Por qué el ají picante es bueno para tu salud

Elimina las bacterias del estómago y reduce la posibilidad de sufrir cáncer de próstata.
En mis viajes por el vecino país de Chile, siempre disfruté cuando me senté en una mesa que tenía en el centro un recipiente con ají picadito para acompañar sopa, segundo plato y demás delicias culinarias de nuestros amigos trasandinos.Es momento de hacerle un homenaje a este querido condimento sin el cual no podemos vivir, y explicar qué contiene y por qué es tan beneficioso.

ESTO SE PONE BUENO
“El principal componente del ají es la capsaicina [compuesto que le otorga el picante] y entre todos los nutrientes con los que cuenta este alimento, es el que tiene mayor efecto positivo en el cuerpo. Sin embargo, están también –en menor medida– la vitamina C y los betacarotenos, beneficiosos para la piel y el sistema inmunológico”, sostiene la doctora Marilyn Espantoso, nutricionista de la clínica San Felipe.

¿De qué ajíes estamos hablando? Fernando Cabieses, científico y médico peruano, relata que hay 25 especies silvestres, de las cuales 5 han sido domesticadas. Las que hay aquí en el Perú son las llamadas ‘Capsicum baccatum’, que se resumen en tres ramas principales de ajíes. “Uno es el ají verde, que puede venir en color amarillo o verde, y que cuando se seca es el ají mirasol. Otro es el ají colorado, que cuando se seca se convierte en el panca, y el tercero es el limo o también llamado pipí de mono.

El rocoto pertenece también a la familia del ‘Capsicum baccatum’, por ende, posee también la capsaicina, alcaloide que tiene efectos en el organismo, tanto fisiológicos como farmacológicos”, acota Espantoso, también dietista de Nutrifit (www.nutrifitperu.com).

COMO PALIATIVO
Por sus beneficios farmacológicos, la capsaicina se usa como sustrato para elaborar medicamentos, con otros compuestos químicos trabajados en laboratorio, para combatir el dolor, pues reduce la sensibilidad de los terminales del sistema nervioso. “Hay en el mercado cremas y parches que tienen capsaicina y se recetan con éxito para afrontar la artritis en sus dos formas: reumatoidea y osteoartritis”, acota la especialista.

Otros casos en los que se puede recetar este tipo de medicamentos es en neuropatías periféricas (dolores del sistema nervioso en distintas partes del cuerpo), que se producen como secuela de una diabetes mal controlada en el tiempo. “Están también los dolores generados a partir de una neuropatía posherpética, es decir, para aquellas personas que han sufrido herpes neuropático; o las neuralgias, cuyo dolor se presenta a un lado de la cara, una especie de migraña localizada en el rostro. Inclusive sirve para la soriasis, que es también un tipo de artritis”, agrega Espantoso.

Otro beneficio asociado al sistema nervioso es que el consumo regular de ají ayuda a reducir el apetito por un efecto termogénico: el cuerpo entra en calor, quema más calorías y como consecuencia se reduce la grasa abdominal.

CONTRAINDICACIONES
Hay grupos de personas que no deberían incluir el ají en sus dietas. “Las embarazadas y lactantes tienen que evitar consumir este insumo o hacerlo de manera ocasional debido a que la capsaicina puede atravesar la placenta y producir alergias en el recién nacido”.

Lo mismo pasa con los niños, a los que no se debe acostumbrar a probar ají desde tan pequeños, ya que no pueden metabolizar ese alimento de manera tan rápida. “Además, porque este grupo de personas tendrá una estimulación muy grande del sistema nervioso, páncreas, etc., que no puede manejar porque sus distintos órganos no han alcanzado la plena madurez”.

PAPILAS GUSTATIVAS
Se produce mayor salivación. Pese a que no tenemos en la lengua una papila específica para el sabor del ají, el picante activa todas a la vez.

ESTÓMAGO
Se genera un efecto bactericida, que ayuda a eliminar bacterias del estómago, por ende uno tiene menos probabilidades de sufrir enfermedades como la salmonella, por ejemplo.

CEREBRO
Una vez que se absorbe el ají, se produce una estimulación en el sistema nervioso, que hace que el cuerpo produzca más endorfinas, compuestos opiáceos que están asociados con la satisfacción, el placer, y el bienestar.

PÁNCREAS
Aquí surge el efecto insulinotrópico que ayuda a segregar mayor cantidad de insulina. Esto sirve de complemento al tratamiento que siguen los diabéticos para tener mejores niveles de glicemia.

PRÓSTATA
La capsaicina, principal componente del ají, protege el ADN de los carcinógenos y está demostrado que reduce la posibilidad de sufrir cáncer de próstata.

El ají mejora la líbido sexual, es antinflamatorio, mejora la circulación, acelera el metabolismo, ayuda a quemar la grasa y nos mantiene vitales por más tiempo.

Otra ventaja: un estudio realizado en Singapur descubrió que comer picante reduce en un 53 por ciento el riesgo de úlceras pépticas.

Añadir ají a las comidas puede proteger contra el crecimiento de colesterol en la sangre, y comer picante regularmente reduce los requerimientos de insulina, lo que puede tener implicaciones para la prevención y tratamiento de la diabetes.

Estudios muestran que el ají es benéfico para la salud, en el Reino Unido, por ejemplo,  se encontró que la capsiacina, que es responsable de la sensación de ardor que produce el picante, puede eliminar las células cancerígenas del pulmón y del páncreas sin dañar a las células que les rodean. Los investigadores creen que esto demuestra el porqué a la gente que vive en México y en la India, y que ambas tienen comidas picantes, tienen índices más bajos de cáncer que aquellos países que tienen dietas blandas.

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