Pasión eterna

Se cumplen hoy 26 años del adiós de Enzo Ferrari.

Enzo Anselmo Ferrari nació en Módena,un 18 de febrero de 1898 fue registrado el 20 de febrero, y falleció el 14 de agosto de 1988.Fue el fundador de la Scuderia Ferrari y más tarde de la marca de automóviles que llevaría su nombre, Ferrari. Fue conocido dentro de los seguidores de Ferrari como «Il commendatore».

Lo recordamos así

8 de mayo de 1982. Circuito de Zolder, en Bélgica. Gilles Villeneuve se convierte en leyenda durante la clasificación. Apenas tres meses después, el 7 de agosto, Didier Pironi se accidenta gravemente en Hockenheim, también durante la sesión clasificatoria.

Desde sus lentes oscuros, Enzo Ferrari observaba -sin saberlo- cómo se esfumaba la última oportunidad de su vida de festejar un nuevo título mundial de Pilotos de Fórmula 1. La ventaja técnica que ostentaba frente a sus rivales se fue achicando cada vez más, hasta el punto que durante los años siguientes solo obtuvo el título de Constructores en 1983 y algunas victorias aisladas. Poco, muy poco para el espíritu competitivo de aquel viejo gladiador modenés.

Había nacido el 18 de febrero de 1898 y, desde entonces, dedicaría su vida entera a la pasión que lo movilizaría durante noventa años: los automóviles de competición. Lentamente se sucederían diversos hechos que forjarían su carácter hosco e impenetrable: el fallecimiento de su padre y de su hermano mayor, la quiebra del negocio familiar y una breve participación en la Primera Guerra Mundial. Sus escasas habilidades conductivas contrastaron con su excelente habilidad para los negocios. Alfa Romeo apareció en su camino y la oportunidad no fue desaprovechada: Enzo se hizo cargo del Departamento de Competición de la marca.

Los sonidos de una nueva guerra mundial acallaron la melodía de los motores de competición. Y con el cese del fuego comenzaría a escribirse la historia grande de la Scuderia Ferrari. Desde la oficina ubicada dentro del modesto taller de Módena, el viejo Enzo sería actor y testigo de hechos inolvidables: el nacimiento de la Fórmula 1, la primera victoria de “su” auto, la construcción de deportivos de calle -verdaderas esculturas rodantes para los fanáticos- para financiar su participación en las carreras, la tragedia de la Mille Miglia en 1957, el primer campeonato mundial, la muerte de su hijo Dino, los años dorados de Le Mans y la humillación propinada por Ford a fines de los 60, los motores de doce cilindros, la pista de Fiorano, su relación de amor y odio con la prensa mundial y, muy especialmente, con la italiana, la fusión con FIAT, el desplante de Lauda y el nacimiento de la “era turbo”.

Fue bautizado con infinidad de nombres: “Commendatore”, “Ingeniero”, “Genio”. Incluso, hay quienes afirman que era más famoso que el Papa, a quien no pudo recibir en persona antes de morir debido a su delicado estado de salud. El siempre se consideró como “un agitador de hombres”, alguien que extraía lo mejor -y en algunos casos, también lo peor- de todos aquellos que lo rodeaban.

Conoció la gloria y el dolor por igual, pero jamás se detuvo. Continuó empujando con fuerza, del mismo modo que lo hacían sus motores en las pistas de todo el mundo. Pintó de rojo la pasión automovilística de millones de fanáticos y se encargó de ponerle música a la Fórmula 1.

Un día como hoy, hace 26 años, decidió marcharse. Decir que Enzo Ferrari murió sería casi tan grave como no recordarlo.

Temas relacionados