RTO: el Estado te pide cumplir y contigo no lo hace

La semana que viene, la Provincia comenzará a endurecer los controles viales para verificar si los automovilistas están al día con la Revisión Técnica Obligatoria. La rigurosidad con la que se venía manejando el Gobierno era relativa o permisiva hasta el momento. Sucede que, a la par de la implementación de esta fiscalización del automotor, la macroeconomía complicó la importación de repuestos y obligó a las autoridades a tomar una decisión respecto de los controles. El problema no ha cambiado; de hecho, se ha profundizado por los costos que implica conseguir neumáticos, cuya industria viene, a su vez, de una crisis gremial propia.

Esto, para dar un pantallazo de lo complejo y hasta infructuoso que resulta aplicar esta norma por más de un aspecto.Otro aspecto es que los vehículos de los organismos públicos no cumplen con la norma por que no están sujetos a revisión.

Además, mientras el Estado provincial se predispone a reforzar la inspección de cada vehículo para determinar si tiene la oblea correspondiente, todavía hay muchas situaciones en la vía pública que no dejan de ser contradictorias con lo que se exige. Una de ellas es el estado de las calles, que en varios departamentos siguen con pozos en los que hay que tener cuidado para que no dejar el tren delantero. No es menor el funcionamiento de los semáforos, cuya coordinación en muchas arterias podría ser sincronizado para mejorar el tránsito; pero, no, pareciera que hay un empeño para el desgaste de los frenos y el embrague. Ni hablar de la cantidad de vehículos que escapan de este tipo de revisiones y aparecen en medio de una ruta, sin luces. La ley, evidentemente, no es pareja en más de una situación. Por ello, cuando los organismos exijan que todo esté en orden, también será necesario que devuelvan a los contribuyentes el óptimo estado de la red vial.

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