Para sobrevivir el grupo Pescarmona se achica

En una comunicación interna, el CEO de Impsa anticipó que venderá activos en Brasil y Uruguay. El CEO de (IMPSA), Enrique Pescarmona, comunicó que venderá activos en Brasil y Uruguay.

Aunque la semana pasada entró en default y se encuentra inmerso en uno de los atolladeros económicos más importantes de los 100 años de historia de Impsa, su nave insignia, el empresario mendocino Enrique Pescarmona está decidido a sacrificar algunos negocios con tal de mantener la empresa. Es la primera conclusión a la que se llega luego de leer la comunicación interna que anteayer mandó su hijo Luis, CEO de la compañía, a sus más de 4000 empleados directos con el objetivo de tranquilizarlos.

LA NACION accedió al texto, que aporta varias definiciones con respecto al futuro de la empresa, la única compañía transnacional argentina en condiciones de fabricar turbinas hidroeléctricas (ese equipamiento está instalado, por ejemplo, en Yacyretá) y aerogeneradores. Entre ellas, la empresa tiene en venta algunos de sus negocios en Uruguay y en Brasil, bajas necesarias, según consideró Pescarmona hijo, para recuperar la sustentabilidad de la compañía en el largo plazo. En sus términos: «En cuanto a versiones que han circulado, les puedo asegurar que en ningún momento hemos contemplado la venta de la empresa. Sí estamos, como parte de nuestro negocio y desde siempre, en proceso de venta de los parques eólicos de Uruguay y de Brasil, que nos aportarán recursos financieros para potenciar la actividad de nuestras fábricas», sostuvo Luis Pescarmona en la nota.

Impsa, una de las empresas icónicas de la Argentina, comenzó a tener problemas financieros hace varios meses debido a atrasos en los pagos de algunos de sus principales clientes, entre ellos Eletrobras, una compañía del Estado brasileño, y el gobierno de Hugo Chávez, por la construcción de una central hidroeléctrica. Su sucesor en la presidencia venezolana, Nicolás Maduro, tampoco canceló la deuda. «Como ustedes saben, hemos sufrido atrasos significativos en los pagos de la mayoría de nuestros principales clientes en Brasil, en la Argentina y en Venezuela», lamentó Pescarmona hijo. «Estos atrasos, sumados a las cargas financieras, nos han ocasionado una situación de falta de liquidez afectando todas las áreas de Impsa», completó.

Según declaró Pescarmona al principio del texto, destinado a sus «colaboradores», su objetivo es tenerlos al tanto de las acciones que está tomando la conducción de la empresa para «mantener el trabajo, la estabilidad y la sustentabilidad en el largo plazo de nuestra querida Impsa».

Contactos con el Gobierno

Desde hace dos semanas, Pescarmona mantiene contactos casi permanentes con el Gobierno para encontrarle una salida a la crisis. El lunes pasado, se reunió con el ministro de Economía, Axel Kicillof. Antes lo había hecho con su par de Industria, Débora Giorgi. Entre otras cosas, se avanzó en una solución mixta, que contemple el ingreso de dos socios privados y una capitalización del Estado argentino para hacer frente a la turbulencia actual. Pero hasta ahora no llegaron a un acuerdo. Pescarmona y su equipo, en cambio, fueron muy enfáticos en otro punto: quieren que el Gobierno los ayude a comenzar a descontar parte de las acreencias que tienen con Brasil y, en especial, con Venezuela. Es una tarea en la que el kirchnerismo tiene pergaminos. En 2009, cuando Chávez estatizó la siderúrgica Sidor, la presidenta Cristina Kirchner tomó el teléfono en varias ocasiones para pedirle por el grupo Techint a Chávez.

«Contamos con el apoyo de la sociedad, de nuestros clientes, proveedores, el Estado argentino y Brasileño y de entes financieros. Todos han mostrado un gran compromiso con nuestra empresa», confió Pescarmona. Y anticipó que la empresa avanza en «estructurar un paquete de medidas que nos permitan volver a transitar el camino de la normalidad. Esperamos poder comentarles estas medidas durante los próximos 90 días».

Fuente La Nación

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