Productores vitivinícolas preocupados por el aumento del combustible

Productores vitivinícolas preocupados por el aumento del combustible

La suba del 33% acumulado de los combustibles convirtió al sector en uno de los más caros de Latinoamérica, por lo que las exportaciones se verán afectadas negativamente.

El Observatorio de la Asociación de Cooperativas Vitivinícolas Argentinas emitió un preocupante informe que compromete la rentabilidad del sector de cara a una nueva vendimia. La inflación de la economía nacional, y en especial las cuatro subas sufridas en los combustibles, tuvieron un impacto directo en la conformación de los costos, y su incidencia en las futuras exportaciones.

Los productores vitivinícolas de Mendoza compiten en un circuito mundial de extrema calidad, en el que la rentabilidad se define por factores tan sensibles como mínimos aumentos en los costos. Dentro de este esquema, la suba del 17% en el último bimestre y la acumulada del 33% en el precio de los combustibles comprometen el equilibrio de costos imprescindible para presentar un precio competitivo en el mercado de vino mundial.

Desde ACOVI remarcaron que el espiral de precios arranca desde el productor y luego se extiende a toda la cadena. “Este aumento de combustible repercute directamente en la actividad primaria del sector vitivinícola. Por un lado el productor debe hacer frente al gasoil de su maquinaria (tractor) y por el otro, impacta en el flete que abona, sobre todo en el período de cosecha”, destacan.

Con los precios a valores de octubre, antes del aumento (con un precio promedio del gasoil de $17,30), los costos asociados a la maquinaria propia (incluyendo el uso de gasoil y mantenimiento) y al flete por las actividades de cosecha rondaban el 21,5% de los costos de producción, siendo de $17.363 por hectárea. A los que se suman el resto dentro de las categorías restantes de impuestos y servicios con 21%, agroquímicos con 11% y mano de obra, con el 43%.

Mientras que el flete por cosecha (suponiendo una distancia media de 25 km) ronda los $2.831 por hectárea (sin IVA). Esto repercute directamente en la cosecha, actividad que representa el 24,5% de costos de producción, la de mayor peso relativo. A su vez, el flete representa el 3,5% de los costos totales, los cuales ascienden a $80.721 por hectárea.

Este análisis se basa en la actividad primaria, sin embargo el aumento impactará también en el resto de la cadena vitivinícola, afectando a los costos de elaboración y comercialización. Esto repercute directamente en la competitividad, por seguir incrementando los costos asociados a la logística, los cuales ya están muy elevados respecto de otros países, haciéndose cada vez más difícil competir en los mercados.

“Con este incremento, Argentina se sitúa como segundo país con el precio de combustible más caro de América Latina, superando a Chile y Brasil. A su vez, los combustibles se habrán incrementado un 33% durante el 2017, más que la inflación acumulada”, destacan en el documento.

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