Sileno una marca de vino sanrafaelina

Sileno, engalanó casi todas las mesas del departamento. La marca estuvo vigente desde 1954 hasta 1962, envasandose en botellas de un litro y damajuanas de 5 y 10 litros. Posteriormente en la década del 70´ resurgió como Vino Reserva,en botellas de 700cc. para luego quedar olvidada dentro de lo que es esa historia mágica del vino, como otras marcas de esa bodega que obtuvieron importantes premios internacionales como el Salón de Budapest para las marcas Petigny, que fuera el vino insignia de esa empresa, a los que le seguían Ile de France, Caravaggio, entre otros. Eran las épocas doradas en que San Rafael vendía vinos y frutas en fresco, uvas, duraznos, manzanas, que eran transportadas por Ferrocarril, y hoy quedaron perdidas en el tiempo, como tantas fábricas de conserva que brindaban trabajo genuino a miles de habitantes de nuestro suelo.

No había inflación, había trabajo, proyección a futuro, se podía planificar la construcción o la compra de una vivienda o un auto 0 Km. Había pocos créditos, pero se descontaban documentos en el recordado Banco de Mendoza. Un documento comercial tenía el valor y la seguridad de cobro, ya que era un importante compromiso que asumían quienes lo firmaban. Existía la palabra empeñada. Los cheques sin fondos casi no se conocían. Hoy son casi moneda corriente.

Historia de la Marca

La misma alegoría parece esconderse tras otro relato bíblico. Tras posarse el Arca en el monte Ararat, también símbolo del eje y del pilar cósmicos, Noé cultivó vides y elaboró el vino con el que se produjo la primera borrachera de la historia. Uno de sus hijos, Cam, sorprendió a Noé embriagado y desnudo y llamó a sus otros dos hermanos para mofarse del estado de su padre.

Los hermanos de Cam, Jafet y Sem, lejos de agregarse a la burla taparon la desnudez de Noé. Para los cabalistas no se trata de un desliz del patriarca, sino de una alegoría del conocimiento.

Embriagado por la sabiduría oculta, Noé se tambalea desnudo; todo un símbolo del alma en su estado original, “borracha” de luz y conocimiento. El no iniciado, el ignorante, se mofa de dicho conocimiento, por lo que es tarea del iniciado, de Jafet, volver a velar la sabiduría para ocultarla a quien no la merece, “vestir” a Noé. No parece casualidad que la palabra que designa al vino en hebreo, yain, posee el mismo valor numérico, 70, que el vocablo cuyo significado es misterio, sod.

Otra curiosa coincidencia resulta del hecho de que para los turcotártaros del centro de Asia, la invención de las bebidas alcohólicas se deba a un héroe superviviente de un diluvio, patrón de los muertos, los borrachos y los niños.

Un brindis por el dios del vino

Baco sobre un sileno, estatua situada en los jardines del viñedo bordelés de Château-Mouton

Cuerpo y sangre de la divinidad, un viejo mito que en su versión celta reaparece con extraña fuerza en la Edad Media bajo el concepto del Grial, el vaso sagrado que contiene el precioso vino de la vida y el conocimiento, la sangre de Cristo. No es una idea nueva, desde luego.

Curiosamente, los dioses asociados al vino son dioses civilizadores, que aportan, entre otros, el conocimiento de la agricultura. Pero quizás su rasgo más característico es que son sacrificados, y a menudo despedazados, tal y como se parte el pan entre los comensales de un banquete. Dios de la vid y del vino es Osiris, el “Ser bueno”, despedazado por su hermano Set, que esparce sus miembros por todo Egipto.

Pero Osiris es, asimismo, señor de la vida eterna y símbolo de la tierra, cuyos frutos son el pan y el vino. Civilizador es, también, el Orfeo griego, la figura fundamental de los misterios órficos, héroe divino despedazado por las furiosas y borrachas bacantes que esparcen sus miembros, quizás se pudiera decir que los “siembran”, sobre la tierra. Y ello nos conduce a la presencia del gran dios del vino a quien honran las bacantes y (muchos sin saberlo) los parroquianos habituales de las tabernas actuales: Baco o Dionisos. Hijo de Zeus, Dioniso fue despedazado por los titanes, para luego ser resucitado. Durante una estancia en el monte Nisa inventó el vino, cuyo cultivo y elaboración enseño, como regalo divino, a los hombres.

Fuente: la-historia-magica-del-vino

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