Muere el hombre, nace el mito

*Un 31 de Marzo de 2009  murió Don Raúl Alfonsín el padre de la democracia moderna y hombre clave luego de la dictadura militar.

Es vano recordarlo desde la nostalgia, es válido y útil hacerlo desde la convicción ya que palabras como ética, respeto a las instituciones, honestidad, transparencia y diálogo (prácticas que a la luz de la actualidad parecen haber sido dejadas de lado por aquellos que tienen un manejo particularista de la cosa pública) lo simbolizan y lo trascienden más allá de nuestras fronteras.

Fue un batallador incansable que siempre le puso el cuerpo a las convicciones tanto cuando estuvo desempeñando roles en el llano, como abogado defensor de presos políticos durante la dictadura o siendo cofundador de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos a principios de la década del 70’, o en la cima cuando asumió el ejercicio de la primera magistratura a cargo de los destinos del país. Ejemplos de esa vocación política y de hombre público que determinó su existencia es su enérgico discurso crítico del autoritarismo y la intolerancia que reinaba en el país a principios de los años ’80 y su inquebrantable respeto a la pluralidad de opiniones y al disenso características propias del sistema democrático.

Reflejo de la magnitud de Alfonsín fue la virtud de aunar con su discurso y propuestas la euforia de millones de argentinos, cuando era necesario asegurar y defender la democracia que venia en camino, con consignas claras sobre el pasado y aquél presente pero mirando hacia el futuro, a pesar de las amenazas siempre latentes de aquellos que iban a contramano de los reclamos de la sociedad, y con el ocaso de su vida la capacidad de hermanar a gran parte de los compatriotas en el sentimiento de la pérdida, el fin de una vida entregada al sano y coherente ejercicio de la política, cuando la sociedad estaba dividida por los conflictos del contexto nacional.

Miles acompañaron al Gaucho, vehiculo militar desarrollado en conjunto por Argentina y Brazil, como último reconocimiento a quién sentó la piedra basal del Mercosur, que remolco la cureña con los restos del ex presidente hasta el cementerio, que a pesar de haber dejado el mando 20 años atrás fue despedido con todas las honras y reconocimientos públicos en aquél lluvioso y nublado 31 de marzo.

Por último el legado de Alfonsín con su fuerte carga ideológica, su honestidad intachable, su firme reivindicación de la política para construir una mejor sociedad, el respeto a los Derechos Humanos y a la libertad, su espíritu transformador, demócrata y republicano son cualidades que deben y merecen ser destacadas como un ejemplo a seguir para las futuras generaciones.

* por Daniel R. Zeballos-Presidente Juventud Radical San Rafael

Temas relacionados