Recursos desaprovechados por Mendoza

Pasan cosas y Mendoza no se da cuenta. Hay una decisión de impulsar proyectos para generar energía como eje del futuro y se promocionan represas; pero al mismo tiempo la Provincia perdió por abandono la realización emprendimientos que superarían la generación de la represa El Baqueano y no dependerían de ningún río. YPF es la principal empresa petrolera instalada en Mendoza y ahora es noticia por una inversión enorme en una provincia vecina que no tiene ni una gota de crudo. Faltará agua nuevamente y hay cuencas en las que hasta un cuarto de su volumen podrían ser intangibles para los regantes locales por fallos judiciales. Los discursos se colman de frases hechas sobre minería y aprovechamiento de los recursos naturales, pero no hay ni un proyecto de inversión privada relevante. Mientras, hay organismos y personas que se empoderan a tal punto que son casi “intendentes” paralelos por la jurisdicción que tienen sobre la tierra y hasta las obras, sin que hayan sido elegido y cuya impronta inquieta hasta en el oficialismo.

No hay una respuesta única, pero sí un puntapié: las dificultades que tiene Mendoza para gestionar los recursos naturales estratégicos, realidad que puede generar una desventaja hacia el futuro. Aunque Mendoza es una de las provincias con mayor diversificación de matriz productiva, mejor infraestructura básica y recurso humano profesional, algo ocurre que no “la eligen” para invertir.

Urgencias

El Gobierno de Mendoza tiene una urgencia política que choca con la cartera de proyectos ejecutivos disponibles. Ante la caída de Portezuelo del Viento, eligieron rápidamente anunciar la represa El Baqueano para seguir aprovechando el río Diamante y generar energía, un tema que aparece como prioritario en la agenda. En los estudios preliminares esa represa podría aportar 120 MWde potencia al sistema. Mientras tanto, a Mendoza se le “fugaron” más de 130 MW por proyectos anunciados, pero no ejecutados. Se trata de los 6 proyectos para generar energía renovable que fueron dados de baja por falta de inversión; un paso atrás. Un parque eólico en El Sosneado y 5 “granjas solares” que iban a estar en La Paz, Lavalle, el Valle de Uco, Alvear y Luján fueron descartados. Si se suma la energía que se planeaba generar, es bastante más de lo previsto el nuevo dique anunciado y una chance menos de generar valor sin contaminación y con desarrollo nuevo.

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LOS PROYECTOS DE ENERGÍAS RENOVABLES DE MENDOZA SE CAYERON. 

No es la única señal de atraso en un tema en el que Mendoza podría innovar y, de hecho, lo hacía. Con IMPSA como eje, la provincia desarrollaba tecnología de exportación para la energía eólica y solar. Ahora, por ejemplo, San Juan es el eje de esa industria y hay una curiosa paradoja. YPF confirmó un plan de inversión de 200 millones de dólares en San Juan, provincia que no tiene petróleo. Pero hasta la principal empresa estatal tiene un pie adelante en el futuro de la matriz energética global para abandonar los hidrocarburos. Y en ese futuro tiene los ojos puestos afuera de Mendoza. La petrolera estatal es el principal inversor de la provincia, sobre todo por la refinería de Luján. El desarrollo de la recuperación terciaria es la gran esperanza a corto plazo y el petróleo no convencional es apenas incipiente: si se confirma, habrá un plan de 70 millones de dólares para dos pozos piloto; un proyecto lejano en volumen respecto a lo que ocurre en la Patagonia e incluso comparado en la inversión para proyectos renovables de YPF. En San Juan cogestionará dos parques solares que generarán 500 MW (según la promesa y a ejecutar en etapas). Hay industriales de la provincia que advierten que puede haber una oportunidad de sumarse a la tendencia global que marca un cambio en la matriz energética que, incluso, podría demandar menos trauma en la necesidad de invertir en el transporte y distribución de energía.

Los recursos

La gestión de los recursos naturales renovables y no renovables se ha colmado de discursos, más que de hechos. El paradigma de ello es la minería, actividad que le ha dado mucho más trabajo a abogados y, lobistas que a geólogos, ingenieros y técnicos en Mendoza. En una charla enriquecedora que se dio en MDZ Radio entre Raúl Rodríguez y Eduardo Sosa quedaron plasmados algunos conceptos más allá de las posiciones radicalizadas que puede haber a favor o en contra de esa actividad. Mendoza no tiene aún la jerarquía necesaria ni para promocionar, ni para controlar esa actividad. Alcanza con ver lo que ocurre ahora y lo que pasó hace pocos años con Potasio Río Colorado, proyecto que se derrumbó por “el precio” del mineral, pero también por la ineficiencia propia.

HIERRO INDIO NO CONSIGUE INVERSORES PRIVADOS Y EL ESTADO REEMPLAZARÁ ESE ROL, COMO YA OCURRE EN PRC. 

Tan poco atractiva es Mendoza en ese plano que casi no hay inversión privada de primera línea y solo a través de anabólicos estatales hay promesa de actividad: la empresa PRC se hará cargo de Hierro Indio y la propia mina de Potasio de Malargüe. El mismo Estado que es parte y copropietario de derechos mineros y petroleros. 

Hasta la promocionada iniciativa del intendente Ojeda para reformar la 7722 para permitir la minería metalífera en esa comuna genera dudas en cuanto a su intención: muchos creen que en realidad es una idea para volver a “conseguir un rechazo” que sume a la victimización de ese lugar y no una intención real de impulsar la actividad, pues el proyecto no se presenta y la cercanía con el calendario electoral impedirá su sanción (más allá de la dudosa legalidad de una iniciativa para exceptuar a una región de una ley general). La curiosa realidad mendocina de sacar rédito por el “no hacer”.

Mendoza ya superó la década de sequía y esa realidad no cambiará radicalmente. Mientras se consultan expertos externos para asesorar, habrá decisiones que tomar en el camino. Internamente para gestionar la crisis y a nivel estructural también pues la provincia no está sola. En el Congreso pasó desapercibido un dato que también condicionará el futuro, pues en el informe que brindó el jefe de gabinete Juan Manzur se recordó que la provincia debe garantizar a La Pampa un mínimo de 3,2 metros cúbicos de agua del Río Atuel; algo que hoy no se cumple. A datos de hoy, es el equivalente a más de un cuarto del volumen que el río trae aguas arriba y que se debería “sacar” de la producción local. En un futuro inmediato, la provincia deberá garantizarle agua que no tiene a su díscolo vecino por exigencia de la Corte Suprema de la Nación, instancia en la que se acumulan antecedentes adversos. Sea en la justicia o en sede administrativa, la pelea por el acceso al agua se va a profundizar. Ese bien público es cada vez más escaso, más necesario para la producción y, por lo tanto, más caro y tentador para los negocios.

HUMBERTO MINGORANCE NO PUDO SER INTENDENTE, PERO HOY TIENE PODER SOBRE LOS JEFES COMUNALES DEL GRAN MENDOZA Y HAY QUEJAS POR SU FORMA DE GESTIONAR.

En una minuta rápida para saber por qué hay tantas dificultades para la gestión de los recursos naturales, se podría poner la falta de acuerdo. O, antes, la falta de voluntad, de planes y de visión. En realidad las oficinas públicas están tapizadas de diagnósticos y planes escritos, pero no hubo hay muchos cambios. En ese camino ocurre una curiosidad política y es la concentración de poder y decisiones en un lugar. La provincia tiene 18 departamentos, pero hay nuevas unidades que son casi el departamento 19 y que está a cargo de la Secretaría de Ambiente. Esa oficina, que ni siquiera es ministerio, tiene bajo su órbita lo que pasa o no en los 766 km2 del piedemonte, una zona que está en la mira de desarrolladores inmobiliarios, familias, investigadores e intendentes. También el deseado Perilago de Potrerillos y el extraño caso del UNICIPIO, la organización del Gran Mendoza que gestiona intereses comunes del conurbano local y cuyas decisiones ya han generado tensión con los intendentes (es lo que pasó con la polémica y millonaria obra de la red de ciclovías). Obras interjurisdiccionales, desarrollo territorial, residuos sólidos urbanos, el Parque San Martín, el truncado Ecoparque, el perilago y la lista de temas clave sigue.

Humberto Mingorance quiso sin suerte ser intendente de Godoy Cruz, pero tiene su revancha sin que lo hayan votado: de su lapicera dependen decisiones que involucran e influyen mucho más y va camino a cumplir 8 años en el cargo, algo que ni el gobernador puede lograr.

Fuente MDZ

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