Paradigmas y discordancias del petroleo

Para la actividad petrolera privada, no son suficientes las políticas oficiales K de exploración y explotación,  y reclama recuperar los niveles de los años 70 si realmente revertir el déficit energético nacional es un objetivo de mediano y largo plazo. “El corto plazo lo descartamos”, se dijo en uno de los tantos debates a los que dio lugar el IX Congreso de Exploración y Desarrollo de Hidrocarburos realizado esta última semana en la ciudad de Mendoza.

El encuentro puso foco en los recursos no convencionales , la estrella del sector a partir de la expectativa que genera el yacimiento de Vaca Muerta, ubicado en gran parte en Neuquén, pero que también comprende una franja importante en el sur-oeste de la geografía mendocina, en el departamento de Malargüe.

Sobre este descubrimiento ya hay voces de la actividad que advierten que si no se alcanza una producción de alrededor de 50.000 m3 diarios de petróleo “el costo económico que va a tener que sostener nuestro país va a ser insostenible”.

Es que la caída internacional en el precio del crudo es el otro factor que provoca incertidumbre ante la elevación de los costos tanto de exploración como de explotación.

Un dato suministrado como al pasar en uno de los foros del reciente encuentro aparece como revelador: Vaca Muerta necesitaría unos 4.000 pozos en actividad para compensar  los 45 millones de metros cúbicos de gas importados para atender déficit nacional. El plan de explotación para Vaca Muerta prevé 2500 pozos en cinco años.

También la aplicación de la ley de hidrocarburos sancionada recientemente por el oficialismo, que establece parámetros para atraer inversiones para la exploración, explotación y producción de petróleo “va a ser una incógnita por ahora”, mientras “el capitalismo estatal y el capitalismo de amigos” no sea remplazado auténticamente por “un capitalismo privado competitivo”.

Que las licitaciones actuales puedan obtener una prórroga ilimitada de sus concesiones, es uno de los aspectos más cuestionados de la nueva ley; y las provincias las que puedan resultar más perjudicadas al no tener margen para negociar regalías mayores a partir de una mayor eficiencia en la explotación del recurso.

La “mala praxis” de Loma La Lata que “hizo desaparecer el yacimiento” por cuestiones atribuibles a la política, es un episodio que la actividad no olvida.

SHALE Y FRACKING

Que en estos  momento  Argentina se perfile por primera vez como país líder en el desarrollo y exploración de recursos no convencionales, como ha sostenido el presidente del comité organizador del reciente congreso realizado en Mendoza,  obliga a la actividad a tomar la ofensiva en ciertos aspectos puntuales en una batalla que “también es comunicacional”.

“Que no pase como con la minería” decía un especialista de una consultora, admitiendo que  “la palabra fracking puede dolerle a muchos”, y advirtiendo de las reacciones contrarias que se pueden generar a través de las redes sociales, y de “las mudanza de la opinión pública”, que obligan a poner el foco en “los aspectos ecológicos y sociales” de todos los proyectos, involucrar a actores claves en los debates,  y a comunicar claramente las nuevas tecnologías con las que se produce para el cuidado del medio ambiente.

Otra palabra que causa escozor: “Asambleistas” , a partir de la experiencia de las papeleras  del rio Uruguay.

Una de las herramientas a las que acude para tal fin el Instituto Argentino del Petroleo y el Gas, es su sitio web shaleenargentina.org.ar  “dedicada específicamente a difundir información didáctica y transparente sobre los hidrocarburos provenientes de reservorios no convencionales”.

La utilización del agua tiene allí especial mención por cuanto con su uso “se generan vías por donde pueden fluir el petróleo y el gas”, y en cuanto a la cantidad de agua necesaria es muy variable aunque “es posible hablar de un rango que va desde 5000 m3 a 30.000 m3 de agua.

“Si tomamos como promedio general las operaciones que hoy se están realizando en la Formación Vaca Muerta, veremos que se trata de pozos verticales que requieren entre 4000 y 5000 m3 de agua, en total, por pozo.  Se hacen pozos horizontales también, que demandan entre 12.000 m3 y 15.000 m3 de agua y, como antecedente, algún pozos exploratorio horizontal,, que requirió  hasta 30.000 m3 de agua (esto es excepcional, ya que hoy la tecnología permite una utilización mucho menor del recurso). Como para darse una idea, 5000 m3 es, aproximadamente, la cantidad de líquido de una piscina olímpica

Ahora bien, ¿en qué medida la realización de miles de pozos podría comprometer el recurso hídrico, en este caso, de Neuquén?

El Ministerio de Energía de esa provincia realizó un detallado informe: si consideramos el plan quinquenal de Neuquén (2500 pozos en 5 años), a 20.000 m3 de agua por pozo, la demanda equivaldría a, apenas, el 0,11% del recurso hídrico provincial. Y si Vaca Muerta se explotara intensamente, el requerimiento sería menor al 1 por ciento. Una vez más, para este trabajo se utilizaron valores de uso de agua muy por encima de los actuales.

Estos parámetros  de agua a utilizar son similares para el caso del área de Vaca Muerta comprendida en la geografía mendocina, para la que se utilizarán efluentes del río Colorado.

Un informe del Instituto de Recursos Mundiales (WRI) por su sigla en inglés, ponderó recientemente a Vaca Muerta como una de las formaciones con mejor abastecimiento de agua del planeta. Si bien el informe del WRI remarca la importancia de implementar estudios hídricos adecuados, elevar los niveles de transparencia y participación en el manejo de los recursos y aplicar medidas generales de protección ambiental durante todos los procedimientos de explotación de hidrocarburos no convencionales, sus conclusiones con respecto a Vaca Muerta le dan la derecha a quienes creen que el suministro de agua no será un problema a la hora de avanzar con el fracking., afirma López Anadón presidente del IAPG.

 

 

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