Sin Del Caño y con pocos roces, los candidatos debatieron para la Iglesia

Rosales apeló a su biografía sobre el papa; Montbrún puso sobre la mesa el tema del aborto; Abraham se plantó con la AUH y reconoció la inflación, Cobos se centró en la educación y Cassia cuestionó el fanatismo del kirchnerismo.

 

El debate organizado por la Pastoral Social es una de las mesas de discusión de ideas políticas tradicionales en cada elección. Y ante un público que buscó escuchar sus posturas, los candidatos para el Congreso de la Nación se cruzaron poco, tibiamente. Y dejaron algunas banderas: un Cobos tranquilo por la diferencia revalidó su mirada sobre la educación; un Rosales autorreferencial que recuperó sus críticas al kirchnerismo; un Cassia disidente que cargó las tintas en el fanatismo y la obsecuencia oficial; un Abraham firme que revalidó las principales políticas sociales y laborales del modelo nac & pop; un Montbrún jugado a debatir problemas sociales de fondo. Y un Del Caño que estuvo ausente sin aviso.

El escenario fue el Teatro Selectro, que maneja el sindicato de Luz y Fuerza de Mendoza. Pero la presentación estuvo a cargo del arzobispo Carlos María Franzini, que puso énfasis en palabras del papa Francisco para recalcar que la política es una tarea noble y está relacionada con la caridad. En la mesa, expectantes, se ubicaron Luis Rosales, Daniel Cassia, Alberto Montbrún, Alejandro Abraham y Julio Cobos. Había una silla vacía y era la del candidato del Frente de Izquierda, Nicolás del Caño, que en un primer momento había asegurado su participación pero que finalmente desistió sin dar explicaciones.

No hubo mucho roce. Tal vez la platea y la institución organizadora -la Iglesia- condicionaban la posibilidad de discutir desde las trincheras. Por eso, las críticas se realizaron en un registro más componedor y menos confrontativo. Eso sí, hubo momentos en los que hubo que plantar bandera. El debate estuvo organizado en tres ejes, economía; inclusión social y federalismo, en los que cada interlocutor tenía hasta tres minutos para exponer, un tiempo que pronto fue vulnerado.

De cara al público, quedaron algunas ideas en ese viejo cine de barrio que conoce de campañas y actos políticos. En este contexto, Cassia llamó la atención al utilizar a un término de moda y sostener que el modelo económico necesita «correctivos». No desperdició su tiempo el candidato de Compromiso Federal en sostener que la inseguridad es el principal problema que aqueja a los mendocinos y sostuvo que Mendoza es la provincia más cara del país y donde se registrá la mayor brecha entre ricos y pobres. Y no dejó de criticar que la actual dependencia entre el Gobierno nacional y el provincial no ha sido redituable para Mendoza.

Al candidato del oficialismo, Abraham, le tocaron atajar varios penales. Pero plantó bandera al señalar que todavía se está discutiendo un modelo de país desde las peleas entre unitarios y federales y las transformaciones económicas desde 2003 permitieron generar cinco millones de empleos en el país. Sin nombrarlo, el intendente de Guaymallén se cruzó con un ausente en el debate, el radical Alfredo Cornejo -que, en la jornada, había pedido más control del gasto al Gobierno provincial-. Abraham reconoció el problema de la inflación, entre otras cosas, debido a la emisión de moneda y a la especulación financiera, pero destacó que no se puede salir del problema con más ajustes y ponderó que «aunque nos sigan criticando, vamos a seguir apostando a la industria nacional». Se hizo un apartado para defender la Asignación Universal por Hijo y aseguró que «no son planes descansar» y recalcó el crecimiento de la clase media argentina en la última década.

De los cinco, Rosales fue el más autobiográfico para dar cuenta de los problemas del país. Así, para versar sobre la pobreza, se refirió a su biografía sobre el papa argentino y propuso que para disminuir los índices hay que racionalizar los gastos del Estado y disminuir el aparato clientelar. Y hasta se dio tiempo para cuestionar la falta de libertad recordando que fue echado de C5N por hablar sobre el ex presidente Hugo Chávez. Pero aseguró que, de llegar al Congreso, votará en contra de cualquier intento de reforma constitucional que contenga una cláusula que habilite la re-reelección presidencial.  

El socialista Montbrún fue el primero en dejar el escenario. Tenía que tomar un colectivo para viajar a La Rioja, donde es profesor universitario. Pero antes de dejarle su lugar a Fanny Santarelli -de carambola, la única mujer en la mesa-, se encargó de ser el único candidato en darle importancia al aumento en las tasas de embarazo adolescentes y la falta de políticas de educación sexual en las escuelas mendocinas. En ese tren, no tuvo empacho en postular una cuestión espinosa para la platea, el aborto. En cuanto a la seguridad, señaló el auge del narcotráfico en Argentina y no dudó en poner como ejemplo lo que está ocurriendo en Rosario, donde el socialismo gobierna.

Cobos se centró en la educación, uno de los tópicos que lo desvela. Postuló que la educación es la clave para superar la pobreza, pero también subrayó que tiene que ser obligatoria y de calidad y que la matriz educativa tiene que responder a la matriz productiva. En este marco, propuso crear una ley de paternidad escolar para que los padres se hagan responsables y señaló la necesidad de implementar la doble escolaridad en las zonas vulnerables. En materia de federalismo, el ingeniero indicó que es necesario reformar la ley de coparticipación porque es desigual la distribución entre Nación y Provincias.

En síntesis, un debate donde hubo guiños cristianos a un público que respondió con algunos aplausos y que sirve de precalentamiento para el debate que este jueves 24 se dará en Canal 9, cuando vuelvan a cruzarse a 72 horas de las elecciones.

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