Sínodo de Obispos: no todo es rosa en El Vaticano

]El cardenal húngaro Peter Erdö, presentó el resumen de las 265 intervenciones que se han concretado hasta el momento, donde se refleja directamente el intento del catolicismo por devolver su condición inclusiva para los que hasta ahora eran solo pecadores.“Las personas homosexuales tienen dones y cualidades para ofrecer a la comunidad cristiana”; “el apoyo mutuo de algunas uniones homosexuales, constituye un valioso soporte para la vida de las parejas”; “¿estamos en grado de recibir a estas personas en su orientación sexual y estamos en condiciones de garantizarles espacios de fraternidad?”, son algunas de las frases más resonantes que El País de Madrid ha seleccionado, del documento de 58 puntos presentado por el cardenal Erdö, en referencia a los temas candentes que analiza el sínodo de prelados en la Santa Sede.

Sin embargo las uniones homosexuales “no pueden ser equiparadas”

 

Si bien el debate parece tomar un tono de respeto hacia las tendencia sexuales distintas, el mismo documento puntualiza que “las uniones entre personas del mismo sexo no pueden ser equiparadas al matrimonio entre un hombre y una mujer”. En esa línea el nuevo mensaje pontificio apunta incluso a los prelados que continúan con fuerte prédica contra la homosexualidad, y que ha tenido un punto crucial cuando días atrás un grupo de cardenales presentó un libro opuesto a las interpretaciones de Francisco, donde condenan una vez más las prácticas sexuales fuera del matrimonio convencional.

“Las personas homosexuales tienen que ser respetadas, como es respetada la dignidad de toda persona, independientemente de su tendencia sexual”, afirma el documento.

Paralelamente, el nuevo trato a las parejas de divorciados vueltos a casar y a las parejas “de hecho”, se enmarca en una línea de atención “pastoral valiente”, para las familias “en situaciones difíciles”. En ese sentido El Vaticano apuntará ahora a sus necesidades religiosas, en tanto “hacerse cargo de ellos no supone para la comunidad cristiana un debilitamiento de la fe y del testimonio de la indisolubilidad matrimonial, sino que expresa su caridad con este cuidado”, concluye el texto.

Los cuestionamientos

La apertura de la Iglesia hacia los divorciados que se vuelven a casar, a la homosexualidad y a las convivencias, manifestada durante el sínodo de obispos que se celebra en el Vaticano, suscitaba este martes duras críticas de sectores conservadores de la jerarquía de la Iglesia que se oponen a tales reformas.

Dos importantes cardenales, el alemán Gerhard Mueller, prefecto para la Doctrina de la Fe, y el estadounidense Raymond Burke, de la prefectura para la Asignatura Apostólica, han manifestado a la prensa abiertamente su oposición a tales aperturas.

«No me importa si algunos no están de acuerdo con mi opinión. Yo digo lo que quiero y, sobre todo, lo que debo decir como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe: la Iglesia no puede reconocer a las parejas homosexuales», advirtió el purpurado alemán.

Igualmente han criticado el método de trabajo del sínodo, que reúne a casi 300 obispos y cardenales de todo el mundo, que según ellos fue cambiado con el objetivo de «manipular la información» sobre los debates internos, ya que se divulga la intervención, pero no el nombre del autor.

Consideran que el documento que resume los debates a puerta cerrada de 265 obispos de todo el mundo – titulado «Relatio post disceptationem» y que fue divulgado el lunes -, no refleja las diferentes posiciones.


 

 

En la foto, el obispo Leo Raymond Burke
Ciudad del Vaticano, AFP-

 

 

 

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