Malala Yousafzai: Premio Nobel de la Paz 2014

A los 17 años, es la persona más joven que ha recibido el prestigioso reconocimiento internacional.

La historia de Malala, en el Valle de Swat, al noroeste de Pakistán, es un símbolo y una de las tragedias que sintetiza las profundas contradicciones del mundo de hoy. Para poder ir a la escuela, la niña paquistaní desafió a una de las milicias más crueles y violentas del mundo, que entre otras barbaries prohíbe la asistencia de las mujeres a clases. «Tengo sueños. Quería convertirme en doctora. Ahora quiero convertirme en una política, una buena política. Cuando me di cuenta de que no podría estudiar, decidí hablar. Hablar por los derechos, no esperar a nadie más. Los niños deben saber que cuando nadie habla, su voz es más fuerte. Ése es mi mensaje a los niños: ¡defiendan sus derechos!» –dijo Malala al agradecer el Nobel de la Paz.

Hoy, después de haber lanzado su biografía, que se ha convertido en uno de los libros más leídos, se instala como una de las líderes sociopolíticas jóvenes más inspiradoras e influyentes del mundo. Un criminal ataque de bala en manos de un grupo talibán había sorprendido a Malala cuando una mañana se dirigía a su escuela a estudiar, en contra de lo que exige el régimen que prohíbe asistir a la escuela a las mujeres. El hecho generó en Pakistán y en el mundo entero el más feroz efecto boomerang: en vez de víctima Malala se convirtió en una heroína, en un símbolo.

El destino quiso que esta niña en vez de vivir una vida como las de su edad, se haya transformado en una verdadera promesa política de futuro para su propia tierra. A los 16 años, además de disertar en los foros internacionales más importantes del mundo, escribió junto a su padre, su gran mentor, Ziauddin Yousafzai, su biografía «Yo soy Malala» (I am Malala). El libro publicado por una editorial británica apunta a los 61 millones de niños que no pueden estudiar en el mundo entero.

Según la publicación The Daily Beast, en la provincia de Malala en Pakistán, de los 700 mil niños que no reciben educación, 600 mil son niñas, a quienes se les seguirá negando ese derecho mientras no se les proporcionen los recursos y la seguridad para asistir a clase. Está claro que para la cultura talibán el lugar de la mujer se reduce a vivir casi ocultas dentro de las casas, a no poder salir solas a la calle, a transitar toda su vida con atuendos que las tapen casi por completo: rostro y cuerpo, y a partir de los 18 años, entre otras cosas, a procrear. En el valle de Swat, al noroeste de Paquistán donde nació Malala nació, el nacimiento de los varones es celebrado y el de las niñas ocurre detrás de una cortina. Resulta imposible de creer pero ocurre en el mismo siglo XXI cuando el hombre explora cómo vivir y viajar en el espacio.

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