos queda este relato  de Narciso Sosa Morales en La Villa Vieja: “Leticia Goico vivió muchos años en 25 de Mayo, en la intersección de las calles Las Heras y Los Andes, donde aún se conserva el centenario nogal plantado por sus manos, que pese al correr del tiempo, se levanta robusto e imponente, como si fuera el alma que sobrevive de esa fuerte raza que constituyeron los Goico”.

Hoy, el nogal ya no está, se  ha caído,  como decía el Dr. Lagiglia, “para unirse en la eternidad con los  hombres de la tierra”.

En el lugar conocido como La Pintada, en la zona de la Cuesta de los Terneros,  se encuentra una antigua casona, que fue ocupada, posiblemente desde el siglo XVIII, por la familia de los Goico. Está hecha de piedras lajas superpuestas, sin ninguna amalgama entre ellas, que habrían sido trasladadas desde sitios lejanos; consta de cuatro habitaciones, y se conservan las aberturas que habrían sido ocupadas por ventanas con rejas y puertas de acceso orientadas hacia el patio, el que llega hasta el borde del arroyo La Pintada, lugar donde arrojaban los desechos, o sea, que era el basurero, así se han podido estudiar sus hábitos alimenticios.

Cercano a la casa  se ha encontrado un antiguo corral de piedra, que alcanzaba una altura superior a 1,50 m, confeccionado con rocas de arenisca, tiene un largo de 200 m por 100m de ancho. Lo utilizaban para juntar el ganado vacuno que luego comercializaban en Chile. Los trabajos arqueológicos fueron realizados por el Dr. Lagiglia y sus colaboradores.

Una estación del F.F.C.C. San Martín en el departamento de General Alvear lleva este apellido  y más recientemente se le ha puesto ese nombre a una estancia de la región.

*Prof. María Elena Izuel

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