Mauricio Macri publicó un panfleto destituyente en el diario La Nación

Pocos días después de la sublevación policial que el ex presidente no repudió, realizó acusaciones gravísimas.

*Al igual que en los prolegómenos de los golpes a Irigoyen y Perón, la derecha nacional viene acusando al Gobierno de no respetar la Constitución, de tener un comportamiento autoritario y de violar las libertades individuales. En boca de lenguaraces como Fernando Iglesias, Alfredo Casero o los terraplanistas que se manifiestan en el Obelisco puede sonar risueño; en palabras del ex presidente Mauricio Macri tiene el tenor de un amenaza: la mejor excusa para voltear a un gobierno es hacerlo en nombre de las instituciones.

“Las autoridades al frente del Poder Ejecutivo Nacional vienen desplegando una serie de medidas que consisten en el ataque sistemático y permanente a nuestra Constitución. Para poder gobernar sin límites, violentan la Ley Fundamental de la Nación, que es la encargada de garantizar la protección de nuestros derechos básicos y libertades individuales frente a cualquier intento de abuso de poder por parte de las autoridades”, publicó Macri en La Nación, un diario que ya promovió demasiados golpes como para ser tildado de democrático.

En otro momento la nota de Macri podría haber sido tomada como una bravuconada irresponsable más de un hijo de ricos que llegó al gobierno para hacer negocios personales. Pero luego de la asonada policial, que a su vez fue precedida de la advertencia golpista de otro ex presidente y la vuelta de Elisa Carrió denunciando un auto golpe es para tomarla en serio.

“Se vulnera el equilibrio de los poderes del Estado para el pleno funcionamiento de la República, porque no se respetan los reglamentos de las cámaras del Congreso Nacional para debatir y sancionar las leyes”, sigue la diatriba macrista. Se refiere al papelón de los legisladores de Juntos por el Cambio, que en el pico de la pandemia quisieron volver a las sesiones presenciales y al no lograrlo decidieron judicializar una legislación que ayuda a los sectores más golpeados por el COVID-19.

Luego de censurar a cientos de periodistas y encarcelar a dueños de medios Macri se atreve a acusar a Alberto Fernández de atentar contra la libertad de prensa en un momento en que los medios agreden al presidente a diario con absoluta libertad. “Cede el respeto a nuestras libertades individuales para que el debate y las opiniones no encuentren condicionamientos ni censura, porque la libertad de expresión es una institución democrática peligrosa para un gobierno personalista”, publicó el caradura.

Sobre el final Macri festeja las manifestaciones de protesta e invita a multiplicarlas. “Se utilizan las restricciones sanitarias para impedir la libre circulación de los personas. Ciudadanos movilizados y atentos que han ganado las calles. Autoconvocada y vigorosa se hace oír como en las grandes gestas. Nadie debería sorprenderse cuando el pueblo rechaza decididamente una y otra vez los decretos de necesidad y urgencia y las medidas abusivas de un poder inoperante frente a la compleja y delicada realidad que se vive en nuestro país”.

Al final viene la amenaza: “Es luz o es oscuridad”, escribe.

Para terminar advirtiendo que cuenten con él: “El insistente y vertiginoso accionar del «vamos por todo», extravía el rumbo de la Nación: hay que ir por el camino que la Constitución manda. Y para defender la Constitución ninguno de nosotros va a dejar de estar, hoy y siempre. Estamos a tiempo. Para defender el presente y para ganar el futuro”.

En una región en la que ya fueron destituidos Manuel Zelaya, en Honduras; Dilma Russeff, en Brasil; Fernado Lugo en Paraguay y Evo Morales, en Bolivia; en la que fue encarcelado antes de las elecciones Lula y acaban de inhabilitar a Rafael Correa y Evo Morales hay que dejar de pensar que la democracia argentina es invulnerable.

El pueblo argentino no tolera golpes. Pero para eso se creó el Lawfare: hoy los formatos destituyentes son más sutiles, se envuelven en acusaciones sistemáticas sobre quien gobierna, se crea un clima de odio y agresividad creciente y se terminan los gobiernos con algún artilugio legal. El acoso del que es objeto el gobierno va ganando en intensidad y el levantamiento policial de esta semana, aunque tal vez no fue pensado como golpista, sirvió para demostrar que el poder económico no se pronunció en su contra, la oposición lo hizo cuando casi había finalizado y los medios acompañaron con comentarios elogiosos a los levantiscos. Quizá la democracia nacional no sea tan infranqueable como creímos. La carta de Macri es un eslabón más en una cadena de acciones destituyentes que amenaza la paz.

*Por Roberto Navarro

Fuente: El Destape

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