Minería en Mendoza: la actividad que no afecta el granizo

La minería de segunda, es decir, la de extracción de los minerales bentonita y baritina, dos tipos de arcillas necesarias para la industria del petróleo;  y la minería de tercera categoría, es decir, la de las canteras de piedras ornamentales, áridos de construcción, yesos y carbonato de calcio o más conocido como cemento portland, tienen vida propia en Mendoza, dándole el tercer lugar en el podio nacional respecto a ésta clase de actividad minera, luego de Córdoba que cuenta con 220 empresas  y de Buenos Aires que tiene 153 , según datos del último Censo Minero 2017.

Claro está que en Mendoza no está desarrollada la minería metalífera por la Ley  N° 7722 que prohíbe la utilización de ciertas sustancias para su aprovechamiento a cielo abierto. Por esta razón,  es que el grueso de ese tipo de producción minera está desarrollado principalmente en las provincias de San Juan, Santa Cruz y Catamarca.

Este tercer lugar en minería no metalífera implica que en tierras mendocinas trabajan 143 establecimientos, de las cuales 123 son canteras que se focalizan en la explotación de materiales para la construcción y sólo 20 dedican su actividad a proveer de minerales a la industria petrolera.  Esto implica que estas pequeñas empresas obtienen una facturación anual de algo más de $467.000 (datos al 2016) y generan empleo para 1.027 trabajadores con jornadas de 8 horas, ya sea que desarrollen su actividad en la extracción o en otros oficios, según datos del Censo Nacional Minero a 2017.

Ahora lo llamativo, según los datos obtenidos, es que no siempre las canteras están en actividad,  porque la extracción depende exclusivamente de la demanda. Por esa razón, la foto del 2016 cuando fueron relevados los datos, muestras que de las 143 empresas, sólo 60 estaban en producción.

Por estas cifras, es que Carlos Ferrer, titular de la Cámara de Servicios Minero opinó que  “no existe una evaluación económica de este tipo de actividad porque la verdad es que no le mueve la aguja a la economía provincial. No le aporta nada al producto bruto interno. Estos son empresas familiares en su mayoría, que trabajan localmente porque de esto no se exporta casi nada”.

El dirigente empresario abogó también por el desarrollo de la minería metalífera,  porque explicó que  “es la única actividad que podrá aliviar el problema económico, porque lo mismo que tiene la cordillera del lado chileno está en el lado argentino y ellos exportan sólo por el cobre más de 9.000 millones de dólares al año, conviviendo perfectamente con el agro”.

A la par, aseguró que “creo que las autoridades provinciales están entendiendo la importancia de la minería metalífera, por lo que estimo que habrá cambios en esta materia”.

La fidelidad de los datos

El Censo Minero 2017 es considerado como una bisagra en la obtención de datos sobre este tipo de explotaciones, ya que el anterior realizado entre el 2003 y el 2004 fue cuestionado duramente por los especialistas en la materia por la metodología utilizada ya que arrojó información poco útil para conocer efectivamente lo que estaba sucediendo en la actividad.  De ahí, que tampoco existan datos comparativos fidedignos.  Aún así, se hicieron anualmente encuestas sobre una determinada cantidad de empresas pero no tenían el rigor de censo, es decir, de trabajar bajo un padrón completo estadístico.

Es por este mismo motivo que antes de la realización efectiva del mismo desde la Dirección de Minería de Mendoza en 2016 fue realizado un barrido dividiendo en tres áreas el territorio para poder contabilizar las empresas, teniendo en cuenta su legalidad administrativa y su autorización ambiental correspondiente. De este modo, sobre este padrón fue realizado el censo, donde se recogieron datos sobre la cantidad de establecimientos de producción, el beneficio en planta, el precio del producto, la cantidad de trabajadores, etc.

Carlos Molina, director de Minería de la provincia, indicó que “la estrella de la minería local es la extracción de minerales para la construcción, mientras que en Córdoba por ejemplo, lo es la extracción de piedras ornamentales”. Además, detalló que para realizar el censo,  el organismo que dirige empezó antes a buscar canteras de áridos, ya que hasta el año 2016 no estaban funcionando bajo la Ley 8424, sino que muchas de ellas eran explotaciones informales.

“Lo que hicimos fue barrer la provincia para exigir dos expedientes, el legal, que le da titularidad ya sea dueño o no de la superficie, y el cumplimiento de la ley de Ordenamiento, según la cual se otorga el permiso. Es decir, es el expediente ambiental que regula el trabajo de la cantera, el que determina cuál es el método de explotación, el que define que debe tener un representante técnico y, además, cuando se termina el trabajo, obliga a remediar la zona” subrayó el funcionario.

En datos

• Cantidad de empresas censadas: 1.588.

• Cantidad de establecimientos productivos censales: 1.815.

• Valor de la producción de la extracción en yacimiento: 36.186 millones de pesos.

• Valor de la producción del beneficio en planta: 64.965 millones de pesos.

• Personal ocupado: 33.403 asalariados, 1.312 no asalariados y 5.414 contratados y personal temporario.

• Formación bruta de capital fijo: 9.183 millones de pesos.

• Uso del agua: el 22,7% de los establecimientos utiliza agua en el proceso de producción.

• Generación de residuos: el 18,7% de los establecimientos generan residuos durante el proceso productivo.

• Generación propia de energía: el 19,1% de los MWh consumidos en la producción es generado por los propios establecimientos mineros.

Presente en las economías regionales

La minera argentina no incluye solamente al sector metalífero: la larga historia en la producción de minerales no metalíferos abre las puertas a un mundo poco conocido, donde el potencial del país es muy importante, generando oportunidades de evolución económica para provincias no tradicionales, donde este sector sirve para apalancar el progreso regional.

Los minerales no metalíferos son un mundo completamente distinto al que comúnmente estamos acostumbrados, aquel de la minería metalífera. Incluso, cuando se habla de minerales no metalíferos se suman provincias “no mineras” (en términos metalíferos) con una gran presencia en diversificación e importantes cantidades de producción. Existe una inmensa gama de minerales con los cuales convivimos día a día, imperceptibles a primera vista: el hecho de que estén cotidianamente supera la barrera establecida por los metales preciosos como el oro y la plata, presentes en circuitos de computadoras, monedas o películas fotográficas, y la correspondiente a los metales ferrosos como el hierro de las columnas de las casas, estructuras de vehículos y los no ferrosos (casos como el cobre para los cables con fines eléctricos, el zinc para las chapas de los techos, el plomo para las baterías, así como los minerales atómicos).

Argentina tiene una amplia diversidad de minerales no metalíferos a lo largo de toda su geografía: los mismos están en fase productiva creando valor local, con la posibilidad de seguir aumentando aún más sus reservas. En algunas provincias mineras metalíferas, los minerales industriales otorgan soporte al fuerte impulso que genera la gran minería. Y, en otras provincias donde este segmento está vedado, se ha tomado la vía de los minerales industriales como salida y representación de esta actividad.

Por Carina Luz Pérez/revistaareatres.com.ar

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