Los últimos años de Rodríguez

La Profesora e Historiadora, María Elena Izuel, en la historia de nuestro terruño esta semana nos cuenta sobre los últimos años de Juan Antonio Rodríguez quien llevó sorprendentes adelantos en nuestra zona.

HISTORIA DE MI TERRUÑO
ARTÍCULO N° 43
ÚLTIMOS AÑOS DE RODRÍGUEZ

El General José Félix Aldao, se convirtió en Gobernador de Mendoza, pero lo afectó un cáncer en la cara, para sanarlo,  don Juan Manuel de Rosas, le había enviado su médico personal, pero no pudo hacer nada por curarlo, sólo lo alivió  y falleció en 1844;  Juan Antonio Rodríguez lo  llamaba “Su Padre”, no se apartó un momento de su lado mientras estuvo enfermo, era uno de los pocos que entraba y salía de su cuarto, ya que no permitía que nadie lo viera, pues la enfermedad lo había desfigurado.

En los últimos momentos de Aldao, cuando la enfermedad había hecho crisis,  se mantuvo junto a él,  asistiéndole  en todo lo que necesitaba hasta su muerte.

Aldao, antes de morir, le aconsejó a Rodríguez, que a su muerte regresara a Chile,  porque creía que lo matarían, pero no le hizo caso.

Don  Pedro Pascual Segura, fue el sucesor de Aldao en la  gobernación de Mendoza,  visitó el Sur y demostró mucho interés por él, aprovechó la ocasión y puso en posesión  al Cmte. Rodríguez de los campos del Chacay. Algunos Caciques protestaron porque vivían en la mayor miseria, entonces Segura, considerando que eran tribus aliadas, les hizo donación de campos donde podrían criar ganado y subvenir a sus necesidades, también donó campos para pastoreo  a personas que quisieran dedicarse a la agricultura y ganadería, considerables extensiones de tierra al sur de Malargüe, donde se estableció una reducción bajo la dirección del Capitán de Amigos don Juan Troncoso. Segura logró  con su influencia  que se convirtieran en ley las donaciones hechas por sus antecesores.

Mientras fue Comandante hubo gran desarrollo en nuestro San Rafael, la agricultura alcanzó un adelanto sorprendente, la molienda del trigo se realizaba con un molino que perteneció a don Bartolomé González, habían gran cantidad de potreros grandes, 128 casas, se efectuaron las primeras plantaciones de viña, pero no hay noticias que se hiciera vino, se sacaron siete acequìas del río y se intensificó la forestación.

El Gobernador Segura, antes de completar un año en su mandato,  fue depuesto por don Pedro Mallea, quien ocupó su lugar, el Cmte. Rodríguez consideró a esa revolución como una ofensa a la memoria de Aldao y además sentía un aprecio especial por Segura.

A fines de 1847 la provincia de Mendoza, se vio convulsionada por la actitud del Cmte. Juan Antonio Rodríguez, quien organizó una protesta contra el gobierno mendocino, ya que el Gobernador Alejo Mallea lo acusó de pretender constituirse en una autoridad independiente, lo consideraban rebelde y desobediente a la autoridad legal de la provincia.

Mallea lo declaró insurrecto y reclamó el auxilio armado de San Juan y San Luis, basándose en el art. 3° del Pacto Federal.
Lo que aducía Rodríguez es que un decreto del gobernador, le cercenaba una serie de funciones que él desempeñaba desde su designación como Subdelegado de la Frontera Sur,  como era el nombramiento de sus soldados, los pasaportes,  que a partir del cambio,  debían tramitarse en San Carlos y pagar allí los derechos de pastura, que pagaban los chilenos a partir de una ley dispuesta por Aldao, ya que los chilenos cruzaban el ganado para engordarlo,  a pastar de este lado de la Cordillera, donde habían hermosos pastizales. Ese derecho era el que cobraba Rodríguez y Mallea se lo quitó.

Ante esto se sintió menospreciado Rodríguez y protestó contra Mallea, éste lo tomó como una revolución y se agigantó el conflicto.

Rodríguez le escribió al gobernador de San Luis, buscando su apoyo, y éste lo apoyó, ya que consideraba que no se había rebelado contra la causa federal, pero los demás Gobernadores incluso Rosas, influenciados por Mallea y sus seguidores,  lo declararon traidor y comenzaron a perseguirlo.

Dicen que Rodríguez , al saber la noticia dijo: “… viejo y achacoso como estoy, soy capaz de “quebrarles el lomo”. Tenía ya más de 70 años pero organizó un levantamiento contra Mallea, siendo secundado por escasas fuerzas de San Rafael y San Carlos y algunos indios. Rodríguez fue perseguido durante largo tiempo, pero conocedor del terreno pudo refugiarse en varios lugares del sur, finalmente fue derrotado y tomado prisionero en la zona de Valle Hermoso, lo trasladaron a San Carlos, y pese a un pedido de indulto,  fue fusilado el día 29 de marzo de 1848.

Lamentablemente no puedo darles más datos sobre Rodríguez en San Rafael, ya que han desaparecido del Archivo Histórico de Mendoza todos los documentos correspondientes al período comprendido, aproximadamente, entre 1835 y 1847,  algo inexplicable, pero la desaparición ha sido sistemática, falta ese período en todas las carpetas, como si alguien se hubiera ocupado de sacar los papeles para que no quedara rastro. No se puede reconstruir la historia de esos años, más que por pequeñas citas en algunos libros. Tal vez hayan sido los odios acumulados durante esos años: unitarios-federales,  un gobernador contra otro, o vaya a saber qué es lo que pasó, pero no hay nada, ni de Rodríguez, ni de Aldao y pienso que la correspondencia entre ellos debió ser muy abundante.

Durante muchos años “el huaso chileno” fue sólo un personaje que había tenido actuación en la historia mendocina y en especial en la sanrafaelina, pero desde hace  cuatro años, en Chile, los historiadores se han interesado en él y nos han solicitado material sobre su vida, que no es mucho, lamentablemente.  También se han investigado  aspectos de su actuación en la Universidad de San Juan, donde un grupo de profesoras, tras un exhaustivo trabajo, llegaron a la conclusión, que su accionar en los últimos días de su vida no fue traición, sino fidelidad a las órdenes recibidas.

Recién en 1859 se hizo justicia a la memoria de don Juan Antonio Rodríguez quien gobernó el Sur mendocino con mano de hierro, tal vez fue  bárbaro o cruel, pero eran tiempos en los que hacía falta mano dura,  pues la violencia asolaba nuestro territorio; en esa fecha la Legislatura Provincial resolvió devolver a la viuda e hijos de Juan Antonio Rodríguez los bienes que le habían sido secuestrados y que legítimamente le correspondían.

Prof. María Elena Izuel

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