No es lo mismo la Decadencia en Mendoza | Ensayo fotográfico 2014

(*)Crónica de una crónica imprevista: la idea era ir a escuchar en vivo (invitado por un importante periodista extranjero) a uno de los grandes bandoneonistas del país, Néstor Marconi, que se presentaba en un concierto junto a la Orquesta Filarmónica de la Universidad Nacional de Cuyo bajo la dirección de Jorge Lhez y teniendo como invitado en flauta nada menos que a Jorge de la Vega.

Este atractivo concierto estaba programado en adhesión al Congreso Internacional de Musicología, en el Cine Teatro Universidad, dependiente de la Universidad Nacional de Cuyo, ubicado en pleno centro, calle Lavalle 77 de la ciudad de Mendoza.

La fecha: 1 de agosto de 2014

Al entrar, la sorpresa y el desaliento frente al deterioro del escenario me sorprendieron y estas fotos que comparto con ustedes, realizadas con una cámara familiar desde la butaca 26 de la fila 12, son el testimonio imparcial de la decadencia de uno de los principales espacios culturales de la Universidad Nacional de Cuyo.

Reflexión personal: esta decadencia patética no tiene nada que ver con falta de recursos materiales, ya que se puede arreglar con dos pesos con cincuenta. La Universidad Nacional de Cuyo tiene facultades de Ingeniería, Arquitectura, carreras de Diseño y Teatro (donde seguramente se enseña escenografía).

¿Cómo es posible que no se use semejante recurso humano para arreglar esa chastrinada vergonzosa en que está transformado el escenario?

Sólo hace falta ingenio, voluntad, dedicación, sentido del deber, solidaridad, amor al arte, respeto al ciudadano común que paga sus jugosos sueldos, inventiva y onda.

Ver estas fotos donde talentosos músicos foráneos y locales se ven obligados a compartir su arte arriba de un escenario estéticamente horrible, realmente es muy triste.

¿O será que estamos frente a la éstetica y la ética posmoderna nacional y popular? ¿Será que esta estética villera es la que sostiene y enseña la Universidad Nacional de Cuyo?

Para un ciudadano nacido en la primera mitad del Siglo XX, educado en un hogar de clase media con abuelos y bisabuelos inmigrantes europeos, pobres pero cultos, es absolutamente obsceno que suceda algo así.

Por supuesto, dudo mucho que esta reflexión le importe a alguien más y mucho menos a los funcionarios y políticos responsables de semejante decadencia.

(*) Texto y Fotografías de Jorge Lardone (C) | http://jorgelardone.wix.com/el-color-del

Más fotos en este link: https://www.facebook.com/jorge.lardone/media_set?set=a.801928183183983.1073741863.100001004254559&type=3

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