Maquinaria agrícola: el mercado en el que la Argentina podría ser líder

Tras un repunte de las ventas en 2016, producto de la quita o baja de las retenciones, la maquinaria agrícola tiene un nuevo impulso. Para liderar el mapa internacional, los players aseguran que se necesita más crédito.

A partir de la quita de retenciones al agro, la maquinaria agrícola repuntó en ventas en 2016 y los industriales del sector volvieron a invertir en tecnología de punta. Para ellos, si esto se acompaña con mayores créditos, la Argentina volverá a liderar el mapa internacional de maquinaria para el campo.

“Hace unos años, había que pensar solo en mantenernos. La quita de retenciones influyó no solo en el bolsillo, sino también en el estado de ánimo de quienes trabajamos en el rubro”, asegura Raúl Crucianelli, presidente de la Cámara Argentina Fabricantes de Maquinaria Agrícola (Cafma) y titular de la empresa de sembradoras que lleva su apellido.

En diciembre de 2015, el Gobierno oficializó por decreto la quita de derechos de exportación sobre el trigo, el maíz y el girasol, que estaban en 23, 20 y 35 por ciento, respectivamente. En tanto, las retenciones de la soja se redujeron solo en un 5 por ciento, con la promesa de llegar a cero para 2018.

La medida, que fue acompañada y celebrada por empresarios y trabajadores del campo, comenzó a hacer diferencia el año pasado, con un fuerte repunte tanto para la actividad agrícola como para los sectores que dependen de ella.

Como las temporadas del agro no se cuentan según el calendario gregoriano, sino por los tiempos de cosecha, que van de octubre a mayo, el final del período 2015/2016 tuvo un fuerte valor no solo económico sino también simbólico para el sector, ya que se trató de la primera cosecha sin retenciones. “El año 2016 ha sido bueno para el campo y, por lo tanto, para la maquinaria agrícola, y este 2017 empieza mucho mejor, lo cual hace que aparezcan más y más inversiones”, afirma Crucianelli.

Según datos del Indec, la maquinaria creció un 105 por ciento en ventas en 2016 respecto al año anterior, con una facturación de $ 19.385 millones. Sembradoras, pulverizadoras, tractores y cabezales fueron las más demandadas por el mercado.

“En sembradoras y fumigadoras, que son casi en su mayorías fabricadas por empresas argentinas, la demanda se sintió de inmediato. En el caso de las cosechadoras y tractores, como la provisión está compartida entre nacionales e internacionales, la demanda no fue tan inmediata”, explica Crucianelli.

Las sembradoras fueron las máquinas que más salieron ganando en 2016, con una suba en los montos de inversión dolarizados de un 90 por ciento y un 62 por ciento más de ventas en comparación con el año anterior, según un informe reciente del INTA Precop (Programa Nacional de Agroindustria y Valor Agregado).

Aunque no fue un buen año para las cosechadoras nacionales, la inversión dolarizada en estas se incrementó en un 50 por ciento. Por su parte, las pulverizadoras y los tractores tuvieron aumentos del 35 y el 30 por ciento, respectivamente.

Para Nicolás Ballestrero, presidente de la Asociación de Fábricas Argentinas de Tractores (AFAT) y director General de AGCO Argentina, la quita de retenciones tuvo una incidencia “fundamental” en la apertura del mercado y el reposicionamiento del país en materia de tecnología agrícola.

“Hay un mercado más abierto. La Argentina siempre fue conocida por tener agricultura de punta y hoy vuelve a esa tecnología gracias a la quita de retenciones y crece hacia la maquinaria de alta potencia. Fundamentalmente, en todo lo relativo a los granos, que hoy es un sector privilegiado”, explica Ballestrero.

En lo que va de 2017, ya se patentaron 4039 máquinas, según la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (Acara), con una suba del 66 por ciento respecto del mismo período del año anterior.

Desde la empresa nacional de tolvas Cestari afirman que, además de significar un beneficio económico, la medida adoptada por el Gobierno fue una “una bandera blanca” para el sector agropecuario. “La quita de retenciones predispuso a la gente del sector de otra manera y nos dio empuje para volver a invertir. Sembrar es cada vez más caro, el riesgo es mayor cada año pero hoy nos sentimos tenidos en cuenta por el Gobierno”, afirma Néstor Cestari, cuarta generación en dirigir la compañía familiar.

Un informe reciente de la Sociedad Rural Argentina y el Instituto de Estudios Económicos y Negociaciones Internacionales (IEEyNI) señala que el período de bonanza para el sector se debe a que se comenzaron “a igualar las condiciones del campo con las del resto de los sectores de la economía argentina”. De la misma forma, plantean que la quita de retenciones incentivó la producción de cultivos y generó un aumentó en la base de tributación de Ganancias de los productores, lo cual compensa el monto que el Estado recibía por los derechos de la exportación.

La reactivación del campo y las cosechas récord celebradas por la asociación referente del agro alentaron a los empresarios a redoblar la apuesta por tecnología de avanzada. A fines de 2016, Crucianelli había anunciado una inversión de US$ 4 millones, cifra que, estima su director, finalmente será mayor. “Creo que nos quedamos cortos con ese número. Este año terminaremos invirtiendo más que eso para ampliar la planta, comprar equipamientos de punta y construir más oficinas”, afirma Crucianelli.

Por su parte, Cestari ya lleva invertidos en 2017 unos $ 10 millones en nuevos equipos y otras empresas nacionales, como la cordobesa Mainero, proyecta invertir $ 63 millones, de los cuales un tercio ya se ejecutó.

La demanda de cosechadoras, por otro lado, apunta a las importadas y está creciendo “hacia un producto de alta tecnología, tractores que vienen de afuera, de 250 caballos para arriba”, afirma Ballestrero.

Este resurgimiento dio un respiro a un sector que no viene de pasar sus mejores momentos. Después de un 2007 con cifras récord en ventas e inversiones, las retenciones impuestas al agro al año siguiente pusieron un freno a la bonanza y dieron comienzo a un período de debacle, que tocó fondo en 2015. “La maquinaria agrícola reacciona rápidamente ante la crisis y ante un buen panorama. En 2015, solo nos manteníamos”, asegura Crucianelli.

Por su parte, Cestari comenta: “Si tomamos como base el período anterior (2014/2015), subimos casi un 50 por ciento en producción, lo cual es un crecimiento importante. Sin embargo, aún estamos un 75 por ciento por debajo de lo que fue 2007”.

Esta nueva etapa, coinciden desde el sector, podría reposicionar a la Argentina como líder en materia de tecnología para el agro, especialmente en lo relativo a la siembra directa. “Si hablamos de electrónica, uno piensa en Japón. Si hablamos de cobre, en Chile. Si hablamos de maquinaria agrícola, el mundo sabe que la Argentina es proveedora de buenos equipos y de una tecnología de primer nivel para la siembra directa”, asegura Crucianelli, y agrega: “Competimos con lo mejor que se fabrica en el mundo”.

 

Luces amarillas

De cara a 2017, Crucianelli plantea que se avizora un futuro muy alentador, aunque con algunas “luces amarillas” para estar alerta en el mediano plazo. “Los precios internacionales y el cambio climático son factores importantes y ninguna de las dos variables las podemos controlar”, afirma Crucianelli, y destaca que, para enfrentar estas situaciones, es necesario poner el foco en “las cosas que sí se pueden planificar”.

Es así que, una vez eliminadas las retenciones a los principales cultivos del agro, los industriales del rubro demandan hoy nuevas medidas al Gobierno para dinamizar más la industria y crecer en competitividad. Si bien la devaluación asomó como una ventaja a comienzos de este período en el que los productores sembraron con un dólar a $ 9 y cosecharon con uno a $ 14, los empresarios no se muestran muy entusiastas respecto de la situación actual de la divisa estadounidense.

“El dólar hoy no acompaña para las exportaciones”, advierte Crucianelli y comenta que las ventas al exterior crecieron un 10 por ciento en el período pasado, aunque espera que esa cifra aumente en el futuro para conservar la capacidad productiva de las fábricas.

Ligado a esto, la cuestión que tiene más inquietos a los industriales del rubro son los créditos, materia en la que la Argentina también está en desventaja respecto de la región. “Es necesario salir con un buen producto y un crédito a tasas internacionales para mantenernos. El costo país argentino es muy alto”, destaca el presidente de Cafma.

“El crédito es un punto fundamental para el crecimiento de la maquinaria”, concuerda Ballestrero, y ejemplifica: “Brasil tiene un poco más del doble del área sembrada que la Argentina. Sin embargo, allá históricamente se venden 10 veces más tractores que acá y esto se debe a la disponibilidad de crédito a tasas competitivas y con programas de largo plazo que tienen”.

Aún con estos desafíos y reclamos en puerta, el panorama para el sector ligado al agro es alentador. “Estamos tratando de hacer los deberes porque se está invirtiendo bien. Todo el mundo está actualizándose en equipamientos y se ve por delante un buen momento para el campo y, por ende, para la maquinaria agrícola”, sintetiza Crucianelli.

Fuente apertura.com

 

 

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