¿Te acordás de Emilio Bertolini?

Emilio Ricardo Bertolini, nació un 19 de marzo de 1945 en San Martín, Mendoza, Argentina.Se destacó compitiendo durante las décadas del ’60 y ’70 en diferentes categorías. Se cansó de ganar competencias del zonal cuyano a bordo de su coupe Fiat 1500 de color rojo. Fue campeón de la Fórmula 1 Mecánica Argentina en el año 1970 al mando de un Bravi-Tornado. Compitió también en Turismo Carretera, Sport Prototipo Argentino, Turismo Anexo J y Turismo Nacional.Participó en competencias internacionales de Sport Prototipo durante el año 1972, cuando se disputó los 1000 km de la Ciudad de Buenos Aires, al mando de un Lola T-212 en pareja con Héctor Luis Gradassi,4​ y la Copa Sudam al mando un Berta LR-V8.5​

Comenzó su carrera deportiva en motociclismo y autos de turismo en aquel añorado Grupo 2, que en numerosas oportunidades llegó al autódromo del ASA en el Alto Rugiente de Las Paredes. Llegó al plano nacional del automovilismo en 1970, de la mano de Eduardo Copello, quien fuera su mentor. En ese año fue elegido por la Revista deportiva El Gráfico como la “Revelación automovilística del Año 1970”.Se retiró del,automovilismo a fines de 1974, cuando comenzó el declive de las categorías de inspiración internacional en la Argentina.Fórmula 1 Mecánica Argentina

Emilio fue el gran campeón de F1 Argentina

Emilio Bertolini, que heredó de su padre la pasión por el deporte tuerca, en los años 70, en su época de mayor esplendor, se convirtió en el mejor alumno del inolvidable Eduardo José Copello.

El historial del automovilismo deportivo en Mendoza incluye a recordadas figuras, en distintas épocas y categorías. En los años 39 y 40 aparecen los pioneros: el alvearense Víctor García, Pedro Yarza, Emilio Bertolini (padre) y José Herrada, verdaderos héroes arriba de un auto de carrera cuando se competía en caminos polvorientos que se cubrían de barro y lagunas de agua cuando llovía con insistencia. Lodo y fango que borraban las huellas y hacían más temerarias y más heroica la marcha de aquellos sacrificados volantes.

Tiempo después, desde 1947 en adelante, surgen otros nombres también valiosos en el historial mendocino como los del Ñato Pablo Gullé, Julio César Pichón Castellani, Emilio Boretto, José Pipo Maimone, Salvador Attaguile, Guido Maineri, Hugo Gimeno y el alvearense José Manzano -todos en Turismo de Carretera-, y Emilio Bertolini (hijo), el crédito mendocino que se destacó por su manejo pulcro y prolijo en Fórmula 1 Argentina y Sport Prototipo.

En esta nómina no se incluye al sanjuanino Jorge Ángel Pena, aunque después la mayor parte de su trayectoria la desarrolló en Mendoza hasta aquel terrible accidente que le costó la vida justamente en la ruta a la vecina provincia.

Todos son protagonistas de grandes historias, como las que escribió Emilio Bertolini, que heredó de su padre la pasión y el amor por el deporte tuerca, cuando en los años 70, en su época de mayor esplendor, se convirtió en el mejor alumno del inolvidable Eduardo José Copello, el único piloto que logró ser campeón en las cinco categorías distintas en las que compitió: Fórmula Renault 1093, en 1966; Turismo Carretera, con Torino, en 1967; Fórmula 1 Argentina, con Cooper Tornado, en 1968; Sport Prototipo, con Numa, en 1969 y Turismo Carretera en alta montaña, en 1970. Inigualable récord de un piloto como Copello, que eligió a Emilio como su heredero y sucesor. Su gran alumno nunca lo defraudó.

Bertolini sobresalió en una década de notables exponentes en Fórmula 1 y Sport Prototipo. Entre ellos: Ángel Monguzzi, Jorge Cupeiro, Carlos Alberto Pairetti, Ramón Requejo, Jorge y Carlos Ternengo, Eduardo José Copello, Luis Rubén Di Palma, Juan Manuel Bordeu, Nasif Moisés Estéfano, Carlos Ruesch, Jorge Recalde, Francisco Paco Mayorga, el Nene Néstor Jesús García Veiga, Carlos Alberto Reutemann, Esteban Fernandino, José Migliore, Osvaldo Cocho López, Gastón Perkins y Andrea Vianini.

“Lo quiero en mi equipo”, fueron las palabras de Copello luego de la espectacular victoria de Emilio Bertolini en1969 en la inauguración del autódromo de Villa Mercedes, en San Luis, cuando la joven promesa, nacida en el departamento de San Martín, entonces figura excluyente y de punta en las primeras carreras que se disputaban por el Zonal Cuyano, les ganó a los equipos oficiales Fiat y Peugeot -prestigiosas marcas que brindaban amplio apoyo a los autos y corredores que patrocinaban-, en una de las pruebas más increíbles de que se tenga memoria en el brillante historial de la Fórmula 1 Argentina.

Recuerda Bertolini: “Fue la carrera de mi vida, la que marcó mi destino en la Fórmula 1. Además resultó increíble porque no pude clasificarme por un desperfecto mecánico y tuve que largar desde el último puesto.

Por Fiat competían Rodríguez Canedo, García Veiga, Reutemann y Fernandino; por Peugeot lo hacían Paco Mayorga, Migliore y Cocho López. Se corrió a 30 vueltas y en la vigésima había pasado al segundo lugar. Después fue un final apretado, muy reñido, emotivo, en el que pude quebrar a Paco Mayorga y gané realmente la prueba más importante de toda mi trayectoria. Cuando me bajé del auto para dirigirme al podio me temblaban las piernas de la emoción y cuando me saqué el casco y levanté la vista me encontré con el rostro inconfundible de Eduardo Copello. Me felicitó y me dijo: “Pibe, necesito hablar con usted”. Desde ese día empezó mi verdadera historia”.

La etapa más brillante de su impecable campaña se encuentra entre 1969 y 1972 cuando intervino en 48 competencias y subió 25 veces al podio: 18 triunfos, 5 segundos puestos y 2 terceros.

En ese lapso fue campeón argentino de Turismo Anexo J en 1969, con Fiat; campeón argentino de Fórmula 1 Argentina en 1970, con Bravi Tornado (único caso de piloto debutante en esa categoría que se consagró campeón); subcampeón argentino de Fórmula 1 Argentina en 1971 (campeón Luis Rubén Di Palma) y tercero en la misma categoría en 1972, ganador de 3 carreras (el campeón resultó Jorge Cupeiro).

“Es mi mejor piloto, para mí es el número uno”, solía repetir el sanjuanino, Eduardo José Copello cuando se refería a su ahijado mendocino en aquel equipo en el que había reunido a volantes de punta y gran jerarquía como Carlos Ruesch, el tucumano Nasif Moisés Estéfano y Jorge Recalde.

Todo un honor, toda una distinción, todo un sello para el pibe de San Martín que había tenido un año espectacular para coronarse como campeón: 1ro. en Las Flores, Tucumán, los 300 Km de Paraná y el Zonda de San Juan; 2do. en las 500 Millas de Rafaela (ganador Jorge Cupeiro), en el Oscar Cabalén (ganador Ángel Monguzzi) y en Comodoro Rivadavia (ganador Ángel Monguzzi) y 3ro. en el autódromo de Buenos Aires (ganador Jorge Ternengo). Un año único e irrepetible, el más brillante de su rica trayectoria, al volante de esos monoplazas con más de 300 caballos de fuerza.

Todo empezó con una moto

Emilio era el menor de 5 hermanos -3 varones, 2 mujeres-, y empezó en las carreras de motos en el departamento de San Martín, donde había nacido.

Después sus comienzos en el automovilismo fueron como acompañante de su hermano José en el Gran Premio de Turismo de Carretera de 1963, aquél que unió Mercedes con Arrecifes en un recorrido de 3.814 kilómetros, y que consagró vencedor a Carlos Alberto Pairetti cuando Carlos Menditeguy se quedó apenas a 15 kilómetros de la llegada, en Todd, localidad rural del partido de Arrecifes, ubicada al norte de la Provincia de Buenos Aires, Argentina.

Recuerda Bertolini de aquel apasionante debut: “Nos clasificamos séptimos en la primera etapa, pero después tuvimos que abandonar. La experiencia resultó inolvidable, porque con mi hermano queríamos emular a nuestro padre que había participado en los comienzos de la categoría como en aquel recordado Gran Premio Internacional del Norte que en 1940 unió las capitales de Buenos Aires y Lima y que ganó el Chueco Fangio”.

Con Oreste Berta

Cuando el alumno ya había igualado al maestro llegó su incorporación al equipo de Oreste Berta, conocido desde siempre como “el mago de Alta Gracia”, por la perfecta precisión con que preparaba y armaba sus motores. Con otro motivo de orgullo al convertirse en el número 2, ahora en Sport Prototipo, de un excepcional piloto e ídolo indiscutido de varias generaciones: el arrecifeño Luis Rubén Di Palma, con quien compartió no sólo una relación deportiva sino también una sólida y respetuosa amistad. Se recuerda su fantástico debut en Paraná en 1971 cuando con un Berta-Tornado dejó segundo a Carlos Alberto Pairetti.

Recuerda Emilio: “Fueron 5 años inolvidables los que compartí con Di Palma, cuando ya me había radicado en Alta Gracia, porque con Luis recorrimos todo el país, de un circuito a otro.

Generalmente viajábamos en su avión particular y puedo asegurar que era un muy buen piloto de aviones. Me dolió mucho su muerte, porque era un excelente ser humano, un muy buen compañero, gran profesional, con quien jamás tuvimos un motivo de discusión en tanto tiempo de convivencia”.
Fuente Diario Los Andes

AUTOMUNDO Nº 304.

EMILIO BERTOLINI debuto en TCA en el año 1971  en TCA ; en la Vuelta del NORTE que gano su coequiper LUIS DI PALMA. Punteo durante algunos pasajes de la primera etapa, pero luego debio desertar al caer a un gran pozo…….Automundo.
Año 1972. 1000 Km de BS.AS.. En compañia de HECTOR LUIS GRASASSI corre con un LOLA T-212 ,
terminando en el 14º lugar……..CORSA.
AUTOMUNDO

Ganador de la serie de la vuelta de SALTO en PERGAMINO.Lo siguen “Cacho” Matías y Luis Saint Germes. …….Año 71…. AUTOMUNDO.
Sport Prototipo-1971

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Sport Prototipo-1971

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MA F1-1971

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1971 Alta Gracia

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