Nunca dejarás ser un niño…solo cambiarás de juguetes

Se iba un camioncito lleno de autitos de juguete para niños no tan chicos.

Seguramente ello le habrá sucedido a muchos con el paso del tiempo. Algunos atesoran dinero, otros animales, propiedades con piscinas y un grupo que ha venido creciendo en el último tiempo, debido a la influencia de los medios de comunicación de los paises del norte, son los automóviles, a los cuales los restauran y los ponen en valor, como cuando salían de fábrica para su primer poseedor.

En las grandes urbes habitan cientos de personas que se dedican a la noble tarea de volver a dar vida a un antiguo y vetusto auto, camión, camionetas o esos recreativos o de trabajo, tales como los Jeep o un simple Mehari que su interior albergaron las risas y la alegría de los más jóvenes en una salida al campo.

Indudablemente quienes tienen esa terrible y excelente adicción recorren kilómetros y kilómetros para hallar y poder adquirir ese preciado nuevo juguete que mantendrá vivo el niño que llevamos en el interior.

Los avezados y conocedores, serán quienes realizarán el trabajo completo, otros lo encargarán a talleres especializados la labor para dejar impecable el nuevo tesoro.

San Rafael no está ausente de esta globalización de tener un vehículo de colección, o simplemente ese, que de chico veías pasar por la puerta de tu casa y soñabas tener.

Hoy asistíamos a la partida de parte de la historia de nuestro terruño. Varios modelos se iban, sin despedida y casi en silencio, con los últimos rayos del sol, un Camión Chevrolet 1946, que fuera una importante herramienta de trabajo para la producción sanrafaelina. Sin su caja de carga, por donde pasaron kilos y kilos de uva,  transportados a una bodega para elaborar el vino que luego degustamos en las mesas. Además llevaron las aceitunas, el pasto para los animales, el combustible para los tractores para el desmonte y hacer de San Rafael un vergel que muchos pudimos conocer.

Luego admirábamos sobre el transportador, una Rural Rambler 1964 Cross Country, similar,  de idéntico color a la que tuviera Alcides Nino Bianchi, uno de los propietarios de la «Pequeña Bodega de los Grandes Vinos». Un poco más adelante estaban cargados dos Citroen Mehari y en la parte superior, se observaba una codiciada Coupe Chevy. Todos ellos ya tienen un nuevo dueño, que buscará hacer retroceder el tiempo al dejar a los rodados en forma, como cuando fueron 0 Km y buscaban seducir con su estampa gallarda a su futuro propietario.

 

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