Mendoza se promociona como destino gay friendly

*El turismo gay es un segmento cada vez más buscado por su poder adquisitivo.

Los vemos en eventos en hoteles cinco estrellas, visitando las mejores bodegas o comiendo en coquetos restaurantes. Estos adonis no andan solos, sino que elevan al cuadrado el hedonismo. Profesionales y seductores, disfrutan de la vida y no escatiman a la hora de gastar.

Tienen entre 35 y 60 años -aunque estos últimos los disimulen muy bien-, son profesionales y exitosos, tienen buen gusto para elegir lo que sea, son educados y seductores, se visten y huelen exquisitamente, toman de la moda lo que les sienta bien. No les venden gato por liebre; son cultos y están lo suficientemente informados como para moverse cómodamente en el ámbito que sea.

Son buenos mozos por naturaleza, pero igualmente cuidan y miman a su cuerpo. Les importa la calidad y el origen de lo que comen y de lo que toman. Tienen opinión propia. Son detallistas, son ubicados, son encantadores. Hacen ejercicio físico y van a terapia para mantener su mente lo más equilibrada posible. Viajan por el mundo eligiendo muy cuidadosamente los destinos que complazcan sus deseos. Disfrutan de la vida, tienen dinero y no escatiman a la hora de gastarlo.

Podríamos seguir describiéndolos durante algunos párrafos más, pero no queremos que nuestras lectoras se enamoren… Es que podrían ser perfectamente el príncipe azul para tanta mujer que anda pululando por ahí. Pero no. Por un detalle fundamental: estos adonis no andan solos, sino que elevan al cuadrado el hedonismo, compartiendo sus vidas perfectas con alguien igual a ellos.

Y como “dios los cría y el viento los amontona”, a estos humanos -¿evolucionados?- suele vérselos en compañía de un ejemplar de su misma especie. Y es ahí, cuando nos los encontramos de a dos, uno convidándole de su tenedor al otro -y nada más, porque son sumamente discretos-, que suspiramos profundo, nos lamentamos por dentro y dejamos de hacernos las lindas.

De un tiempo a esta parte, casi como que nos acostumbramos a verlos. Un evento en un hotel cinco estrellas, una visita a una bodega top o una comida en un coqueto restaurante son las ocasiones en las que nos encontramos con estos especímenes, que suelen ser extranjeros -de los lugares más diversos-, y en menor proporción de Buenos Aires.

Mecas gayfriendly del mundo -casi históricas podríamos decir- son las ciudades de Ámsterdam, Barcelona, San Francisco, Berlín o Mykonos. En América Latina, hasta hace algunos años era Río de Janeiro la que lideraba el ranking. Y si bien la ciudad de Buenos Aires es hoy el primer destino que elige el segmento LGBT -lesbianas, gais, bisexuales y transexuales- al momento de unas merecidas vacaciones, la provincia de Mendoza compite tête à tête por ese puesto.

Además, en 2012 el Ministerio de Turismo de la provincia, la Nación y actores del sector, firmaron un convenio para la promoción de Mendoza como destino gay friendly. Un acuerdo de cooperación y colaboración que debe promover políticas públicas que garanticen el trato igualitario para el sector lésbico, gay, bisexual y trans que elija a Mendoza como destino turístico. La nuestra se transformó así en la primera ciudad del país en firmar un convenio para fomentar y anunciarse oficialmente como plaza específica.

Ser una de las grandes capitales del vino del mundo, con cada vez más diversificadas y sofisticadas propuestas, oferta gastronómica de primer nivel y alojamientos de lujo, nos ha llevado a ser orgullosamente un destino gayfriendly. Y decimos “orgullosamente” porque esto no significa más que cosas positivas para Mendoza y para los mendocinos. Que una sociedad como la nuestra reciba prácticamente todo el año a un gran número de turistas gay del mundo, significa que hemos evolucionado y que nuestra “pacata” forma de ser ha mutado en algo mucho mejor. Y por supuesto no podemos dejar de mencionar los millones que este segmento deja en esta tierra del sol y del buen vino.

Según datos de la Cámara de Comercio Gay Lésbica de Argentina, este segmento constituye el 30 por ciento del total de las visitas que recibe nuestro país. Por lo que cada vez más destinos suman propuestas alternativas para conquistar a este tipo de público. Los empresarios mendocinos parecen no esforzarse; la nuestra -de a poco y naturalmente- se ha convertido en una sociedad más abierta y amable que respeta la diversidad.

Propuestas top para un turismo exigente.

En julio de 2010, la Argentina dio un paso importantísimo para conquistar a la comunidad gay: se convirtió en el primer país de América Latina en legalizar el matrimonio igualitario en todo su territorio nacional. De hecho, desde hace un par de años, la provincia de Mendoza ofrece a residentes transitorios (cinco días) casarse de manera exprés en un escenario inolvidable de montañas y viñedos.

Esta igualdad de derechos para las parejas del mismo sexo, se suma a uno de los eventos más importantes organizados para la comunidad LGBT y que se realiza desde hace más de una década: la Fiesta de la Vendimia Gay, también denominada Vendimia para Todos. Evento para el cual llegan miles de turistas de este segmento cada año.

Si bien estos factores ayudaron a hacer foco en nuestra provincia, fueron los servicios y productos de calidad para un público cada vez más exigente, los que terminaron de impulsar a Mendoza como destino gayfriendly.

¿Todavía no viste a ninguna pareja del mismo sexo disfrutando de nuestra geografía? A lo mejor necesitás más momentos de relax en spas clásicos o especiales. Masajes con barro, vino, aceite de oliva o algún otro elemento natural que prometa beneficios. Aguas termales, saunas, circuitos de agua. Jornadas de degustaciones y almuerzos en las bodegas más top. Recorridos por pequeñas salas de arte y también por ateliers de artistas locales…

Hoteles cinco estrellas y alojamientos boutique entre los viñedos. Cocteles y cenas en los más coquetos restaurantes y bares. Piscinas climatizadas, jacuzzis, cabalgatas, tours personalizados o simplemente recorridos por cuenta propia. Actividades denominadas de “turismo aventura” y hasta escapadas a centros de esquí en temporada invernal. ¡Ah! Y una abultada cuenta bancaria -preferentemente en el exterior y en dólares- para gastar cifras siderales.

Los atractivos de nuestra tierra son diversos como el turismo que nos visita. Mendoza es una invitación al placer y al relax.

*por Jimena Fernández Arroyo/www.inmendoza.com

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