Milagro del Papa: Duhalde se reconcilió con Menem

El ex presidente se sintió «tocado» por el mensaje de Francisco y se acercó al también ex mandatario para «abrazarlo» y quedar «en paz». Además, en diálogo con Radio 10, consideró que podría darse el «milagro» de un cambio de actitud de Cristina.

Fueron socios políticos a fines de los ’80. Conformaron la dupla que le devolvió al peronismo el manejo del poder del país. Pero la pareja no prosperó, se rompió y se pararon en veredas opuestas durante veinte años. Sin embargo, como si fuese un milagro, el nombramiento de un  Papa argentino los llevó a la reflexión y el perdón, una de las cualidades más caras del cristianismo.

El ex presidente Eduardo Duhalde aseguró que el mensaje de Francisco le llegó al corazón y dejó de lado las profundas diferencias que mantenía con Carlos Menem, de quien fue vicepresidente entre 1989 y 1991, cuando se fue de la Rosada para ser gobernador bonaerense.

«Me acordé de Menem, lo fui a visitar, fui a abrazarlo. Creo en el reencuentro, en la paz», sostuvo Duhalde al participar de una actividad en la sede del Movimiento Productivo Argentino (MTA), que él mismo encabeza.

Al respecto, Duhalde lanzó un llamado a la Casa Rosada: «Le pido al Gobierno cariñosamente que reflexionemos, porque no vale la pena que se construya con el enfrentamiento ni con el odio».

Asimismo, explicó en diálogo con Radio 10: «Estoy conmocionado, pensé en hablar con aquellos con quien tengo una postura de enfrentamiento». Y propuso: «Hay que reconciliarnos, hay una unidad lograda por Francisco para el pueblo argentino».

En tal sentido, remarcó que «tenemos la necesidad de cambiar, porque el odio no sirve para nada», aunque opinó que «el cambio no será inmediato».

Luego consideró que hasta en la presidente Cristina Fernández «podría darse el milagro» de un cambio de actitud. «Que no hable desde un tono de venganza, ni soberbia, ni crítica, creo que eso es lo que necesitamos»

El Papa se comunicó durante la madrugada con los fieles que se encontraban en la vigilia de su asunción pontificia y les dijo: «Caminemos juntos todos. Cuidémonos los unos a los otros. No se hagan daño. Cuidense la vida, la familia, la naturaleza, a los niños y a los viejos. Dejen la envidia. No le saquen el cuero a nadie», expresó. «Acérquense a Dios, Dios es bueno. Dios es padre, acérquense».

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