Para ayudar a pensar a peronistas y a antiperonistas

Cuando escucho en los programas de televisión a peronistas autodefinidos como ortodoxos, como Julio Bárbaro y Luis Barrionuevo, y a antiperonistas acérrimos, como Fernando Iglesias y Federico Andahasi, me queda la impresión de que están recreando grietas del pasado que en nada ayudan a pensar en el presente y el futuro de la Argentina.

El artículo de Horacio Liendo, publicado en el diario Nueva Rioja, este martes, es esclarecedor y valdría la pena que lo lean ambos bandos de la vieja grieta. Lo que narra Liendo sobre su experiencia con Eduardo Bauza, puede ayudar a descubrir el valor que tiene en política la busqueda de consenso, si es que se quiere, sinceramente, trabajar por el progreso del país y el bienestar del pueblo.

Aquí el artículo de opinión de Horacio Tomás Liendo, Ex Secretario Legal y Técnico del Minsterio de Economía, publicado en el diario Nueva Rioja

Eduardo Bauzá, modernidad, equilibrio y consenso

Eduardo Bauzá fue el último Secretario General de la Presidencia de la Nación antes de la reforma constitucional de 1994, utilizando esa posición estratégica para articular políticas y administrar diferencias. Fue también uno de los artífices de la reforma de 1994, al promover y negociar el Pacto de Olivos, asumiendo luego como el primer Jefe de Gabinete.

Tuve oportunidad de conocerlo, trabajamos juntos en muchos temas durante la gestión de Domingo Cavallo en el gobierno de Menem. Establecimos una relación de confianza y colaboración, que le resultaba natural construir.

También conversábamos de política. Aprendí que la humildad que lo caracterizaba provenía de su sabiduría, solía decirme: “en política el más encumbrado puede bajar al llano y el más humilde ascender a la cima, por eso los trato a todos con la misma consideración”.

Le tocó contribuir a adaptar el peronismo a los tiempos modernos para volver a colocar a la Argentina en el mundo.

Cuando las políticas que impulsábamos desde el Ministerio de Economía destinadas aeliminar la inflación, superar el estancamiento y aumentar la productividad desafiaban la visión tradicional de la doctrina justicialista, él supo reparar en sus fines y adaptarla a las necesidades y urgencias del país.

En lo ideológico, el nuestro fue un gobierno de coalición. Una suerte de conservadorismo popular como el que Perón había querido instrumentar en 1973 al incorporar a Solano Lima a la fórmula frentista. Bauzá supo comprender los tiempos que le tocaron y administrar las vertientes y personalidades que alumbraron los 90.

Con hombres como Bauzá fue posible que Carlos Menem se convirtiera en una suerte de Felipe González en nuestro país, ya que si el socialista renunció al comunismo que mencionaba la plataforma del PSOE para insertar a España en la modernidad, el gobierno de Menem hizo lo propio, abandonando aquellos aspectos que habían dejado de ser revolucionarios para convertirse en rémora. Sólo así se pudo reorganizar la Argentina y volver a crecer de un modo sostenible.

No dudo que, si hubiera habido hombres como Eduardo Bauzá en el 2001, la Argentina hubiera podido superar la crisis sin volver a la inflación, el estancamiento y el atraso.

En el momento de su partida el peronismo está dividido. El kirchnerismo se aferra a un peronismo de medios, reivindicando posturas populistas que le dieron resultados de corto plazo, pero sacrificaron el futuro queya es hoy presente. El otro sector se define por lo que no es, pero no rescata las políticas de los años 90.

Seguramente Eduardo Bauzá les explicaría que desde el restablecimiento de la democracia, el peronismo solamente lideró dos proyectos: el de Menem y el de Kirchner. Y que si el llamado peronismo federal no reivindica la obra de los 90, está condenado a la intrascendencia.

Esta es mi reflexión, la mejor forma que encuentro para rendirle a homenaje a Eduardo Bauzá. Pienso que reflexionar en estas cosas es el mejor homenaje que se le puede hacer a Eduardo Bauzá.

Por  Horacio Tomás Liendo

Comentar

comentarios

Temas relacionados