Sanz quiere ser candidato a presidente de la UCR

El senador asegura que enfrentará a Cobos en las primarias de 2015. En el entorno del ex vicepresidente esperaban una postura de acercamiento y consenso. Versiones de una candidatura a la Gobernación de Mendoza.

“Es evidente que la intención es confrontar, no dialogar”. La afirmación pertenece a uno de los más cercanos colaboradores de Julio Cobos, ya embarcado en la carrera presidencial hacia el 2015, aunque por ahora sin lograr el gran objetivo: liderar un frente electoral en el que sea a figura excluyente.

Ernesto Sanz se paseó por varios diarios provinciales este fin de semana dando largas entrevistas en las que, además de fustigar al Gobierno nacional, mandó claros mensajes a la tropa radical, y principalmente al cobismo. “Me parece fantástico”, respondió cuando se le pidió una opinión sobre las aspiraciones presidenciales de Cobos. “Definiremos en las PASO, una herramienta que es útil porque le da el protagonismo a la sociedad, no al aparato”, amplió el titular de la UCR nacional.

En esa línea, el sanrafaelino senador nacional, planteó la utilización de las PASO como el mecanismo “ideal” para definir la candidatura a presidente de la UCR, “que debe volver a enamorar, y a hacerse una verdadera opción de gobierno; ese es mi objetivo”.

En la estrategia cobista, que el ex vicepresidente se enfrente a un radical en las PASO no estaba contemplada. Desde que arrasó en las legislativas de octubre, el mendocino ha intentado ser el único radical en carrera, y definir, en las PASO, el primer y segundo lugar en una eventual fórmula con el socialista Hermes Binner, y quizás con Elisa Carrió.

Así, creen en el círculo íntimo de Cleto, se podría replicar la “exitosa” estrategia electoral de la Alianza, que por medio de una interna abierta definió la fórmula. Más allá del desastroso final de esa experiencia, en el cobismo interpretan que la definición de las candidaturas fue acertada. Y pensaban replicarlo.

La intención es (o era) que Cobos compitiera como el precandidato de la UCR contra los demás postulantes no radicales pero afines, como el mencionado Binner. Y descontaban un triunfo por el peso específico de la UCR. De ahí en más, la conformación de la fórmula Cobos-Binner, estaba a un paso. Y sus chances en la pelea de fondo, las generales, crecían de la mano de la división del peronismo (si es que eso ocurre) y la postulación de Mauricio Macri como postulante de la derecha.

Pero la estrategia parece ir camino a desmoronarse. Si Sanz cumple con lo que afirmó, también se presentará en las PASO, y ya Cobos no será el único precandidato radical, por lo que dividirá votos. El peligro a su vez aumento si se tiene en cuenta que el titular de la UCR nacional maneja literalmente el partido en todo el país, y es veterano en las peleas internas, esas en las que Cobos nunca se ha sentido cómodo.

El cóctel de un Sanz precandidato, con el partido a su merced, más los recelos que despierta Cobos en el radicalismo por ejemplo de Buenos Aires, pueden hacer naufragar la estrategia electoral el ex vicepresidente, quien ahora ve, más que nunca, que la posibilidad de llegar a la Casa Rosada está al alcance de la mano.

Pero el peligro de ser saboteado no viene de las filas peronistas, sino de su propio partido. “Lo de Sanz es de mala leche, sabe que si se presenta sólo será para perjudicar a Julio, porque a él no le da para ser presidente, y lo sabe”, se quejan con amargura en el cobismo mendocino.

“Por esto no queríamos que Sanz fuera presidente del Comité nacional y a su vez precandidato lanzado, porque llevamos las de perder”, se explayan los seguidores del ex gobernador. “Es una pelea desigual”, agregan.

E inmediatamente sacan a colación el papelón radical de finales de noviembre, cuando por una votación a pedir de Sanz y Gerardo Morales, literalmente lazaron a Cobos al llano legislativo, al impedirle ser electo como el presidente del bloque de diputados radicales en el Congreso. “Eso fue una canallada”, aún se lamentan en Mendoza.

A su vez, la tozudes de Sanz de insistir con su postulación, le trae dolores de cabeza al cobismo más encumbrado. Sin decírselo a su jefe abiertamente, más de uno de los lanzados a la carrera por al Gobernación de Mendoza en el radicalismo, ve con preocupación que Cobos no pueda afirmar su sueño presidencial. Es que si esto pasa, irá por lo seguro: ser gobernador nuevamente. Y ahí dejará varias viudas, entre las que se cuentan los legisladores nacionales Laura Montero y Enrique Vaquié, y los intendentes Mario Abed (Junín) y Alfredo Cornejo (Godoy Cruz).

“El Julio siempre ha jugado solo, buscando su lugar, nunca ha sido un tipo que piense en equipo”, se lamenta a su vez uno dirigente que lo conoce bien, y que hoy lo apoya. Si finalmente Cobos no logra imponer su estrategia nacional por Sanz, se descuenta que volverá a Mendoza, para recular y tomar impulso, quizás pensando en el 2019. Y ahí el cobismo quedará, otra vez como en el 2007 y en el 2011, a merced de las decisiones individualistas de Cobos.

Fuente La Política Online

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