Neuronas espejo: Te interconectan

Neuronas espejo: Te interconectan

“Las mentes de los hombres son espejo unas de otras” (David Hume, Escocia, 1711-1766).

La simple observación de movimientos de la mano, del pie o de la boca, activa las mismas regiones específicas de la corteza motora, como si el observador estuviera realizando esos mismos movimientos. Pero el proceso va más allá de que el movimiento, al ser observado, genere un movimiento similar latente en el observador. El sistema integra en sus circuitos neuronales la atribución/percepción de las intenciones de los otros, la teoría de la mente (Blakemore y Decety, 2001; Gallese, Keysers y Rizzolatti, 2004; Rizzolatti, 2005; Rizzolatti y Sinigaglia, 2006).

TOPOGRAFÍA DE LAS NEURONAS ESPEJO.

Las neuronas espejo, de acuerdo a los diferentes estudios, estarían presentes en la corteza premotora, en el lóbulo parietal posterior, en el surco temporal superior y en la ínsula.

NEURONAS ESPEJO, MÁS ALLÁ DE LA RAZÓN.

Somos criaturas sociales y nuestra supervivencia depende de entender las intenciones y emociones que traducen las conductas manifiestas de los demás. Las neuronas espejo permiten entender la mente de nuestros semejantes, y no a través de razonamiento conceptual, sino directamente, sintiendo y no pensando (Rizzolatti, Fogassi y Gallese, 2001).

LAS NEURONAS ESPEJO LEEN LA MENTE

Los humanos tienen neuronas espejo “más flexibles y altamente evolucionadas” que los monos, esto da lugar a la evolución y sofisticación de sus habilidades sociales.

El cerebro tiene “múltiples sistemas de neuronas espejo” especiadas en: entender y predecir: comportamientos, acciones, intenciones, emociones y deseos y el significado social de las mismas; y responder.

NEURONAS ESPEJO Y EMOCIONES.

  • Si vemos a una persona sonriente, inmediatamente sintonizamos con su estado emocional y nos contagiamos.
  • Si vemos a alguien en apuros, inconscientemente simulamos tales apuros en nuestra mente, como si sintiéramos las sensaciones negativas de la otra persona y ello nos llevara actuar para aliviar su situación.
  • Las investigaciones demuestran que respondemos a las emociones, alegría, tristeza, dolor, etc, de los demás con análogos patrones fisiológicos de activación, como si nos ocurriera a nosotros.
  • Literalmente sentimos los estados emocionales de los demás como si fueran propios. Estudios con de Gabinete, han comprobado que las personas activan las mismas estructuras neuronales cuando realizan acciones, o cuando las observan realizar a otros.
  • El Dr. Christian Keysers que estudia las bases de la empatía en la Universidad de Gröningen de Holanda sostiene: “Que la habilidad de compartir las emociones de otros parece estar íntimamente ligada al funcionamiento de las neuronas espejo”
  • Las emociones sociales como la culpa, el orgullo, la vergüenza, el desagrado y la lujuria están relacionadas con un único sistema de neuronas espejo humanas que se encuentra en la ínsula.

NEURONAS ESPEJO Y APRENDIZAJE.

  • Las neuronas espejo posibilitan el aprendizaje de gestos por imitación: sonreír, caminar, hablar, bailar, jugar al fútbol, etc., pero también sentir que nos caemos cuando vemos por el suelo a otra persona, la pena que sentimos cuando alguien llora, la alegría compartida.
  • Las investigaciones con neuroimagen cerebral han constatado que la mera observación de las acciones de los demás activa en el observador las mismas áreas cerebrales, como si fuera él mismo quien ejecutara las acciones. Parece como si la mera percepción pusiera en marcha una imitación interior simulando la acción ajena.

CONCLUSIONES

  • El contagio emocional depende de las neuronas espejo permitiendo que los sentimientos que contemplamos en otros fluyan a través de nosotros ayudándonos de esta manera a entenderlos y conectarnos con los demás.
  • La habilidad social depende de las neuronas espejo.
  • Son esenciales en el aprendizaje infantil: “Aprendizaje por imitación usando la observación”.
  • Nos permiten entender que sucede en la mente de los demás, no a través del razonamiento y el pensamiento conceptual, sino por la simulación directa y el sentimiento.
  • Nuestra mente no es algo independiente, separado y aislado.
  • Es algo permeable y en continua interacción con otras mentes unidas por una especie de vínculo invisible.
  • Estamos sumidos en un diálogo inconsciente con la personas que nos relacionamos, sintonizando con sus sentimientos.
  • Nuestra vida mental es una co-creación, un resultado de la relación interpersonal.
  • Basta que tres personas permanezcan sentadas frente a frente algunos minutos, y a falta de jerarquía de poder, la persona con el rostro emocionalmente más expresivo será la que establezca el tono de la interacción (“El efecto de la cara feliz”).

Por Dr. Wilberth Ayala Mendoza
MÉDICO PSIQUIATRA

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