Por mandato, atado con alambre

El  “acuerdo” anunciado ayer por el PJ-FPV en torno a las candidaturas nacionales ¡para octubre!, aparece como alcanzado con fórceps, atado con alambre y sobre todo extemporáneo.

Las necesidades de campaña del oficialismo exige aparentar unidad, pero por sobre todo satisfacer los caprichos de Cristina quien debe abrir el grifo de los recursos.

Y habilitar, o no, para dar aire a la fórmula de Bermejo,  a aquellos emisarios que puedan contribuir a la consolidación del proyecto nacional y popular  en Mendoza.

En la lista prometida para agosto Scioli y Randazzo generan comulgaciones variadas, se sabe. ¿Ambos?. Los resultados alcanzados por el ultra  Guillermo Carmona en las PASO  de mayo no permite visualizar claramente el grado de empatía actual de los mendocinos  con el modelo K. Cristina quiere a su gente en las listas. Poco importa si miden o no.

Que Francisco Pérez haya desistido, a la fuerza,  de ser candidato a la Cámara de Diputados es sin duda el elemento más significativo. Aunque de eso no se habló ayer. ¿Qué hará Paco en caso de ser elegido para el Parlasur, un cuerpo que recién se conformará en el 2020?

Lo de Fernández Sagasti –encabezando la lista de Senadores Nacional-,  tiene sentido y se explica en el poder que La Cámpora ha ido acumulando en los últimos meses, a punto tal que se le ha encomendado conseguir hasta la vacante de Fayt en la Corte de Justicia,  otra decisión “suprema” de la presidenta que ha llevado al límite –otra vez-, el debate sobre la institucionalidad republicana en la Argentina.

El segundo lugar (únicamente entrable con un triunfo provincial)  al local Omar Félix responde a una distribución más geográfica que política –sin desmerituar los logros del PJ sanrafaelino-,  que permite cerrar las discordancias pasadas.

Que Rubén Miranda encabece la lista de Diputados Nacional no es extraño, a la luz de un encumbrado aunque  golpeado Carlos Ciurca, puesto en  jaque por el ignoto médico lasherino Daniel Orozco.

Lo que ha muchos resulta como un premio exagerado es el segundo lugar para Guillermo Carmona – como el caso de Sagasti también exigido por la CFK- a quien muchos ya querían  poner fuera de combate por aquel  magro 10% de mayo.

La pregunta a hacerse es cajonaria.

¿Podrá sostener el FPV-PJ los entendimientos alcanzado más allá del 21 de junio próximo cuando los mendocinos plebisciten –porque de eso se tratan las elecciones generales-, gestiones?

La “garantía” anunciada de parte de Adolfo Bermejo a estos entendimientos sólo es posible con un triunfo del actual senador nacional en los comicios del 21 de junio venidero.

Con un hipotético Bermejo derrotado por Alfredo Cornejo en poco menos de un mes, nada será igual ni  definitivo. ¿Podrá Miranda sostener un primer término en sus aspiraciones de llegar al Congreso con un revés oficialista en Las Heras?

El Justicialismo de Mendoza se puso la campaña electoral al hombro y militando busca revertir aquella sensación dolorosa de mayo aún no asimilada.

Y está bien. Aunque en la foto de Potrerillos no se los vea ni a Sagasti ni a Carmona, mostrarse unido y organizado es una manera de no perder el optimismo.

Después veremos.

 

 

 

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