Paseo con sabor amargo

Una triste realidad que se muestra ante nuestra vista y seguimos como adormilados, sin hacer nada. Está todo muy bien reflejado por nuestro amigo Claudio Papagni

*Después de una larga y agitada jornada, decidí salir a caminar en busca de calma. Es un día nublado y frío, pero eso no impide poder tomar un paseo por nuestra hermosa ciudad.

Poco a poco iba logrando esa calma y armonía que buscaba al contemplar una ciudad con sus tintes de grandeza, sus anchas avenidas, sus calles arboladas y limpias, orgullo que nos caracteriza en cualquier sitio.

Ya caminando unas pocas cuadras, me encuentro en la Plaza San Martín, contemplando la solemne estatua del General, sus variadas fuentes de agua y otras esculturas tan preciadas. De repente, vino a mí una nostalgia del pasado, recordando muchos de esos comercios a los cuales, en algún momento, asistí con tanta alegría, compartiendo momentos imborrables con amigos y familia. Por nombrar algunos recuerdos, no puedo olvidar los cines que tenía nuestra ciudad en solo unas calles de diferencia, al menos 3 de ellos, esas tiendas de calzado, características de la Avenida San Martín y los ricos helados del microcentro.

También viene a mi memoria la centenaria librería de la calle Libertador, nuestro Banco de la provincia en el kilómetro cero, la casa de artículos para el hogar de la Avenida Mitre entre otros… Ellos ya no están. Muchas actividades que han ido experimentado cambios, tal vez, por la misma evolución y desarrollo del comercio, o quién sabe qué cosa ha llevado a que fueran desapareciendo o migrando a otras actividades, pero claro, esos cambios han sido notorios a través de las décadas transcurridas.

Algo me llamó tristemente la atención: la cantidad de locales vacíos; me puse a contar en mi paseo, pude registrar 74 cerrados. Es entonces que experimenté la gran cantidad de comercios inhabilitados a los cuales asistí en algún momento de mi vida, ya no me refiero a décadas, sino, a uno o dos años y ya no están. Ellos formaban parte de la actividad económica y social de nuestro medio, no solo veo locales cerrados con sus vidrieras empapeladas y carteles con sus frías letras rojas que dicen SE ALQUILA, sino que también, pienso en el fracaso que pudo sentir ese emprendedor y sus familias que apostaron su capital, sus ahorros, horas de sacrificio y dedicación.

También pienso en esos empleados que ya sabe quién, a qué se dedican. Me pregunto: ¿Cuántas fuentes de trabajo ya no existen?, entonces es cuando siento un frío que corre por mi espalda y no es por el invierno que asoma, sino por el fantasma que aparece y va de a poco apagando el comercio, oscureciendo nuestras veredas y nuestra ciudad.

Rememoro esas familias que se quedaron sin su fuente de trabajo entendiendo que la caída del comercio es la antesala de la miseria, pobreza, competencia desleal, en fin, la falta de un futuro certero en nuestro querido San Rafael. Es entonces cuando noto que mi paseo se torna con sabor amargo, con un temblor que no me permite cambiar esa realidad que hoy vivimos, pero con una visión de futuro, que me dice que en mis manos y en las de los ciudadanos conscientes está poder revertir esta triste realidad, creo que tenemos que animarnos y producir ese candor que nos hace falta para salir adelante.

*Nota e imágenes por Claudio Papagni

 

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