Sospechan de guardia cárceles en la muerte de un interno de San Felipe

El joven Jesús Ortega Riveros tenía 18 años y hacía dos días que había ingresado al penal en Junio de 2013, procesado por el delito de robo agravado con uso de arma. Se alojaba en el sector A, del módulo 7 de jóvenes adultos del penal de San Felipe donde murió. Fuentes judiciales confirmaron que la necropsia descartó que la muerte haya sido por causas naturales.

Ahora la Cámara de Diputados, por iniciativa del diputado radical  Héctor Quevedo, ha solicitado a la Suprema Corte de Justicia que remita a la Bicameral de Seguridad «copia completa de la causa » en la que se investigó la muerte.

«Será motivo de profundo análisis en el seno de la Comisión Bicameral de Seguridad este hecho, debido a la gravedad de la situación y los acontecimientos ocurridos» ha manifestado el legislador

Un joven interno del complejo penitenciario San Felipe fue encontrado sin vida  en su celda del módulo 7-A, donde se alojan los jóvenes adultos de18 a21 años, y en el que la víctima había ingresado el 4 de junio de 2013, procesado por un robo agravado. Murió el 06 de Junio, horas después del Ingreso.

La investigación del caso fue llevado adelante porla Fiscalíade Instrucción a cargo dela Fiscal, Dra. Orieta Daniela Chaler.

Según se constató el deceso de Jesús Ortega Rivero, cuando los penitenciarios lo hallaron acostado boca abajo y cuando lo fueron a despertar, descubrieron que el joven no presentaba signos vitales. El primer informe médico señala se desconocen las causas del deceso.

Según lo relatado por sus compañeros de celda, el muchacho se hallaba consciente alrededor de las 2 de la mañana, momento en que ellos se durmieron. Aunque recalcaron que durante el día había vomitado en un par de ocasiones.

Quevedo, en su  condición de Presidente dela Comisión Bicameralde Seguridad en función de las prescripciones que otorga el Artículo 34 dela Ley6721,  requiere la actuación completa de la causa.

En el Juicio declaró Jorge Michel, el médico forense que se encargó de realizar la necropsia de Ortega. El especialista indicó que, a juzgar por las heridas, «se ve como una agresión de varias personas».

Luego sostuvo que la causa de la muerte fue una sofocación que se produjo por una «oclusión de los orificios respiratorios con algún elemento que no dejó marcas».

También informó que todas las heridas eran contemporáneas, salvo unas marcas en las manos que son cercanas a la hora en que murió el joven interno del Sistema Penitenciario de Mendoza.

Estas marcas indican que el joven fue atado y en esa situación «su capacidad de defensa se vio disminuida». «Este hombre fue golpeado y no podía defenderse».

Primero fue golpeado, después atado y por último se produjo la sofocación. No murió por las lesiones previas. Para la fiscal de Cámara, unas 10 ó 12 horas antes de morir Ortega fue sometido a una dura golpiza.

Tras la declaración del forense, todas las partes y los jueces vieron un video tomado por los penitenciarios la tarde anterior al crimen en el que se ve el movimiento de los internos del  módulo 7, donde se aloja a los  jóvenes adultos.

Ortega murió el 6 de junio del año pasado en la cárcel de San Felipe y por esa muerte están siendo juzgados otros dos reclusos jóvenes: Mario Walter Castillo Ibazeta y Sebastián Lautaro Verdejo Poda.

Los mismos imputados fueron explicando los movimientos que hacían los reclusos.

«Me agarraron y me dijeron que no dijera nada porque sabían dónde vivía mi familia. Por eso no hicimos nada porque estaban en riesgo nuestras vidas», dijo Mario Walter Castillo Ibazeta.

En tanto que su compañero señaló que los agresores se tomaron el trabajo de cambiar el colchón que tenía el joven Ortega por otro, para que no se descubrieran las manchas de sangre.  «Yo pensé que los guardias  se iban a dar cuenta y me acerqué a la garita pero no había nadie», sostuvo Sebastián Lautaro Verdejo Poda.

Por más que estuvieron estos dos convictos imputados, en el transcurso del debate  aparecieron elementos que hacen sospechar de guardia cárceles del penal de San Felipe.

El juicio por la muerte de  Jesús Alfredo Ortega Riveros surge que  el joven tenía heridas visibles en la espalda y manchas de sangre en la ropa y además una policía dijo que uno de los imputados declaró que habían entrado a golpear a la víctima «algunas personas», la tarde previa a la muerte.

El médico del penal que constató la muerte del chico declaró  enla Séptima Cámara del Crimen y dijo que, si bien el cadáver estaba vestido, pudo detectar manchas hipostáticas -marcas propias de los cadáveres al contacto con alguna superficie dura- en la zona pectoral y que no vio otro tipo de lesiones que se pudieran atribuir a una situación violenta.

Sin embargo, cuando se le preguntó si fue una muerte violenta, contestó afirmativamente: «Sí, porque la cabeza mostraba asimetrías en los rasgos faciales. Me impresionó la deformidad del cráneo y de la cara. Esto no quedó en el acta de defunción porque ese no es mi trabajo y sólo lo digo como una impresión personal».

Carina Reyes, una policía dela Unidad Investigativa de Capital, declaró que vio en el cuerpo «hematomas en la zona de la espalda que se veían a simple vista.»Había manchas de sangre en la remera y en la cama, sangre de la boca o de la nariz.

Una conclusión quedó clara para el tribunal: el cuerpo fue movido al menos dos veces antes de que llegara el personal dela Fiscalía 2 de Ciudad. Algunos penitenciarios declararon que el cuerpo estaba sobre la cama, boca abajo; el médico de la penitenciaria dijo que estaba boca arriba y otro penitenciario ijo que estaba «de costado». El Estado Indemnizara a los padres dela Victima.
Por estos fundamentos y otros que serán aportados en ocasión de su tratamiento, se solicita a esta Honorable Cámara la aprobación de la presente iniciativa. FUENTE: PRENSA DIPUTADO QUEVEDO

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