Los italianos: sus viñedos y sus bodegas

Esta semana, la profesora e historiadora María Elena Izuel, nos continua  relatando la historia de los italianos con sus viñedos y bodegas, realmente un apasionante artículo, para conocer la historia de nuestro terruño.

 FAMILIAS  BIELLI

Prácticamente todos los italianos de Colonia Italiana llegaron a construir Bodegas y elaborar vinos, ya hemos visto algunas de las más importantes y ahora les contaré de otras que, aunque pequeñas,  también contribuyeron al engrandecimiento de San Rafael.

Don Vicente Bielli, llegó en 1884, venía con su esposa Adelina Ripamonti, y traían dos hijos: Rosa y María, en Argentina nacieron Enrique, Ángel, Emilia, Ernesto, Cecilia y Pedro.

Emilia fue la primera gringuita nacida en Colonia Italiana y la primera en ser bautizada en la iglesia de San Ambrosio, que como ya sabemos habían construido los italianos.

El Nono Vicente fue elegido por sus compañeros como jefe, sobre todo porque sabía Matemáticas y podía sacar cuentas, se convirtió en el Tesorero del grupo.

Trabajaban muchísimo toda la semana, de día con Iselín y en las noches, en las que la luna alumbraba, lo hacían en sus tierras. Los domingos descansaban, iban a misa o se reunían en bautismos, cumpleaños, casamientos, el término de la cosecha, en fin cualquier ocasión era buena para reunirse, sacaban la famosa “verdulera” e iban casa por casa tocando el acordeón. Eran muy alegres y  en la fiestas aparte de comer y beber, bailaban y cantaban sus “canzonette” italianas, en el grupo había un tenor que entonaba las más hermosas canciones y era don César Tornaghi.

Don Vicente trabajó sus tierras, plantó viñedos y construyó su pequeña bodega, de un cuerpo, de adobe, con techo de cañas y barro. Hicieron el vino patero, hasta que pudieron comprar una moledora marca Garolla, italiana, que era la mejor.

Solamente uno de sus hijos Pedro continuó con la tradición y tuvo su bodega en Cuadro Nacional.

Cuando llegó el tren, en noviembre de1903, estaban todos los italianos en la estación, fue una gran fiesta y una pequeñita le entregó un ramo de flores al maquinista del tren, en ese momento un personaje, la niñita era Emilia Bielli, quien cuando fue grande contrajo matrimonio con  Werfil Acosta, que era hijo de españoles  y pese a que el padre quería que se casara con un italiano, ella no le hizo caso. El matrimonio con el tiempo tuvo una bodega en Las Paredes. Fueron los padres de don Carlos Acosta, maestro e historiador.

Habían otras familias Bielli, que deben haber sido parientes entre ellos: Juan Bielli, casado con Ángela Bonfanti; Ángel Bielli, quien falleció en el barco que los traía y dejó viuda a Teresa Parravicini y David Bielli, quien era ya viudo cuando viajó.

ALEJANDRO ANDREONI

Don Alejandro Andreoni y su esposa doña María Vergani, cuando llegaron de Italia, traían con ellos dos hijas: Rosa y Pascualina. En San Rafael nacieron cinco  varones.

Adquirió tierras a Iselín, en Colonia Italiana, donde plantó los viñedos con el sistema de cabeza y con el tiempo construyó su bodega en calle Italia 1600, en el costado Este.

Sus hijas contrajeron matrimonio, Rosa con Alejandro Bielli y Pascualina con Juan Gentile. Los varones: Pedro, Carlos, Pablo y Felipe, se casaron con cuatro hermanas, Rosa, Angelina, Emilia y Emerita Ripamonti, respectivamente y Agustín, el menor, contrajo enlace con Ángela Simonnet.

Cuando las cosechas dieron ganancia, adquirió 200 ha de tierras, en El Toledano, donde instaló un tambo, en la zona de la actual Champagnera.

La bodega la continuaron trabajando cuatro de sus hijos, formando la sociedad Andreoni Hnos.y sacaron a la venta el vino “Chanta 4”.

Pasados muchos años fue adquirida por don Hugo Tornaghi, hoy es la Bodega Tornaghi.

PABLO ANDREONI.

El matrimonio de don Pablo Andreoni y doña Carolina Bergani, vino con el grupo de familias italianas en 1884. Carolina venía embarazada y a poco de llegar, en Buenos Aires, nació el primer hijo argentino, al que llamaron Pascual. Ya en San Rafael nacieron 9 niños más: Antonio, Aída, Arturo, Luis, Sarita, Eduardo, Rodolfo, Ángel y Humberto.

Don Pablo Andreoni construyó su bodega, sobre la actual calle Italia al 2000. La Bodega era pequeña, pero tenía moledoras, cubas, toneles y piletas de cemento. Adquirió luego otras propiedades, una de las cuales estaba en la calle Rawson, trasladando a la familia a vivir en la casa que construyó, dejando a un hijo para que administrara la Bodega.

En el Chañaral compró 100 ha en las cuales plantó viñedos. Cuentan las hijas que viajaban de la bodega a la casa en un pequeño sulky y debían pasar por un angosto puentecito sobre el canal Cerrito, que era bastante provisorio, desde antes de comenzar el cruce hasta que terminaban, lo hacían rezando, para que Dios y la Virgen los sostuviera y el sulky no cayera al canal, ahora en ese lugar existe un hermoso puente, recientemente construido.

Pascual creció y conoció a Sara Vicenta Cejas, nacida en Godoy Cruz, quien con sus padres se trasladaron a vivir a la actual Villa 25 de Mayo. La niña asistió a la escuela N° 1 y 2, los jóvenes se enamoraron y en poco tiempo se celebró el matrimonio, un hijo de italianos casado con una hija de españoles. Después del matrimonio, Pascual adquirió un terreno en calle Urquiza donde construyó su casa, una vieja casona que aún perdura, de este matrimonio nacieron varios hijos.

Después de su muerte, la casona fue ocupada por dos escuelas, primero la Conrado Atencio y años después el Anexo del Colegio Secundario Manuel Ignacio Molina. Cuando la casa quedó desocupada, fue creada la Casa de la Cultura María Amelia Andreoni, que se instaló en ese edificio, hasta que se trasladó a su actual emplazamiento.

Posteriormente se la entregaron a la comunidad religiosa del Verbo Encarnado, que es lo que deseaban las hijas de don Pascual.

Prof. María Elena Izuel

 

 

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